12 semanas

Alberto Ruiz-Gallardon, ministro de Justicia (Crédito:
Alberto Ruiz-Gallardon, ministro de Justicia

Legislar sobre embriones sin conocimientos de embriología lleva a posiciones absurdas, que de ser aplicadas a personas derivarían en la prohibición de gran parte de las donaciones de órganos.

En los años 60 John Gurdon descubrió, trabajando con ranas, que los huevos no fertilizados tenían el potencial de convertir un núcleo de una célula proveniente de un organismo adulto en un nuevo embrión con capacidad para desarrollarse. Estos estudios le valieron el Nobel en 2012. En la década de los 80 y 90, un pupilo de Gurdon, Eddy De Robertis, desentrañó gran parte de los mecanismos moleculares que controlan el desarrollo embrionario en vertebrados.

A finales de los 90 y principios de este siglo un antiguo estudiante de Eddy y mi actual mentor, Christof Niehrs, publicaron una serie de trabajos mostrando cómo las diferentes señales moleculares en embriones generan ejes cartesianos que guían el desarrollo embrionario y son responsables, entre otros, de la formación y organización del sistema nervioso.

Los tres se encuentran entre los más conocidos embriólogos del mundo en activo. Ninguno fue consultado por el ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón a la hora de reformar las leyes que afectan a embriones.

En este texto quiero mostrar mis argumentos para explicar por qué un embrión de menos de 12 semanas no puede ni debe ser considerado un ser humano, por lo que el aborto debería ser libre al menos hasta dicha semana. Además, argumentaré que lo contrario sienta un precedente peligroso en relación con el actual sistema de donación de órganos.

El desarrollo embrionario humano hasta la semana 12

En condiciones óptimas el esperma humano podría alcanzar un óvulo en menos de dos horas. En la práctica, la concepción ocurre entre 24 y 72 horas post-coito. La llamada “píldora del día después” evita la ovulación durante ese periodo y por tanto que llegue a crearse un embrión. Por ello esta píldora NO se considera abortiva.

Al entrar en contacto con el óvulo se produce la concepción y posterior implantación del denominado zigoto, un proceso que puede tardar una semana. Durante las dos primeras semanas el zigoto puede dividirse para formar varios embriones diferentes a partir de un único óvulo fecundado. Una ley que considere un embrión de menos de 2 semanas como una persona va a tener graves problemas para argumentar que los hermanos gemelos o los siameses deben ser tratados como individuos diferentes. Un solo embrión humano de menos de 2 semanas puede formar de 1 a 8 fetos dentro de un útero y, teóricamente, una cantidad ilimitada en cultivo.

Entre la segunda y tercera semana un embrión pierde la capacidad de producir, de forma natural, más de un individuo. Sus células empiezan a diferenciarse en 3 grandes grupos celulares que finalmente formarán los diferentes órganos. Es la gastrulación.

A partir de la octava o novena semana el embrión, ahora ya denominado feto, comienza a tener forma humana, ya ha desarrollado gran parte de sus órganos y empieza a tener movimientos incontrolados. Las futuras neuronas comienzan ahora a migrar y el cerebro empieza a desarrollarse. Este proceso es un continuum que no acaba tras el nacimiento pero que tiene varios puntos clave, incluida la aparición del primer electroencefalograma (EEG) a partir de la decimosegunda semana.

El primer electroencefalograma

La aparición del primer EEG es un hito importante ya que es una herramienta con validez legal que ya se utiliza para determinar si una persona ha fallecido. Por ejemplo el trazado nulo, EEG isoeléctrico o falta total de actividad se utiliza para iniciar el proceso de donación de órganos.

Me sorprende no haber oído nunca este argumento en el debate sobre el aborto: Si ya hemos decidido que una persona sin actividad cerebral está legalmente muerta ¿Por qué una ley puede dar el estatus de persona a un feto sin actividad cerebral? Bajo ese prisma ¿Por qué mi madre puede decidir donar mis órganos si carezco actividad cerebral pero no puede abortar un feto de 11 semanas?

El problema de la potencialidad

Una de las razones que se suelen esgrimir en para legislar contra el aborto es que, aunque el feto no sea una persona, tiene la potencialidad de convertirse en una en la mayoría de los casos.

El problema de la potencialidad es que se mueve en una escala de grises que normalmente la línea se traza según las creencias de cada uno. Un embarazo tiene varias fases críticas pero tras la implantación del embrión tiene aproximadamente un 50% de posibilidades de terminar con éxito (Muchos abortos ocurren de forma espontánea antes aun de ser detectados). Actualmente es posible crear embriones humanos en cultivo de hasta el equivalente a 1 o 2 semanas a partir de células extraídas de un cuerpo adulto y con un porcentaje de éxito de más del 20%. Cuando la potencialidad técnica de un embrión cultivo sea mayor que en un útero ¿Crearemos leyes para salvaguardar las células del cuero cabelludo?

Embrión humano (Blastocisto)  obtenido gracias al núcleo de una célula adulta  in vitro (Crédito: Tachibana et al)
Embrión humano (Blastocisto) obtenido a partir del núcleo de una célula adulta y cultivado in vitro (Crédito: Tachibana et al)

Existen, además, precedentes para no usar la potencialidad para legislar. La probabilidad de un niño de 12 años de alcanzar la mayoría de edad es superior al 95% y no por ello juzgamos a niños como adultos.

Otros aspectos de la legislación sobre la interrupción del embarazo

Creo que es importante separar los aspectos que son básicamente conceptos con alta carga científica (¿Es un grupo de células un ser humano?) de los puramente éticos (¿Debe permitirse el aborto en caso de graves malformaciones?). No tengo ningún problema en afirmar que estoy a favor de una ley sobre de la interrupción del embarazo aun más laxa que la anterior. Pero este artículo no trata tanto de mi opinión, sino de lo que hemos aprendido sobre embriología en estos últimos 50 años.

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169 Comentarios

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GonzaloGonzalo

Coco,

Esto es lo que yo he escrito: “¿Vamos a decir que esos tampoco son humanos, que podemos disponer de sus vidas?”

Y esto es lo que tú pones entre comillas, como si fuera lo que yo he escrito: “los dependientes son seres humanos, los matamos?” 

Mi intención no es ser demagogo, lo siento si he dado esa impresión. Tan sólo quiero sacar a la luz las consecuencias de tu planteamiento. Has empezado hace unos cuantos comentarios defendiendo que el no nacido, en cualquier mes de gestación, no es humano, y por tanto no debería haber ninguna restricción al aborto (salvo las que velen por la salud de la madre). Ahora parece que quieres limitarte a las 12 semanas, y sólo en caso de perjuicio grave para la madre.

Pero si el embrión humano no es un ser humano, ¿por qué habría que limitar el aborto a casos de peligro grave para la madre, y por qué sólo hasta las 12 semanas? ¿Por qué impedir a la madre la decisión en cualquier otro supuesto, sin necesidad de juzgar si es o no un caso grave? Aquí es donde veo que no eres consecuente.

En cambio, si el embrión humano es un ser humano, ¿quiénes somos nosotros para disponer de su vida? 

Cuando lo que está en juego es la vida de la madre, entiendo que si no hay más remedio se escoja a la madre. Pero ésta ha sido la práctica médica tradicional y para garantizarla no es necesaria una ley de plazos, que permita el aborto en cualquier otro supuesto.

Si lo que está en juego no es la vida de la madre, sino otro bien suyo, seguramente también importante para ella, ¿cómo vamos a hacer que prevalezca sobre la vida de otro ser humano?

Y si bien es cierto que el padre puede desentenderse después del coito, eso no ocurre siempre, y en todo caso tampoco es una razón para impedir que se involucre quien sí quiere involucrarse.

La ley de plazos será o no adecuada en función de que el embrión sea o no un ser humano. Lo que no está bien es hacerla pasar como necesaria para salvar la vida de la madre. Si es difícil ponerse de acuerdo sobre la cuestión, hagamos un esfuerzo mayor por averiguar qué es un embrión humano y qué derechos le corresponden en consecuencia. Una decisión arbitraria o mal fundamentada no es solución.

Saludos

Daniel LópezDaniel López

Perdona Gonzalo, pero aquí tengo que entrar a saco:
dices “Cuando lo que está en juego es la vida de la madre, entiendo que si no hay más remedio se escoja a la madre.”
Quisiera saber por qué crees que, en los casos en que se puede elegir salvar a uno y sólo a uno, se debería escoger a la madre teniendo en cuenta que: 1) Tanto la madre como el embrión están vivos y son humanos (al menos en el sentido en que lo son mi bigote o un quiste). 2) Nuestra especie (como todas) tiende a proteger especialmente a sus miembros más jóvenes; ejemplos: en los naufragios se suele decir “las mujeres y los niños primero”, y las legislaciones suelen dar especial protección y limitar la responsabilidad penal a los menores. 3) Hemos descartado de la ecuación la nunca demostrada existencia de un “alma mágica” en el interior de nuestro cerebro.
Entiendo que, si consideramos un embarazo de riesgo como un conflicto entre dos seres humanos iguales en derechos, lo más justo sería proteger al más jovencito de la misma manera en que en caso de incendio salvaríamos antes a un bebé que a un adulto, ¿no? ¿por qué entonces asumes que se debe salvar a la mujer? ¿no será porque en el fondo tú también primas los derechos de una persona sobre los de un ser que -aunque tenga potencialidad para llegar a serlo- no lo es, repito, hoy por hoy no lo es?

“Si lo que está en juego no es la vida de la madre, sino otro bien suyo, seguramente también importante para ella, ¿cómo vamos a hacer que prevalezca sobre la vida de otro ser humano?” A cambio te voy a contestar a esta, según mi humilde criterio: muy fácil, eso se puede hacer con una ley que prime los derechos de una persona sobre los de un ser que, aunque muy vivo y muy humano, no es persona y no le importa un carajo el conflicto, muy al contrario que a la mujer que lo porta.

GonzaloGonzalo

Hola Daniel,

Si lees bien lo que he escrito, en realidad no he dicho que “debería escogerse a la madre”. He dicho que “entiendo que se escoja a la madre”. No es lo mismo. 

No pienso que ninguno de los dos tenga mayor dignidad o derecho a la vida que el otro, ni el no nacido por ser más pequeño ni la madre por ser más mayor. Es imposible elegir mediante una especie de cálculo, y me parece ingenuo pretender que resolvamos los conflictos éticos de esa manera.

No pienso que en un incendio sea obligatorio salvar al jovencito antes que al adulto, ni al adulto antes que al jovencito. En un incendio uno hace lo que puede, y si no salva a los dos es porque no puede.

Es completamente distinto verse involuntariamente metido en un conflicto donde uno tiene que escoger entre dos vidas humanas, que voluntariamente disponer de una vida para beneficiar el bienestar de otra. En un embarazo de riesgo uno sería feliz si pudiera salvar ambas vidas, y hará todo lo posible para lograrlo. En el aborto provocado una de las dos vidas es un estorbo, y si por un casual saliera adelante porque “falló el procedimiento”, el resultado no es alegría sino frustración.

Saludos

Daniel LópezDaniel López

Te confieso que no fui del todo inocente al usar la palabra “debería”. Tú dices “entiendo que” y yo digo “debería”. Yo lo que no entiendo es que alguien pudiera elegir al embrión antes que a la mujer. Nunca podría entenderlo, salvo en el caso extremo de muerte cerebral de ella. Porque desde el momento en que ella posee una mente formada, capaz de pensar, recordar, sufrir, alegrarse, entristecerse, etc., y el feto no la tiene, o si acaso en un nivel muy muy muy básico, yo siempre la primaría a ella. Es jodido cuando se tiene que elegir entre lo malo y lo peor, pero si no hay más remedio hay que ser racional, y equiparar el derecho a la vida de una persona con el de un embrión, a mí no me parece racional en absoluto.

GonzaloGonzalo

Daniel,

Explícame por favor cómo pasas de decir que “en caso de peligro para la vida, y siendo imposible salvar a la madre y al no nacido, es lógico salvar a la madre aunque muera el no nacido”, a decir que “la madre puede disponer de la vida del embrión o feto no nacido en cualquier momento y por cualquier motivo”. 

Saludos

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Daniel LópezDaniel López

Gonzalo, haré eso que me pides cuando me expliques dónde he dicho o dado a entender cosa semejante a la segunda frase que has entrecomillado. Buscando en los 150 comentarios que llevamos ni siquiera nadie había escrito seguidas las 3 primeras palabras… Yo hablo de buscar siempre el mínimo sufrimiento para todas las partes implicadas, tú hablas de otorgar los derechos de las personas a un tejido embrionario que no lo es, de hecho asumes que el embrión quiere nacer a pesar de que no es posible preguntárselo porque carece aún de sistema nervioso.
Quizá pensar como lo haces te lleve a vivir en paz pensando que cada vida humana debe seguir su curso natural, pero yo no estoy tranquilo sabiendo el sufrimiento inútil que se va a generar con la nueva ley. Porque se obligará a mujeres y hombres que no han elegido ser padres a serlo o a pagarse un viaje a Londres si tienen dinero suficiente, y nadie garantiza que esos críos que nazcan contra la voluntad de su madre vayan a tener una vida digna. ¿O tú si puedes hacerlo?

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GonzaloGonzalo

Discúlpame, Daniel, pensaba sinceramente que esa frase expresaba bien tu pensamiento, aunque no fuese una cita literal.

Si no es así, dime por favor qué restricciones sí te parece razonable imponer a la decisión de abortar de la madre gestante, y por qué.

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Daniel LópezDaniel López

Disculpas aceptadas, faltaría más. Respecto a las restricciones que me parecen razonables, no es que lo tenga muy meditado pero haría algo como esto: Hasta las 12 semanas, aborto libre (y gratuito para quienes fallaron intentado evitar la concepción, y en general para quienes no tienen medios económicos). En las semanas siguientes, lo permitiría siempre en casos de enfermedades incompatibles con una vida digna (sí, ya sé que eso es muy subjetivo), violación, riesgo para la madre y circunstancias sobrevenidas (problemas económicos, familiares…). A partir de la semana en que el feto puede sobrevivir fuera del útero, evitaría el aborto (salvo en el caso de malformación o enfermedad que le haga imposible sobrevivir). Algo así es lo que a mí me gustaría, pero por supuesto se me pueden estar escapando 20.000 situaciones posibles y muchos matices. No me gustaría que una embarazada de 8 meses abortara por haber discutido esa tarde con su novio, pero tampoco creo en proteger un embrión a costa del sufrimiento de sus progenitores.

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pasaba por aquípasaba por aquí

Es q la cuestión no es la humanidad del embrión, sino del derecho de una mujer a decidir sobre su cuerpo. El plazo es aquel en el que se supone q un embrión ni siquiera es consciente de su persona ni su alrededor. Yo no digo q esté bien. Yo creo q se podría trabajar más en mejores sistemas anticonceptivos. Pero esto es como los accidentes de coche, mientras no haya mejores sistema, y mejor educación vial, seguirán ocurriendo. ¿Negamos el derecho a la asistencia médica a unos chavales por ir son casco con la moto? Y ya no digo el q circula bien y tiene la mala suerte de chocar contra uno que iba mal. Pues esto es igual. No es la solución más deseada (cualquier mujer te lo podría decir), pero nadie tiene derecho a decidir sobre tu cuerpo.
y ya, lo de que el padre tiene algo que decir… Que decir está bien, pero a que nos referimos, ¿Que una mujer estaría obligada a tener un hijo si la persona que la dejó embarazada así lo quiere? ¿Será una broma, no?

GonzaloGonzalo

Si el embrión no es humano, entonces sólo estamos hablando del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. 

Pero si el embrión es humano, entonces estamos hablando a la vez del supuesto derecho de la mujer a decidir sobre la vida de otro ser humano.

Así que la cuestión sí es la humanidad del embrión, porque si no estuviera en juego nadie se opondría al aborto (bueno, puede que un puñado de fanáticos sí).

No es que tú no tengas en cuenta la cuestión de la humanidad del embrión, es que la resuelves de modo negativo, sin decirlo claramente y sin aportar razones suficientes.

O peor, admites que es humano pero te da exactamente igual.

pasaba por aquípasaba por aquí

Si el embrión no fuese humano, no habría discusión. Está claro. Y esto puede llevar a un debate muy intenso (y con muy pocas probabilidades de acabar nunca) sobre qué es humanidad y qué no.
Por eso, esa no es la cuestión. La cuestión es que no puedes obligar a una mujer a gestar en su vientre un ser que ella, por las circunstancias que sea, no quiere tener. Porque eso es tratar a la mujer como un animal.
Si piensas que eso está bien, tampoco tendría que parecerte mal la esclavitud o el tráfico de órganos.

CocoCoco

Gonzalo, lo siento, me remito a la ley del aborto que era vigente antes de que Gallardón y sus huestes pías decidieran la reforma. De la misma forma que ‘pasaba por aquí’, creo que la decisión es de las mujeres. Comprendo perfectamente que tu eres antiabortista y que, además, debes tener mucho tiempo libre, o tu trabajo es pensar sobre el ser o no ser. Yo sé cómo pienso, no me contradigo: estoy a favor del aborto y creo que la anterior ley era aceptable para todos. Aunque tenga 60 años y me hicieran una histerectomía completa hace 10, no te preocupes si no contesto, es que me he ido a abortar un poco. Por cierto y para cerrar mi intervención, creo que en realidad lo que te resulta insoportable es que la decisión sea de las mujeres. Porque esa es la única realidad irrebatible, con la ley en la mano o sin ella; y yo comprendo que es un golpe muy duro para una ideología patriarcal. Yo creo que la ley debe regular UN DERECHO, tu quieres una ley que PENALICE. Esa es la diferencia en esta discusión, y es insalvable. Tu crees aportar toda una batería de silogismos que conduzcan a la decisión “hagamos una ley que evite la soberanía de la mujer sobre su cuerpo”. Llegará el día en que la ciencia descubrirá mucho mas allá sobre el feto, el embrión, el espermatozoide, los ovulos, el estromasferio y los trigotes. Comprendo que para tí puede ser apasionante seguir elucubrando sobre ello, pero mientras, gracias al sr. Gallardón y sus amiguillos, el aborto ha dejado de ser gratuito; no te engañes, nada más. Ni prohibido, ni perseguible ni penalizado. Sólo habrá que pagar. Como antes, como en los años setenta. Hubo un gran número de ginecólogos muy religiosos que se forraron con el negocio. Por cierto, los mismos que han estado alegando “objección de conciencia” en los hospitales públicos para derivar a las mujeres a sus clínicas privadas. Y te puedo dar una lista de nombres muy interesante. Por lo demás, no puedo aportar soluciones a tus dudas.

GonzaloGonzalo

Daniel,

Dices que yo asumo que “el embrión quiere nacer a pesar de que no es posible preguntárselo porque carece aún de sistema nervioso”. En realidad no es así, yo no asumo que el embrión “quiere” nacer. El deseo consciente de vivir no lo puede tener un embrión, pero tampoco un feto, ni siquiera un recién nacido. Para tener un deseo consciente de vivir hace falta sistema nervioso, pero eso no basta; hace falta también un desarrollo psicológico y reconocerse como un “yo”, y eso tarda varios años en ocurrir. Al embrión no le puedes preguntar si quiere vivir, pero tampoco al feto, ni tampoco al bebé. Ahora bien, en todos ellos sí puedes reconocer, impropiamente hablando, un “deseo” biológico de vivir, manifestado en toda su actividad vital, aunque en el caso del embrión esa actividad todavía no tenga manifestación cerebral. Si el derecho a la vida se lo otorgamos a aquel que lo “pide”, entonces hay una petición inconsciente tanto en el bebé como en el feto como en el embrión, y no hay petición consciente en ninguno de ellos. Pero en el fondo todo esto me parece irrelevante para saber si el no nacido tiene derecho a la vida.

Yo no puedo garantizar que quien nace contra la voluntad de sus padres vaya a tener una vida digna. Pero tampoco puedo garantizarlo en el caso contrario, cuando los padres sí desean que nazca su hijo. Las cosas siempre se pueden torcer, el hijo sano puede ponerse enfermo, los padres que se quieren pueden llegar a odiarse. Nadie puede garantizar que la vida que nos espera vaya a ser una vida sin sufrimiento. No podemos garantizarlo, aunque sí podemos procurar que sea así. Y esto vale tanto para el hijo deseado que “cae en desgracia” como para el hijo que nunca fue deseado. Si los padres abandonan a su hijo no nos parece extraño que el Estado intervenga para protegerlo. Eso es así porque en el hijo vemos un ser humano. Pues igualmente si ese ser humano aún no ha nacido; es así como yo lo veo. En definitiva, no me parece que las malas expectativas sean un buen motivo para privar a nadie de la vida. Todos tenemos malas expectativas, y todos tenemos buenas expectativas. Depende mucho de nosotros mismos.

No pongo en duda las buenas intenciones de evitar o minimizar el sufrimiento, pero no me parece que eso justifique que podamos quitar la vida a un ser humano.

Pero vamos a tus restricciones al aborto:

1. Hasta las doce semanas, aborto libre. Imagino que, en consonancia con todo lo que has dicho hasta ahora, porque consideras que el embrión antes de las doce semanas no es un ser humano con derecho a la vida en ningún sentido, por el hecho de que no tiene actividad cerebral. No tiene actividad cerebral, no es un ser humano (es sólo un proyecto), luego no tiene derecho humano a la vida. Me parece coherente.

2. Hasta que se alcance la viabilidad extrauterina, lo permitirías en varias circunstancias más o menos graves (desde dificultades económicas hasta riesgo para la vida de la madre). Lo que no entiendo aquí es por qué la viabilidad extrauterina es determinante para conceder el derecho a la vida al no nacido. O más bien, por qué su no viabilidad restringe su derecho a la vida. Si es humano con derecho a la vida, entonces qué importa que aún no sea viable. Si no es humano “del todo” (porque no es viable), entonces por qué poner ninguna restricción a la decisión de la madre. Que decida ella, como podría decidir sobre una mascota muy querida, por ejemplo. Tu posición no me parece coherente.

3. Después de la viabilidad y hasta el nacimiento, te gustaría evitar el aborto salvo que el mismo no nacido esté muy enfermo. Pero vacilas, tampoco quieres protegerlo a costa del sufrimiento de sus progenitores. Entonces lo determinante vuelve a ser la voluntad de la madre (¿y del padre?, parece que lo incluyes), sin considerar que haya un derecho en el no nacido por encima de esa voluntad. ¿Y por qué no extender este “poder” de los padres más allá del nacimiento? Después de todo, el infanticidio estuvo extendido en muchas épocas y culturas.

Saludos

Daniel LópezDaniel López

Evidentemente compañero, la vida intenta siempre abrirse paso, es una simple cuestión biológica que nada tiene que ver en este debate, irrelevante como bien dices. Sobre la cuestión de si las buenas o malas expectativas justifican el derecho al aborto o no: si saliéramos de la tierra como las lechugas, podría entender que las lechuguitas, digo los embriones no deseados y con problemas fueran cuidados por el estado “a ver si después de todo les va bien”. Eso sí, no me gustaría estar pagando el abono y los riegos de mi bolsillo, para obtener finalmente cosechas calamitosas (niños muertos al nacer o con problemas de por vida). Pero no olvides que en nuestra especie nos desarrollamos dentro de la barriguita de una persona (ya no pongo “persona” en negrita, que aburro) que, junto con otra persona va a tener que responsabilizarse de lo que salga de ahí durante 18 o 20 años como mínimo (si todo va bien). Digo yo que esas personas algo deberían poder decir al respecto. 18 o 20 años es una pena muuuuuuy larga para alguien que quizá cometió el delito de no tomar precauciones o incluso de ser violada. Así que lo que va a pasar es que vamos a proteger el derecho a la vida de embriones a los que primero, les trae sin cuidado ese derecho porque no tienen consciencia, y segundo, van a empezar jugando a la lotería de la vida con las peores papeletas, condenando de paso a sus padres a encargarse de criar un hijo a la fuerza.
Mira Gonzalo, yo no creo que el momento de la concepción sea tan especial como para que haya que fijarlo como el instante 0 de protección total. ¿Qué hay en ese momento que lo haga tan importante? Simplemente dos células sexuales que se unen, no hay nada mágico en ello, ¿verdad? ¿Entonces por qué pararnos ahí? ¿Por qué desperdiciar la vida que contienen los óvulos de la mujer que se están yendo por el váter cada 28 días? ¿Y los millones de espermatozoides que mueren sin remedio cada vez que un hombre eyacula? Todos esas combinaciones de genes únicas e irrepetibles se están perdiendo sin posibilidad de formar parte de un ser humano. Así que sr. Gallardón, le propongo que haga una ley garantista de verdad con el derecho a la vida, prohibido eyacular ahí a lo loco, y las señoras que dejen de menstruar y aprovechen cada óvulo para tener todos los hijos que puedan, ¡leches! Absurdo ¿verdad? Que yo sepa la Naturaleza, ente ciego e imbécil donde los haya, arrebata ese derecho a la vida diariamente a seres de todo tipo, incluidos los humanos, incluídas personas que darían todo lo que poseyeron en esta vida por un día más. De hecho, tarde o temprano todos vamos a irnos por el váter, Gonzalo, y no hay ley que pueda cambiar eso. Así que tratemos de hacer las cosas con cabeza, y dejemos que decidan los interesados antes que la puerca naturaleza o el ministro del ramo ¿no crees?
Termino diciéndote que no entiendo tu objección número 2. Me parece que está bastante claro que lo que he tratado es de evitar lo que podría considerarse un asesinato (aunque para algunos, no va por tí, tomar la pastilla del día después ya lo es). Practicar un aborto a un feto que podría sobrevivir fuera del vientre, a mí como mínimo me daría repelús. Y el punto 3, reconozco que si fuera cartaginés o espartano de los de antes, probablemente los infanticidios me traerían al pairo; pero es que a tí, a Gallardón, y al papa de Roma os sucedería igual, estoy convencido de ello. Somos en una parte muy importante producto de nuestra cultura, y afortunadamente (creo) a la nuestra le repugna matar niños. ¡Un saludo!

GonzaloGonzalo

Daniel,

>> Digo yo que esas personas algo deberían poder decir al respecto.

Pues sí, “algo” podrán decir. Pero no es lógico que lo puedan decir “todo”. Igual que si los padres no llevan a sus hijos al colegio o no les dan de comer, la sociedad interviene.

>> ¿Qué hay en ese momento [la concepción] que lo haga tan importante?

Que es el comienzo de una nueva vida humana. Obviamente ni los óvulos ni los espermatozoides son seres humanos, así que todo lo que dices al respecto es irrelevante.

>> Que yo sepa la Naturaleza, ente ciego e imbécil donde los haya, arrebata ese derecho a la vida diariamente a seres de todo tipo

No estamos hablando de lo que ocurre espontáneamente en la naturaleza, sino de lo que provocamos voluntariamente los humanos. Si quieres hacer las cosas con cabeza, no vengas con este tipo de argumentos, por favor. La naturaleza no es norma de conducta, por algo nos ponemos gafas, tomamos medicinas, nos operamos, y un largo etcétera de cosas que hacemos “contra la naturaleza” y que nos parece lo más normal del mundo que como humanos que somos es lo que debemos hacer. El derecho a la vida no es algo que tenga que respetar la naturaleza (!?) sino algo que tienen que respetar otros seres humanos.

A mí también me daría repelús practicar el aborto a un feto que podría sobrevivir, pero igualmente me daría repelús aunque no pudiera sobrevivir. Lo siento, pero el repelús es un argumento demasiado privado y poco convincente para otras personas.

Si quieres aportar algo positivo al debate, trata de argumentar por qué un embrión o un feto no es un ser humano, o por qué siendo un ser humano tendría un derecho a la vida relativizable frente a los intereses de otros seres humanos. Estos son los dos puntos clave, y todo lo demás es echar balones fuera.

Saludos

Daniel LópezDaniel López

No creo que la intervención que planea Gallardón sea representativa de lo que desea nuestra sociedad, y aunque así fuera no significa que sea lo correcto, del mismo modo que la intervención de los sacerdotes mayas para asegurar las cosechas podía ser representativa de su sociedad y estar errada al mismo tiempo. Podría darse el caso de que la sociedad, mediante una ley futura aún más restrictiva que ésta que nos están colando, interviniera para decirle a una chavala de 14 años violada por su tío que no puede abortar, y a mí me seguiría pareciendo una salvajada. Bueno, por lo que tengo entendido no hará falta otra ley más restrictiva, a partir de ahora ya podrán darse casos así cuando la muchacha no denuncie la violación antes de las 12 semanas…
Veo que para tí el comienzo de una vida humana es muy importante. ¿Podrías explicarme el por qué? ¿Por qué es más importante el primer día que el 14 cumpleaños, por ejemplo? Para que quede más claro, ¿me explicas por qué el derecho a la vida de un óvulo fecundado debe quedar por encima del derecho de una niña (o de sus padres) a decidir parir y criar un niño? Porque decir que un cigoto es un ser humano ya he dicho que me da lo mismo -en todo caso es un ser humano desarrollándose a expensas de otro, y (qué pesao soy) en ningún caso una persona-, pero por ese motivo dejar a la persona que lo lleva dentro sin opción a decidir nada sobre si lo quiere parir y criar, me parece que roza no, entra de lleno en el sadismo. No es de recibo que el artificial y supuesto derecho a la vida de un embrión -artificial porque es una construcción humana, supuesto porque no hay consenso sobre ello- sea fuente de sufrimiento inútil por mucho que pertenezca a nuestra especie. Tú mismo dijiste que darías derechos iguales a seres inteligentes no humanos, entonces no sé a qué viene esta descabellada y desproporcionada protección a seres humanos pequeñitos e indefensos que existen no gracias a ningún derecho, sino gracias a la biología de una naturaleza ciega y cruel. Como seres racionales que somos, nuestro deber moral no debería ser dejar que la naturaleza siga su curso a cualquier precio, sino evitar en la medida de nuestras posibilidades todo sufrimiento indeseado e inútil.
Espero estar aportando “algo positivo al debate”, pero si no es así no te sientas comprometido a continuar debatiendo conmigo, ¿ok? ¡Un saludete!

Daniel LópezDaniel López

No conocemos la existencia de una moral universal; de hecho sabemos que la Naturaleza es completamente amoral y que cada ser con capacidad de raciocinio se rige por sus propias reglas morales únicas, personales e intransferibles. Las tuyas, Gonzalo, corrígeme si me equivoco, en cuanto a lo que nos ocupa parecen consistir en proteger la mera existencia de todos los seres pertenecientes a especies inteligentes, lo sean ellos o no, y sin importar las cargas o sufrimientos que ello suponga a otros seres. A primera vista eso parece bastante razonable y empático, pero llevado a la práctica esconde consecuencias perversas. Date cuenta de que así lo que estás haciendo es supeditar el bienestar de seres conscientes y sintientes a la existencia de otros que no lo son. Las consecuencias de esto en el contexto del aborto nos lleva en ocasiones a situaciones catastróficas para las personas implicadas, a cambio de proteger la continuidad de seres que en algunos casos ni siquiera podrán darte las gracias (o echarte pestes) en el futuro porque su desarrollo como personas es inviable.
Mi moral por el contrario consistiría en anteponer el bienestar de las personas que están aquí con nosotros al desarrollo de un proceso biológico ciego que podría o no dar lugar a una persona en un futuro. Protejamos la existencia de los nacidos, después el bienestar de las personas, en tercer lugar la existencia y el bienestar de los fetos capaces ya de sobrevivir fuera del útero y en último lugar a los embriones de más de 12 semanas. ¿No te parece lo más razonable? Bien, suponte que, como en una película de terror, he secuestrado a tu esposa embarazada de gemelos -pongamos de 14 semanas- y a tu hijo de 14 años, te llamo por teléfono y te digo “voy a envenenar a tu hijo y a dar una pócima a tu mujer que provocará que aborte, pero tú puedes evitar que haga una de las dos cosas. Elige.” ¿De verdad tendrías dudas? Yo no, yo salvaría a una persona antes que a dos embriones, antes que a mil embriones. Y no me entra en la cabeza una moral que dicte otra cosa.

GonzaloGonzalo

Daniel,

Vuelves a usar casos llenos de dramatismo, pero no respondes al núcleo de la discrepancia entre nosotros. Porque si el embrión no es un ser humano con los mismos derechos que cualquier otro, entonces no tengo nada que objetar al aborto de la niña violada; pero si lo es, entonces repito que la eliminación de un ser humano no es la solución al sufrimiento de otro. Y una vez más te digo que plantear la necesidad de elegir entre la vida de un adulto y un embrión no sirve como argumento para permitir el aborto en los demás casos.  

¿Que por qué es tan importante el comienzo de la vida humana? Porque nuestra civilización moderna se ha construido sobre la base del reconocimiento del derecho a la vida de todos por igual, independientemente de su sexo, raza, religión, edad, tamaño, inteligencia o estado de salud. Permitir el aborto, es decir, eliminar a un ser humano para satisfacer los intereses de otro (intereses que serán seguramente muy legítimos en sí mismos), atenta directamente contra el fundamento de nuestra civilización.

Eso es todo, ni más, ni tampoco menos. Puedo entender que no reconozcas que un embrión o un feto es un ser humano (dices que es humano pero no es persona, curiosa concepción que para el caso es lo mismo que si dices que no es humano). Puedo entender incluso que no consideres absoluto el derecho a la vida de todos por igual. Simplemente constato que tenemos una concepción radicalmente diferente, y a lo que se ve irreconciliable, del fundamento de nuestra civilización.

Tampoco te sientas obligado a contratarme. Saludos. 

Daniel LópezDaniel López

“…nuestra civilización moderna se ha construido sobre la base del reconocimiento del derecho a la vida de todos por igual, independientemente de su sexo, raza, religión…”
Me parece que tú y yo no pertenecemos a la misma civilización moderna, jajaja; la mía se ha construido sobre la avaricia, la discriminación, la opresión, la explotación, el engaño, la envidia… Así que los valores morales que pretendes que sean universales e inamovibles como la protección absoluta de la vida humana desde el momento de la concepción, lo siento pero es, como toda moral, discutible (aquí estoy yo discutiéndolo, y no me considero un salvaje cavernícola ni nada de eso). Y todas las comodidades de las que disfrutamos -no todos, desgraciadamente- son gracias al avance del conocimiento científico, no a una moral absolutista y dogmática (cuando nos han obligado a vivir con una moral impuesta, más que avanzar hemos retrocedido). El mismo conocimiento científico que nos asegura que mil millones de embriones no equivalen a una persona, Gonzalo. Mira que lo he repetido veces, una persona se hace por acumulación de experiencias unida a un desarrollo neuronal paralelo que alumbra eso que llamamos consciencia. Todas las personas son humanas (que sepamos, igual mañana esto cambia) pero no todo el material humano vivo son personas, aunque algunos os empeñéis en verlo así vete tú a saber por qué. Y a quien hay que proteger prioritariamente es a las personas ya sean humanas, robots, aliens o chimpancés. Un saludete.

GonzaloGonzalo

Estimado Daniel,

Obviamente no estoy hablando de los hechos históricos que son indiscutiblemente traumáticos (y en muchos casos esperanzadores, también es justo reconocerlo). Hablo de los principios que nos mueven a buscar el bien y el progreso, y que no me cabe duda de que tú y yo compartimos en muy gran medida, aunque en las aplicación de esos principios al caso del aborto tengamos otras discrepancias no desdeñables.

Pienso que te equivocas al decir que “todas las comodidades de las que disfrutamos son gracias al avance del conocimiento científico”. La ciencia no dice qué tenemos que hacer con el conocimiento científico, que puede usarse para bien o para mal; la misma tecnología puede usarse para vacunar, o para contagiar en un escenario de guerra biológica. La ciencia proporciona la herramienta, pero no dice cómo usarla. Son los valores los que orientan el uso que hacemos de la ciencia. Hacen falta valores y conocimientos, y que vayan de la mano.

Estoy de acuerdo en que una moral impuesta, absolutista y dogmática es nefasta. No pretendo eso de ninguna manera. Pero el conocimiento científico no puede decir nada sobre el valor de un embrión, ni en un sentido ni en otro.

Tu definición de persona como “acumulación de experiencias unida a un desarrollo neuronal paralelo que alumbra eso que llamamos consciencia” no es una definición científica. No por nada, sino porque una persona -un sujeto de derechos- no se puede definir “científicamente”. Los derechos están más allá de lo que la ciencia puede conocer.

Estoy de acuerdo en que “no todo el material humano vivo son personas”, no son personas ni mi pelo, ni mis uñas, ni la piel que se me cae cuando me rasco, ni mis espermatozoides, ni mi estómago, ni siquiera mi cerebro es una persona. Pero un embrión entra obviamente en una categoría distinta que todo esto, porque es un organismo nuevo, diferente de su madre, con su propio programa genético individual. Un embrión es un ser humano, un nuevo miembro de la especie humana, y ésta sí es una afirmación científica.

Esto no basta para afirmar su derecho a la vida como persona, porque para afirmar esto hay que ir más allá de la ciencia. Pero pienso que lo más sensato es reconocerlo así, en lugar de negarlo. Negar la humanidad del embrión es mucho más forzado que reconocerla. Aunque muchos os empeñéis en negarlo, vete tú a saber por qué.

Saludos cordiales

Daniel LópezDaniel López

Mi querido Gonzalo:
Que la ciencia es una mera herramienta -aunque, si no la única buena, sí desde luego es la mejor que tenemos- resulta obvio. Y que los principios morales también lo son, también. No hay más que pensar en las rimbombantes Declaraciones de Derechos Humanos y Protocolos Anticontaminación o de Desarme que, cuando han dejado de servir a nuestros dirigentes, han quedado en papel mojado (por no decir papel higiénico). Unos principios morales básicos comunes que podamos compartir (casi) todos aunque tengamos opiniones distintas es algo que está muy bien como ideal, pero ¿lamentablemente? no podemos programarnos para funcionar siempre de acuerdo a ellos. Nadie con 2 dedos de frente considera su raza superior a las demás, pero conozco poca gente que no prefiera tener de vecinos a una familia de su propia raza antes que a otras. La discriminación sexual está muy mal, pero te apuesto una cena a que el primer ser humano en Marte será un varón. Y podría seguir pero me salgo del tema. Donde quiero llegar es que, personas (otra vez la palabreja) con valores profundos y loables, en plan Sócrates, Jesucristo o Gandhi, hay muy poquitas (y curiosamente no suelen morir por causas naturales). Y los avances que se han aplicado para mejorar nuestra vida son producto de revoluciones sangrientas y pataleos varios de una masa social con un egoísta deseo de mejorar sus vidas o directamente desesperada, no por la benevolencia de los que mandan. Pero se me está yendo la olla de nuevo, lo siento.
Dices “Un embrión es un ser humano, un nuevo miembro de la especie humana, y ésta sí es una afirmación científica”. Reconozco que tienes razón, en el sentido en que una nuez es un nogal, un renacuajo es una rana y un huevo frito es un pollo frito. Y ahora que he dicho yo que un embrión es un ser humano, me atrevo a exigirte: sr. Gonzalo, repita conmigo “Aunque -por el momento- no tengamos una definición científica de persona, un embrión NO ES una persona”.

GonzaloGonzalo

Querido Daniel,

Sorry, pero lamentablemente no puedo acceder a tu exigencia, no tengo ningún motivo para negar que un embrión o feto tenga derecho a la vida, y sí en cambio muchos para afirmarlo. Del mismo modo que afirmo el derecho a la vida de cualquier ser humano, sean cuales sean sus circunstancias de desarrollo, inteligencia, ganas de vivir, estado de salud, o lo que sea.

En otras palabras, no tengo ningún motivo para decir que algunos seres humanos no son personas, que es como tú quieres que yo lo diga.

Un abrazo desde el desacuerdo,
Gonzalo

Daniel LópezDaniel López

Pues por mi parte está agotado el debate, ¡un abrazo señor!

AdelaAdela

Fascinante y sintomático. Después de meses vuelvo a entrar en la página y veo que sigue encendido el debate: hombres discutiendo sobre un tema que atañe al cuerpo de las mujeres.

María

Hola, tengo que decir que, aunque ha expuesto sus argumentos con claridad, discrepo en cuanto a sus conclusiones.

Para empezar, el hecho de que un embrión pueda dividirse no significa, en mi opinión, que no pueda ser considerado como un individuo biológico. Muchos animales sencillos, como los platelmintos, pueden dividirse regenerando cada una de las partes el resto del cuerpo. Así, partimos de un solo organismo y pasamos a tener dos. Del mismo modo, en el caso de los gemelos, podemos decir que empezaron siendo uno y acabaron siendo dos.

Respecto al EEG, hay que tener en cuenta que la del embrión y la del adulto son dos situaciones totalmente diferentes. A un adulto con EEG plano se le considera “muerto” porque su cuerpo no tiene ninguna posibilidad de subsistir sin el cerebro. Está demasiado desarrollado, sus células demasiado especializadas como para seguir funcionando sin un “guía”. No ocurre así en el embrión temprano, quien es perfectamente capaz, no solo de seguir viviendo, sino de seguir desarrollándose sin necesidad de actividad cerebral. Por tanto, podemos decir que es ético donar los órganos de un cadáver porque ya no los va a necesitar (no va a seguir viviendo) pero destruir el cuerpo del embrión es otro cantar, puesto que ello le priva de cualquier posibilidad de continuar su desarrollo.

En cuanto al argumento de la potencialidad, creo que se puede desechar desde el principio. El artículo sexto de la carta de Derechos Humanos afirma que “Todo ser humano tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica”, ergo todo ser humano, por el mero hecho de serlo, es también persona. Independientemente de sus características o capacidades en un momento concreto de su vida. Esto puede resultar chocante para muchos, porque se suele asociar el concepto de persona al de ser racional, pero la realidad es que muchos seres humanos carecen de pensamiento racional, también en etapas post-natales de sus vidas (recién nacidos, discapacitados mentales severos, comatosos, etc.) y casi nadie pone en duda su condición de personas. En cuanto a la creación de embriones en el laboratorio a partir de células adultas… Obvia decir que considerar a estas últimas como seres humanos de hecho sería tan absurdo como otorgar esta condición a óvulos o espermatozoides, sólo porque, eventualmente, podrían dar lugar a un ser humano.

Finalmente, observo que en su artículo usted se refiere exclusivamente a embriones y fetos de menos de 12 semanas. Sin embargo, la ley actual permite abortar hasta las 14 semanas y en algunos casos hasta las 22. En otros lugares del mundo el límite se extiende hasta las 24 semanas o directamente no existe. ¿Qué argumentos científicos se podrían usar para negar la humanidad del feto pasadas las 12 semanas?

Un saludo.

chrischris

la píldora del día siguiente por lo que tengo entendido, a parte de lo que mencionaste, hace que al cigoto le sea imposible implantarse en el endometrio, por lo que se le ha considerado “abortiva”, si es que se considera al cigoto como un “humano” sólo por tener ya sus 46 cromosomas.
otra cosa más, el cigoto no se podría dividir más de 2 veces, o acaso uno puede ver 3 gemelos monocigóticos?, o 4 gemelos monocigóticos?
y sería bueno si hablaras de la neurulación, de lo cual muchos autores indican que puede ser el momento en que un embrión se le pueda considerar humano, que creo que ocurría al final de la 3ra semana de gestación, la neurulación es ya la formación del tubo neural, que luego formará la médula espinal y el cerebro.

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