Mayim Bialik y la experimentación animal

Hace poco llego vi un nuevo vídeo de The Humane Society of the United States, asociación de protección de animales que tiene entre sus objetivos el fin de la experimentación animal en todos los campos, incluidos el sanitario y el veterinario.

El vídeo está protagonizado por Mayim Bialik, que ahora es famosa por su papel en la serie The Big Bang Theory. Y también ha sido famosa por haber tenido a veces una postura poco rigurosa en temas científicos pese a que ella misma tiene formación científica con un doctorado en Neurociencias. En el vídeo da su opinión sobre tres supuestos mitos de la experimentación animal y ya que yo también soy neurocientífico, voy a repasar lo que nos cuenta Mayim:

Mayin Mito número 1: la experimentación animal es el único modo de comprobar que los medicamentos sean seguros para el consumo humano.

Aquí nos cuenta que todos los medicamentos deben estudiarse en animales antes de probarse en humanos y que el 90% de estos compuestos que pasaron los ensayos en experimentación animal luego fallan en las pruebas en humanos.

Bueno, aquí empezamos bien porque Mayin tiene razón: gran parte de los fármacos que funcionan en modelos animales se descartan durante los ensayos clínicos y la experimentación animal no es el único modo de comprobar que un medicamento sea seguro. Primero se usan cultivos celulares y sistemas artificiales, pero como la información que dan es muy limitada el siguiente paso es evaluar el fármaco en animales. Aquí, aparte de ver si el compuesto cura la enfermedad en el animal, podemos estudiar si el fármaco daña los órganos, altera el metabolismo, etc. En definitiva, saber cómo funciona el medicamento dentro un ser vivo.

Simplificando mucho, pasados estos dos primeros filtros el siguiente paso es probarlo en humanos, para lo cual se realizan estudios clínicos muy controlados que se dividen en varias fases. Estos estudios son con diferencia el paso más complejo por lo que es normal que la mayoría de los fármacos que funcionaban en animales se desechen: los motivos para descartar un medicamento van desde efectos negativos que no se habían detectado en los animales, a simplemente que el fármaco funciona pero con una efectividad menor que fármacos ya existentes.

Si el objetivo de la experimentación animal fuera que todos los fármacos que pasan esta fase funcionaran en humanos, sería un desastre que la mayoría no funcionen en humanos. Pero este no es el objetivo: el propósito de la experimentación animal es proteger a las personas haciendo un primer filtro donde se descarten compuestos que aunque tengan efectividad terapéutica en cultivos celulares, son peligrosos dentro de un ser vivo. Gracias a la experimentación animal se descartan muchísimos compuestos que de otra forma se utilizarían directamente en ensayos con seres humanos.

Imagen 1

Mención especial al conejo decapitado de la imagen para indicarnos con sutileza y elegancia que esto de la experimentación animal va de matar animales.

  • Mayin Mito numero 2: sin experimentación animal no hay esperanza de curar ninguna enfermedad.

En este apartado dice que existen nuevos métodos realizados por computadoras, robots y órganos artificiales que son más rápidos, baratos e igual de efectivos, sino más, que la experimentación animal.

Este es el punto donde Mayin empieza a menciona una serie de nuevos métodos científicos con nombres muy atractivos pero no da más información sobre ellos, ¿por qué? Además, si son tan buenos, ¿por qué los laboratorios no usan estos nuevos métodos tan más rápidos y baratos en vez de experimentar con animales?

Pues porque aquí la situación no es como nos la cuenta Mayin.

Cuando hablamos de ordenados/robots que se usan en la experimentación animal, no estamos hablando de máquinas donde el científico pone el fármaco que está testeando y la máquina, gracias a la magia de la informática, hace una simulación de un ser vivo y te dice si el fármaco funciona o no, cuánto debería valer en el mercado y el nombre comercial que mejor le quedaría para que se vendiera como la espuma. No.

Las técnicas de computación son herramientas complementarias que ayudan, entre otras cosas, a elegir qué fármacos evaluar en la experimentación animal. Por ejemplo, a veces los científicos hacemos pruebas masivas en cultivos celulares con decenas de miles de compuestos y de ellos obtenemos, por ejemplo, mil que funcionan bien en los cultivos celulares. Pero no podemos llevar todos a la experimentación animal porque una de las normas de la experimentación animal es minimizar el número de animales con los que se experimenta.

Por suerte, a veces para ayudarnos a elegir los mejores candidatos podemos utilizar la bioinformática, que con mucho trabajo puede hacer simulaciones muy parciales de algunas propiedades de los compuestos lo que nos acaba dando un pequeño grupo de fármacos con buen potencial. Pero claro, estos fármacos han pasado una simulación informática que tiene muchas limitaciones, así que ahora hay que comprobar experimentalmente en animales si estos resultados son ciertos.

Si al hablar de computación Mayin exagera mucho, al mencionar los órganos artificiales como sustitutos actuales de la experimentación animal aquí ya miente deliberadamente.

Los cultivos celulares que se utilizan ahora mismo tienen muchísimas limitaciones a nivel experimental por lo que se está trabajando en generar estructuras más complejas a partir de células. Desde hace unos pocos años se han empezado a desarrollar los organoides, que son células de cultivo modificadas para que generen por si mismas estructuras algo más complejas. Aunque son una mejora, siguen siendo estructuras diminutas mucho más simples que los órganos que intentan imitar. Y luego tenemos varias líneas de investigación que intentan fabricar órganos enteros con el objetivo principal de utilizarlos en trasplantes: esto, aunque da para vídeos virales muy bonitos por Facebook, todavía está bastante en pañales.

Y además, aunque en unas décadas consigamos fabricar órganos perfectos artificiales, los animales somos un conjunto de órganos que interactúan entre ellos, no órganos sueltos, así que todavía habría que hacer pruebas teniendo todos los órganos juntos (y pudiéramos crear todos los órganos de un ser vivo y juntarlos de un modo que funcionaran de un modo normal habríamos creado un ser vivo, y por lo tanto al experimentar con él estaríamos de nuevo experimentando con animales).

Imagen 2

Ordenadores sonrientes con patas. Pronto sustituirán a los estudiantes de doctorado.

  • Mayin Mito número 3. No hay nada que se pueda hacer para detener la experimentación animal.

Y en esta última parte nos anima a luchar contra la experimentación animal apoyando al grupo que ha creado este vídeo.

Esto tampoco es cierto porque los mensajes sesgados que están transmitiendo grupos como el que promociona este vídeo están empezando a dificultar el trabajo de los investigadores. Y cuando digo dificultar, incluyo agredir verbalmente e intentar sabotear proyectos de investigación. En algunos países son frecuentes las manifestaciones de organizaciones delante de centros de investigación biomédica donde se insulta a los investigadores. Y de aquí se ha pasado en algunos casos directamente al intento de sabotaje en instalaciones de investigación biomédicas.

A esto hay que sumarle que la presión política de estos grupos puede condicionar la creación de medidas en contra de las recomendaciones de las agrupaciones científicas, que son quienes tienen un contacto directo y real con la experimentación animal, e incluso las empresas se suman a veces a esta ideología dando lugar a situaciones ridículas como cuando el año pasado Iberia y Air Europa se negaron a continuar transportando animales de experimentación animal, lo que puso en peligro varias líneas de investigación.

Imagen 3

Aliens, porque ningún asunto se está tratando con el adecuado rigor científico sino salen criaturas del espacio profundo.

  • Mayin Mito número 4. El vídeo.

Resulta irónico que Mayin en este vídeo se queje de mitos e ideas preconcebidas sobre la experimentación animal cuando el propio vídeo no es más que un conjunto de desinformaciones sobre la experimentación animal que no reflejan la práctica estrictamente regulada que siguen miles de investigadores en todo el mundo.

No hay nada de malo en iniciar un debate sobre la experimentación animal, pero no se debe hacer desde la desinformación y el prejuicio. La experimentación animal es un proceso extremadamente complejo que engloba cientos de tipos diferentes de experimentos realizados en decenas de animales distintos que van desde gusanos o moscas, a conejos, ratones o cerdos. Y todo esto se encuentra regulado legalmente, revisado por comités de bioética y se realiza por investigadores en cuyas publicaciones deben dar constancia de cómo han realizado los experimentos.

Es muy irresponsable que una persona con un fuerte impacto en los medios online como es Mayin Bialik haga este tipo de declaraciones completamente sesgadas, y especialmente en su caso porque al ser doctora en neurociencias se espera de ella toda la rigurosidad que implica ser científica. Pero bueno, quizás ahora a Mayin de científica solo le queda el personaje de ficción que interpreta.

Te invitamos a comentar y conversar sobre este artículo en nuestras redes sociales: Facebook y Twitter.