Las matemáticas de los recortes en España: una lección mal enseñada (parte 2)

Tras la publicación de la primera parte, continuamos. Recordará que estábamos revisando los datos del famoso estudio de 2010 que relaciona crecimiento y deuda (“estudio RR“) y que se ha convertido en una obra de referencia para justificar las políticas de recortes; esta revisión viene de la mano de otro reciente estudio (“estudio HAP“) que desmiente al anterior, apuntando a múltiples fallos e irregularidades

Continuemos en esta segunda parte, y en premio a su fidelidad, les anticipo que esta segunda parte tendrá gráficas, y no de esas aburridas que constan de cuatro barras y listo, sino de las buenas. Acabaremos a estilo Spock razonando si realmente los recortes son lógicos.

LOS DATOS EN SU CONJUNTO

¿Por qué conformarnos con cuatro puntos en una gráfica? Dejémonos de grupos de deuda, y hagamos una gráfica con todos los años de todos los países, a la antigua usanza: en el eje horizontal la deuda, en el eje vertical el crecimiento del PIB.

Afortunadamente, los autores del estudio RR hicieron públicos todos los datos que usaron. Antes de nada, debo decir que me ha resultado difícil, hay datos que faltan, y cada país tiene al menos un PIB distinto, según sea el modo de calcularlo. Estoy seguro de que habré cometido algún error, pero espero que no creo que sea de importancia. Señores, señoras, con ustedes el gran gráfico, similar a la Figura 3 del estudio HAP:

Y ahora, la pregunta del trillón de dólares: ¿alguien ve aquí alguna tendencia? Yo no lo tengo claro en absoluto.

Mi hoja de cálculo le da a ese conjunto de puntos un coeficiente de correlación r = -0,274

¿Y si solamente tomamos los valores con deuda/PIB superior al 90%? Peor aún: r = -0,164.

Es muy difícil obtener un conjunto de datos que guarden algún tipo de correlación y tengan un valor r tan bajo. Si esto demuestra una relación causa-efecto entre crecimiento y deuda, que me lo expliquen. Más bien al contrario: salvo excepciones muy concretas (países aliados de posguerra y el Japón de la última década), las tasas de crecimiento negativo se tienen de forma mayoritaria cuando el nivel de deuda es inferior al 90% del PIB, justo lo contrario de lo que habitualmente se acepta.

Los autores HAP (Herndon, Ash, Pollin) ajustaron los datos de forma más sofisticada que yo, y el resultado es una curva singular: decrece al principio, luego se mantiene constante, y vuelve a decrecer -aunque muy lentamente- para grandes valores de deuda. El estudio RR venía a decir que los valores de deuda/PIB superiores al 90% conllevarían una disminución en el crecimiento. Los datos HAP sugieren otra cosa. No hay discontinuidad, no hay una barrera superada la cual nos hundimos en el abismo.

Los autores del estudio HAP descubrieron también que las “tendencias” muestran diferencias tanto por año como por país. Las relaciones deuda-crecimiento son distintas según en qué década nos fijemos. Por ejemplo, ¿ven los cinco puntitos con mayor deuda, en el extremo derecho de la gráfica? Corresponden al Reino Unido en los años 1946-1950. El dato con menor crecimiento de PIB (-10,9%) corresponde a… Estados Unidos en 1946. Parece irónico, pero no lo es: cuando la potencia vencedora pasó a la paz, tuvo que desmovilizar a millones de soldados y reconvertir completamente su economía (ya no necesitan tantos tanques), así que se juntaron las enormes deudas de guerra con una caída en el PIB.

Según las conclusiones del estudio RR, ambos países serían claros ejemplos de que no es bueno tener tanta deuda. Por el contrario, la situación de la Alemania de posguerra resultaría envidiable: en 1951, primer año con datos fiables, tenemos un 6% de deuda/PIB y un 9% de crecimiento de PIB. No sé qué les parecerá a ustedes, pero en 1951 yo  preferiría vivir en la “arruinada” América antes que en la “próspera” Alemania.

Esto es tan sólo un aviso de lo arriesgado de intentar extrapolar tendencias a partir de datos en períodos históricos tan dispares. No es lo mismo un valor de crecimiento y deuda en 1946 que en 2006. Con esa idea en mente, me dediqué a jugar un poco con los datos. Una de las cosas que hice fue colorear los puntos según el año. Dividí los datos en cuatro períodos:

Período 1: 1946-1955. Es el despegue de posguerra, donde las potencias vencedoras y las vencidas reconstruyen sus economías. Se aprecian valores de crecimiento muy dispares, y los mayores niveles de deuda de toda la gráfica, consecuencia indudable de la necesidad de financiar el esfuerzo de guerra.

Período 2: 1955-1972. Sigue la racha de crecimiento, es la época del petróleo barato y la ilusión por el futuro. Hay crecimiento moderado, en algunos casos explosivo, con niveles de deuda bajos.

Período 3: 1973-1990. Se extiende desde la primera crisis petrolífera hasta la caída de la URSS. Tiempos turbulentos, de crisis económica y política, sin apenas respiro, aunque algunos suertudos se las arreglaron para crecer como la espuma sin apenas endeudarse.

Período 4: 1991-2009. La década alegre de postguerra (fría) seguida por la de la explosión de Internet. Los crecimientos espectaculares son cosa ya de la historia, y en algunos casos vuelven a aparecer valores de deuda típicos de posguerra.

No hay más que echar un vistazo a las gráficas para ver cómo van variando los patrones de los puntos. Al principio, tenemos tasas de crecimiento bastante grandes unidas a valores de deuda por lo general altos y muy dispares; a continuación, el crecimiento se obtiene con bastante menos deuda; el crecimiento comienza a detenerse; finalmente, tenemos bastantes valores de decrecimiento junto con grandes tasas de deuda.

Quizá se ven algo mejor las diferencias y similitudes si combinamos las cuatro gráficas temporales en una sola:

Vamos a jugar ahora con los países. Como son una veintena y no es cuestión de aburrir, voy a fijarme en cuatro países:

Comencemos con el país A, marcado en rojo. Se trata de Alemania. Comenzó con una deuda escasa (fruto de la tabula rasa que hicieron los aliados) y razonables niveles de crecimiento (lógico en un país destrozado que solamente puede ir hacia arriba). El dinero americano y la laboriosidad alemana produjeron el milagro: crecimiento sostenido con una deuda inferior al 12% del PIB hasta 1977. Luego las cosas se le pusieron más difíciles, pero sigue siendo un pilar de la economía mundial. Es el arquetipo del país que hace sus deberes, y que crece sin endeudarse demasiado; o al menos esa es la imagen que proyectan (a pesar de que en 2009 estaba en recesión y tenía unos niveles de deuda similares a los españoles).

En segundo lugar, el país B en verde: Estados Unidos. Tras un período de posguerra caracterizado por alto endeudamiento y bajo crecimiento, los americanos aprendieron a crecer a niveles similares a los alemanes. Eso tuvo un precio: un alto endeudamiento. Para el último año con datos (2009), el Tío Sam sufre una tasa de deuda/PIB que duplica a la de los Kartoffeln. El hecho de que sean los inventores del dólar y la economía más extensa del mundo les dan indudable ventaja a la hora de pedir prestado.

Tercer país, C, en azul: Japón. Los amigos del Sol Naciente no tienen término medio. Tras crecer espectacularmente y con poca deuda tras la Segunda Guerra Mundial, llegando a un crecimiento del 22% en 1973, se fueron desinflando poco a poco. La hegemonía de que disfrutaron en los ochenta, y que tantos quebraderos de cabeza dio a los norteamericanos, vino acompañada de un aumento de la deuda, que en 2000 superó el propio PIB (en 2009, llegó a un espectacular 181%). La última vez que crecieron por encima del 3% fue en 1992. Es, en definitiva, un país estático, atrapado en una gran bolsa de deuda y sin apenas crecimiento. Con la excepción de los países aliados de posguerra, Japón es prácticamente el único ejemplo de país industrializado con bajo crecimiento y una gran deuda, lo que no dudo habrá pesado fuertemente en la opinión de los economistas y políticos para afianzar la idea de que mucha deuda influye negativamente en el crecimiento.

Pero esperen, que nos queda el país D, en bonito amarillo. Comenzó con altas tasas de deuda en la posguerra, pero en la década de los 60 se obró el milagro: casi quince años con crecimientos espectaculares (superiores al 20% en ocasiones), y con niveles de deuda cada vez más bajos. ¿No les hubiera gustado apuntarse a esta maravilla de país? Pues denle la enhorabuena a sus padres y abuelos, señores lectores, porque el país D es España. Esa zona de puntitos amarillos y azules arriba a la izquierda de la gráfica corresponde a España y Japón en la época de despegue económico de los años sesenta. A pesar de la transición política, la inestabilidad social y la crisis del petróleo, España superó el año 1977 con un crecimiento de casi el 27% y una deuda inferior al 9% del PIB. Hurra por nuestros mayores. Pero nada dura eternamente, y a pesar de un repunte de crecimiento a mediados de los 80 y otro a finales de los noventa, nuestra historia reciente se ha visto lastrada por niveles cada vez superiores de deuda combinados con un crecimiento discreto.

No quisiera acabar esta parte sin intentar al menos romper una lanza en favor de nuestra pobre España. Los datos del último año que incluye el estudio RR (2009) muestra para nuestro país una tasa deuda/PIB del 43% y una caída en el PIB del 3,8% Esos son datos malos, pero mejores que los de países como Alemania u Holanda. ¿Por qué no nos ha ido bien a nosotros? Recibirá una respuesta u otra dependiendo de a qué político pregunte, o qué periódico lleve usted bajo el brazo. Pero en última instancia, nuestra perdición puede haber venido de un lugar inesperado.

Puede que, sencillamente, sea un problema de lógica matemática.

A IMPLICA B, ASÍ QUE B IMPLICA…

La tesis habitual de los economistas (recogida en el estudio RR y apoyada por el estudio HAP) afirma que la causalidad va de la deuda al decrecimiento. Los propios autores RR indican que “los países no suelen crecer para salir del pozo de la deuda,” lo que implícitamente indica que lo correcto es lo contrario: los países reducen deuda para así volver a la senda del crecimiento. Esa es la lógica subyacente a los recortes que estamos sufriendo.

Y es una lógica equivocada. Digamos que tenemos dos proposiciones:

– A = tenemos mucha deuda

– B = el PIB decrece

De acuerdo con ello, la visión clásica (que subyace en el estudio RR) nos dice que si tenemos mucha deuda entonces el PIB cae. Expresado en lenguaje matemático:

A => B

¿Cómo invertimos esta cadena lógica? Los políticos de nuestro país nos dicen: vamos a reducir la deuda para que, al final, el PIB crezca. Es decir:

no A => no B

¡Pero eso es incorrecto! Básicamente lo que están diciendo es algo así como “los coches Ford son todos azules, así que si vemos un coche que no sea Ford podemos deducir que no es azul.” ¡Falso! Renault puede estar fabricando coches azules a millones, así que la relación invertida es inválida. Lo correcto desde el punto de vista lógico sería transformar la relación A => B de la siguiente forma:

no B => no A

Ese es el modo correcto. De esa forma, la afirmación “si tienes mucha deuda, entonces no crecerás” se convierte en “si creces, entonces tendrás menos deuda.” Esa es la inversión correcta de la relación lógica. Y eso es EXACTAMENTE lo que han hecho países como Alemania: a pesar de su deuda, han invertido fuertemente en educación, ciencia e innovación industrial, áreas que repercuten poderosamente en el aumento del PIB, lo que en definitiva permitirá ir reduciendo los niveles de deuda en el futuro.

En España hemos hecho justo lo contrario. Los recortes salvajes que estamos sufriendo están destinados a reducir nuestros niveles de deuda, con la esperanza de que se traduzca en un futuro aumento del PIB. Pero las tesis aceptadas NO dicen eso. Lo que dicen es “aumente el PIB y así podrá reducir su deuda,” y nuestros dirigentes han entendido “reduzca su deuda y así podrá aumentar el PIB.” Asistimos, pues, a una política económica basada en una lógica incorrecta.

EL HUEVO Y LA GALLINA

Estoy seguro que a estas alturas muchos de mis lectores estarán preparando mentalmente sus furibundas réplicas. La lógica de reducir deuda es innegable, no podemos gastar por encima de nuestras posibilidades y todo eso. A fin de cuentas, si yo amortizo plazos de mi hipoteca con rapidez, me quitaré la deuda antes y tendré dinero que irá a mi bolsillo en lugar de al del banco.

Hace un momento les pedí que aceptasen la tesis económica clásica “la causa es la deuda y la consecuencia es la caída en el PIB” con el fin de argumentar un poco. Pero ¿hasta qué punto es cierta esa hipótesis? ¿Es la deuda responsable de la caída en el PIB, o es la caída del PIB lo que genera la deuda? Cuando dos variables parecen estar correlacionadas, es inmediato buscar una relación de causalidad. Hace algún tiempo escribí algo al respecto (en dos cómodos plazos: uno y dos) donde exploraba los problemas derivados de la causalidad. No siempre está claro qué es lo que causa qué.

Por ejemplo, el estudio PISA concluyó entre otras cosas que “la puntuación media obtenida por los alumnos en comprensión lectora se ve influida de modo notable por el número de libros en casa.  Cuanto mayor es el número de libros que el alumnado tiene en casa, más alta es la puntuación media que obtiene.” Esto vendría muy bien como receta fácil para cualquiera que quiera niños listos y espabilados: comprémosles libros. ¿Pero y si es al revés? Quizá lo que pasa es que los niños de mente inquieta quieren aprender más, y por eso sus padres y parientes les regalan más libros. En ese caso, no es que los niños con más libros sean más listos, es que los niños más listos son los que tienen más libros. Algo parecido puede estar pasando en el debate “mucha deuda, poco crecimiento.” En mi opinión, ambas posibilidades no solamente son lógicas, sino que actúan simultáneamente, reforzándose la una a la otra en un bucle de retroalimentación positiva. La deuda hace caer los ingresos, y los ingresos que caen incrementan la deuda.

No hay que irse a complejidades de macroeconomía internacional. El proveedor de la familia tiene problemas, porque le hay reducido el sueldo o porque en la tienda entran cada vez menos clientes. Para llegar a fin de mes, no tiene otro remedio que pedir prestado, con la confianza… no, con la esperanza de que las cosas irán mejor en el futuro; pero al pedir prestado, el mes siguiente tendrá que pagar intereses, con lo que le quedará menos dinero aún para la casa, lo que le obliga a endeudarse más, y así sucesivamente. El binomio deuda/decrecimiento es una espiral que no se detiene más que con ajustes drásticos y dolorosos: fuertes recortes (apretarse el cinturón), nuevas fuente de financiación (aprovechemos la pensión del abuelo), y una larga y penosa marcha hasta salir del abismo de la deuda. La alternativa: el desahucio y la caridad.

No hay duda de que esto es algo que muchos países tienen en mente al aplicar políticas de control riguroso del gasto, comenzando por el nuestro. Sin embargo, creo muy importante resaltar una vez más esto: el estudio RR, que parece sustentar matemáticamente la tesis “si te endeudas, tus ingresos caen” NO dice eso, NO prueba eso y en consecuencia NO debería usarse para sustentar políticas de recortes salvajes  con el fin de “reducir deuda para volver a la senda del crecimiento.” Ya hay voces en las altas instancias de Europa afirmando que el estudio RR no es, por supuesto, la única fuente de sus políticas económicas, faltaría más; eso sí, hasta ahora lo han estado aplicando como si fuera la Biblia cada vez que alguien cuestionaba esas políticas.

Es posible y puede que lógico que una disminución de la deuda conlleve un aumento del PIB, pero no está demostrado en ninguna parte. Ninguna. Puede que tan sólo acabemos con una economía en recesión y algo menos endeudada. A la vista de los salvajes recortes que se han aplicado en áreas potencialmente valiosas para el crecimiento futuro, puede que nuestra posición sea la del agricultor que se come la simiente para no tener que comprar trigo al mercado. Sí, mejorará algo tu bolsillo, pero no quisiera estar en tu pellejo cuando llegue al pueblo la hora de sembrar.

Y no hace falta un curso de estadística avanzada para darse cuenta. Tan sólo un poco de lógica. Ah, que de eso tampoco hay mucho por donde se gobierna. Pues nada, a poner la tele, que hoy seguramente habrá fútbol.

32 Comentarios

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JJ

Arturo,

¿se ha hecho el estudio también de cuál era el PIB origen cuando se produzco el crecimiento? Me explico: puede que sea más fácil tener un crecimiento del 10% cuando parto de un PIB pequeño que cuando parto de un PIB grande.

Simplemente el hecho de que una multinacional monte una fábrica en mi minipais me duplica el PIB. ¿O puede ser al contrario? Tener PIB grande significa que tengo más capacidad inversora, más capacidad de I+D, más ciudadanos dedicados a ciencia en vez de a agricultura de subsistencia, lo cual me permite crecer más.

En cierto modo, está relacionado con lo que decías de que “Alemania estaba tan mal que solo podía ir hacia arriba [hiciera lo que hiciera]”.

¿Sabemos si hay alguna correlación en ese sentido? Me parece que las gráficas empiezan a tener demasiados ejes…

¿Algún economista en la sala?¿Algún economista en la sala?

Muy interesante! Un comentario: no soy ningún experto en economía, pero por mucho que el PIB y la deuda sean buenos indicadores del estado de un país ¿No sería sobresimplificar el problema modelar las tendencias de algo tan complejo como un país sólo con dos parámetros?? Supongo que los expertos en el tema trabajaran con modelos más completos, en los que intervengan otros factores (económicos, políticos, energéticos…) que sí puedan explicar relaciones causales. ¿Algún economista en la sala?

xanxan

De mis tiempos en la facultad te diré que en macroeconomía estamos en la fase de reducirlo todo a condiciones ceteris páribus, es decir, que buscamos dos o tres variables (renta, consumo, inversión…) y analizamos como varían en función de una de ellas. El problema es que al simplificar se llega a extremos absurdos (o eso me parecía hace veinte años). Pero hay algo que tengo claro: cualquier estudiante que hubiese planteado una política económica procíclica como la que nos están imponiendo estaría suspenso por toda la eternidad.

JuanJuan

Endeudarse es bueno si se tiene un proyecto de futuro. Si te endeudas para crear actividades que generen riqueza y valor añadido para la economía, más adelante se puede recuperar la inversión. Esto es lo que pasó en las economías de postguerra. Hoy en día, solamente se quiere endeudarse para mantener un estado de bienestar que no está sustentado por nada, lo que nos llevará a ser cada vez más pobres. Se piensa que fomentando el consumo se fomenta la producción. Es exactamente al revés.
El estado no puede generar riqueza, solamente puede poner las reglas para que los propios ciudadanos a través de su actividad emprendedora levanten la economía (y por lo tanto el estado de bienestar). Subvenciones y ayudas solamente quitan el capital disponible que podría servir para esos proyectos.
Es una lástima ver como el fanatismo político no deja ver la ciencia que hay detrás de la política económica y social. Y ver como la prepotencia llama de ilógicos a los que no piensan como tú y se piensa que están todo el día viendo el fútbol. Dan ganas de dejar de seguir este blog, pero no lo haré. Me gusta demasiado la ciencia.

xanxan

1) A diferencia de una familia un Estado no tiene intención de devolver la deuda, solo tratará de pagar los intereses que le sean cómodos. Cuando vende bonos en el mercado usa parte del dinero para pagar a los bonistas antiguos y los intereses que vencen en ese momento.
2) El Modelo Clásico se resume en “la oferta (producción) es el motor de la demanda”. Se vino abajo en el crack del 29, y aunque los neoliberales se encargan de tratar de resucitarlo, cada vez que hay una crisis se queda sin respuestas.
3) El Estado, a través de sus inversiones, puede crear fuentes de financiación y promover el I+D, la salida al exterior, la actualización de infraestructuras…que a corto plazo pueden amortiguar la caída de la economía y a medio plazo empujar en un sentido u otro la orientación de las empresas.
4) Las subvenciones que reciben los autómomos, emprendedores… PYMES en general se caracterizan por que implican realizar la inversión bastante antes de llegar a cobrarlas. Generalmente la cantidad aportada vía impuestos el primer año de actividad es superior a las subvenciones que reciben. Otra cosa son las grandes multinacionales que reciben dinero público para instalarse en el país y que se van cuando las cosas se ponen difíciles sin devolver nada de lo que han cobrado.
En resumen, en este rincón de ciencia es de los pocos sitios en los que he encontrado un análisis científico y lógico sobre uno de los pilares de la respuesta política a la crisis económica que nos está arrasando.

Tocayo JuanTocayo Juan

Tu argumento pseudoliberal es el que está masacrando las posibilidades de salir de la crisis. Al contrario de lo que dices, en tiempos en los que la gente que tiene el pasta no quiere invertir, sólo el estado puede ser precursor de un correcto crecimiento económico dirigiendo la inversión a los sectores con valor añadido. De acuerdo, el estado de bienestar no genera riqueza, sino que es la riqueza misma de la sociedad. La actividad emprendedora de los españoles medios son las pymes que tras el descalabro de la construcción, se han centrado en las cañas y tapas. Amigo , tu proclama liberal no es ciencia, es astrología pura, como la economía moderna que intenta subordinar la organización política a esta pseudociencia no determinista. Así que no hables en nombre de la ciencia para defender tu ideología liberal, porque demostrarás lo poco que te gusta la ciencia.A mi me gusta también la ciencia, y la economía no lo es.
Yo creo que sí, que hay modelos económicos con crecimiento más sostenible y menos volátil ante los continuos cambios en los diferentes sectores económicos. Pienso que el estado debe subvencionar las actividades que fomenten el crecimiento sostenible.¿Cómo? Eso lo dejo a lo expertos, aunque un buen ajuste fiscal para transformar la frase de “apretarse el cinturón” por “te aprieto el mercedes y tus tres casas en la playa”no estaría nada mal, . Después de tanta evasión fiscal, del rescate a la banca por sus ganas de arramplar con todo, después de lo que ha pasado con las cajas de ahorros y las indemnizaciones millonarias de los banqueros, ¿nos dicen que hay que recortar? Mira, para esto tampoco hay que invocar a Newton, sino que por esto no pasamos se ponga quien se ponga. Ala chaval que después de que el pp te haya subido los impuestos ya no tienes a quién votar, porque los liberales en España no existen, sólo los fachas…

HornbyHornby

Estoy de acuerdo, el estado no genera riqueza, pero la redistribuye. Para que la economía crezca tiene que haber una clase media que consume. Genera más riqueza 1.000 pares de zapatos de Zara a 30 EUR cada uno que un par de Loboutin a 3.000 EUR el par. De un lado habrá 10 personas que obtengan unos ingresos que retornan rápidamente a la circulación de forma repartida mientras que en el otro lado una (al máximo dos) personas obtienen ingresos que, excediendo sus necesidades que solo volverán a la circulación bajo la certeza de que generarán ingresos superiores. De esta forma la economía se “sudamericaniza”, muchos de los que hoy se sienten “clase media” caen en la “favelización” y solo unos pocos privilegiados consiguen un capital que rápidamente invierten en el extranjero puesto que en su país no hay poder adquisitivo que aconseje ninguna inversión.
El estado de bienestar que supuestamente “nos lleva a empobrecernos” es dinero invertido (si, invertido) en educación (que aumenta las posibilidades productivas y de ingresos de los ciudadanos, con la posibilidad de que el Sr.Loboutin venda más pares de zapatos, pero sobretodo Zara), en investigación (generando capacidad tecnológica y aquí me remito al entre paréntesis anterior), en sanidad (que además de generar un sector productivo en si mismo, está demostrado que ahorra costes a medio y largo plazo manteniendo un buen nivel de salud pública), etc. Me parece que podemos considerar esto “fanatismo político” pero con los mismos argumentos podemos considerar el “que cada uno se pague lo suyo” como “presbicia económica y mental”.

Aitor Santisteban

Estupendo artículo explicando claramente “el error de la hoja de cálculo”. A mí tampoco me gusta pensar en conspiraciones, pero tengo la sensación de que este artículo era una forma de justificar las políticas neoliberales que benefician a los más ricos. Como dice Krugman en “The 1 Percent’s Solution” http://www.nytimes.com/2013/04/26/op...=1&: “Lo que el 1% más rico quiere se convierte en lo que la ciencia económica debe decir”. Enhorabuena otra vez.

RafaelRafael

Estaría realmente bien, cruzar esos datos con los datos del paro, y ver más relaciones.

Lo que está claro es que no se quieren hacer las cosas correctas por algún motivo.

calprinocalprino

Antes de nada enhorabuena por el articulo.
Dejando de lado todo este estudio a mi no me preocupa tanto el porcentaje de la deuda sino el como fue creada, según datos oficiales el porcentaje de deuda publica hasta 2011 era del 70% y el de la deuda privada era del 215%.
En 2012 después del rescate a los bancos inyectando 146.000 millones de euros la deuda publica sube un 20% convirtiendo la deuda privada en deuda publica.
A mi parecer la deuda publica fue creada de manera ilícita por lo que no debería pertenecer al pueblo si no a sus banqueros y gobernantes por incompetentes y pasar de computar de deuda publica a deuda privada y que devuelvan hasta el ultimo céntimo

pedropedro

Enhorabuena y gracias por tu artículo.
Todo lo que dices tiene mucha lógica, el problema es que aquellos que tienen capacidad para cambiar en la dirección adecuada, o por lo menos en otra que aún no se ha demostrado incorrecta como esta (recortes etc.) no atienden a la “lógica”, sino a los intereses de una minoría que les va muy bien, aún en estás terribles circunstancias para la mayoría.

LaertesLaertes

Excelente artículo, excepto un detalle. No se puede comparar la deuda de un estado con la deuda de una familia. Error muy común por otro lado.

MIGUELMIGUEL

Lo primero enhorabuena por el curro de tratar todos esos datos.

Debemos reducir la deua? Debemos invertir para impulsar la economía y ya pagaremos luego?

El caso es si PODEMOS. Supongamos que a Rajoy o quien toque le sale un tumor cerebral y decide que va a cambiar radicalmente su política, frenando los recortes e incluso recuperando inversiones. Para ello el estado tiene que pedir prestada una considerable cantidad de dinero, bien: a quién?
Si comenzamos a endeudarnos otra vez la tristemente faosa prima de riesgo subirá alegremente hasta que pagemos el 6,5%, 7% a diez años y esto no es sostenible.

Pero, y los países que sí hacen esto como EE.UU.? Qué pasa con ellos?
Primero: EE.UU. se endeuda en dólares lo que nos leva a lo segundo y más importante
Segundo: EE.UU cuenta con la Reserva Federal, esto es, alguien que le compre ingentes cantidades de deuda barata, con un impacto “ligero” sobre el valor de la divisa por su extensión mundial y sin riesgo de impago (¡yo imprimo los billetes!)

Lo mismo en Japón, además de que allí la mayoría de su deuda está en manos de japoneses.

Y porqué no/cómo podemos hacer eso?

Nosotros dependemos del BCE/Alemania, y sin importar lo que en España se decida, hasta que a ellos también les salgan tumores cerebrales, trastorno bipolar o lo que sea, nada de inyectar pasta.

Osea, por ahora NO PODEMOS.

Que conste que con esta pequeña explicación no digo que el artículo dijese lo contrario, ya que en él se dice claramente que el RR se usaba en toda Europa como justificación, no sólo en España.
Más bien quiero hacer ver que de nada sirve que en España pensemos de otra forma hasta que la mayoría (Alemania) en Europa piensen de esto modo.

Confiemos en que los políticos europeos, acaso menos malos que los nuestros, sean capaces de rectificar sin que se note, reconocer que se han equivocado sin reconocerlo, salvar su orgullo sobre todo pero cambiar algo aunque sea, rectificar, en fin, como lo hace un político y dejar de ahogarnos con el dichoso cinturón. Digo europeos porque de los españoles no me espero que rectifiquen ni aún tapándolo para que no se note: antes de frenar todos por el baranco abajo.

MIGUELMIGUEL

Fe de erratas:
quería poner “deuda”, “famosa”, y “por qué”.

Manuel CamposManuel Campos

La casta no ha recortado por el estudio, ni tampoco lo ha utilizado ante el público para justificar los recortes. ¿Era conocido el estudio antes de la semana pasada? Es que esa imagen que se esta dando de políticos recortando por que así lo sugiere la ciencia económica (cuando encima esta sugiere lo contrario) y no queda otra es muy ridícula.

Los recortes se le hacen a quien no tiene poder, al que tiene no es bueno ni conveniente.

Manuel CamposManuel Campos

No es eso a lo que me refiero.
¿El estudio da respaldo a los recortes? Si.
¿Se han llevado a cabo los recortes por este estudio o por otras razones? Ahí es a donde quería llegar, ¿cuantos españoles conocían el estudio hasta hace una semana? ¿Y griegos? ¿Y portugueses e Italianos?

Que leyendo algunos comentarios hay quien piensa que nuestros políticos han recortado por que no tenían más remedio y son todos muy güenos y sanos.

marisa castiñeiramarisa castiñeira

No entiendo mucho de economía (nada), pero por lo menos sigo una explicación lógica y coherente del estado de las cosas.
Esta entrada y sus posteriores comentarios son algo que al menos sigo. En la tele y la mayoría de periódicos, no aclaran ninguna de mis “inquietudes”.
Gracias a todos.

Pedro Tarrafeta (@ptarra)Pedro Tarrafeta (@ptarra)

He contestado a esta entrada y la anterior en mi blog aquí. Creo que el Sr. Quirantes se ha columpiado bastante en un tema que desconoce por completo. Una pena porque creo que cuando escribe sobre lo que conoce es un tío bastante ameno.

PepePepe

Es increíble la cantidad de errores, simplificaciones e incluso fallos matemáticos (sobre todo de estadśitica elemental) que hay en este artículo.

Un hurra por nuestros funcionarios docentes, que cada día con su esfuerzo y tesón nos llevan a la cola del informe PISA. Este artículo demuestra por qué estamos así.

marisa castiñeiramarisa castiñeira

Podrías aclarar algún punto?
No lo digo con acritud, queremos aprender!

Manuel CamposManuel Campos

Pues que Pedro Tarrafeta tendría que leer más (y tu también, por que esta explicado en la 1ªparte del artículo):

Es sencillo, se queja de que a tratado los datos de una forma inadecuada ya que son series temporales, pero los analiza como independientes. ¡¡Pero vamos a ver, no esta tratando los datos como deberían haberse tratado, si no como los trato el estudio RR, salvo que añadiendo las exclusiones!!

Arturo ha reproducido el estudio de RR añadiendo los datos omitidos, y ahora vienen a quejarse de que ese método no es el correcto, pero es que independientemente de que lo sea o no, es el que usaron RR. Si no les gusta ese método las quejas a Reinhart y Rogoff, que aquí solo se ha reproducido su estudio sin omitir datos.

Vamos que no se han leído el artículo (o peor, que no lo han entendido).

Arturo Quirantes Sierra

Vamos a ver una cosa, que quede bien clara: RR NO usó los datos como si fuesen series temporales, NO indicó en ningún sitio que lo fuera, y esencialmente los trata como independientes. Como bien dices, las quejas a RR.

Parece que este punto no ha quedado claro, así que a preparar un tercer artículo se ha dicho.

Peregring-lkPeregring-lk

Muy interesante el artículo. Pero dos cosas,

A) Si no estaba equivocado, pensé que el estudio RR relacionada solamente la deuda pública con el PIB, no la deuda en términos generales (incluyendo la privada). Por eso la política de austeridad Europa consistía en reducir deuda pública.

B) Si la relación deuda/crecimiento del PIB del estudio RR es falsa (es decir, que no hay ninguna relación), ¿qué más da que países como Alemania hayan reducido la lógica no B => no A? Si a Alemania le va bien supongo que será por diferentes motivos, no porque hayan negado una casualidad A => B que de entrada es falsa, y por tanto su inversión no B => no A , lógicamente equivalente, también.

jsjs

Pregunta mental. ¿Qué pasaría si a esos puntos se les aplicara el orden cronológico y se utilizaran diferencias? ¿Veríamos ahí realmente algo de causalidad? ¿Qué opinaría un tal Granger de lo que dicen esos puntos? No tengo la respuesta, solo la pregunta.

CarlosCarlos

Cuando juego Age of Empires hago muchos aldeanos al principio del juego, eso me deja pocos recursos, pero puedo al poco tiempo obtenerlos más rápido. Así puedo avanzar y tener mejores unidades primero que mis oponentes. Si una nación gasta mucho en medidas que aumenten la producción sus arcas se vaciarán, pero podrán llenarse con mayor velocidad que si no hubiesen gastado.

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