Quimioterapia frente al cáncer – Los orígenes

En los tiempos de relativismo postmodernista que corren, en los que cualquier avance realizado por la “casta cientificista” es puesto en duda empleando la negación de los hechos o es contrapuesto por la magia y la charlatanería, uno de los avances contra los que más frecuentemente se dirigen los ataques es la quimioterapia del cáncer.

Contra la quimioterapia como tratamiento se dice que conocemos a mucha gente que ha muerto de cáncer pese a recibir tratamiento basado en quimioterapia, o que dicho tratamiento no sirve para otra cosa más que para enriquecer a las malvadas farmacéuticas destruyendo la calidad de vida del paciente de una manera vil y sin escrúpulos.

Por eso, me propongo (no prometo nada, esto es solo una declaración de intenciones) realizar una serie de entradas que traten de aclarar qué es la quimioterapia del cáncer, de dónde viene, qué tratamientos existen y para qué sirven (si es que sirven de algo).

Comencemos por el principio. La quimioterapia del cáncer es el tratamiento con agentes farmacológicos que normalmente busca matar a las células del tumor. Su acción, en general, es poco específica y está basada en la capacidad para destruir a las células que se encuentran activamente en división. Dado que una hiperactivación de la división celular es una característica esencial de las células del cáncer, los agentes quimioterapéuticos se emplean por su acción extremadamente tóxica hacia las células del tumor. Pero claro, en el organismo existen otras células que pueden encontrarse en división. Fundamentalmente las células del epitelio digestivo (las que forman la capa que recubre el intestino), las de la piel y las de la sangre. Aunque pueda sorprender, en un organismo adulto son pocos los tejidos que se encuentran activamente en división y estos se limitan a aquellos que requieren unas constante renovación. Literalmente estamos soltando a nuestro paso millones de células a diario que proceden de los tejidos mencionados anteriormente; pero el resto de los tejidos parece el paisaje desolador de un western.

Pero, ¿de dónde procede el uso de estos compuestos? ¿por qué los usamos?

Para entender el inicio del uso de la quimioterapia hay que situarse en la primera mitad del siglo pasado. En aquel momento, las alternativas terapéuticas para un paciente de cáncer eran muy escasas, limitadas exclusivamente a la cirugía o al tratamiento compasivo en espera de una muerta segura. La resección quirúrgica de las masas tumorales suponía únicamente un retraso en el desarrollo de la enfermedad en la mayoría de los casos, lo que llevó a algunos cirujanos a proponer que cuanto más extensas fuesen las áreas extirpadas a los pacientes, mayores serían las expectativas de éxito. Esta hipótesis derivó en el desarrollo de lo que se dio en llamar “cirugía radical” que resultaba en unas tremendas desfiguraciones, cuando no directamente en la muerte de los pacientes en la mesa del quirófano.

En aquel momento, eran pocos los científicos que especulaban con la posibilidad de encontrar lo que en su momento se dio en llamar una “bala mágica” que pudiese controlar el desarrollo tumoral y pusiese freno a la enfermedad. Es necesario hacer el ejercicio mental de situarse en un momento en el que el origen y la causa de este conjunto de enfermedades era desconocido y permanecía como objeto de investigación y debate. Una de las propuestas existentes era el origen vírico de la enfermedad y dado el enorme éxito de las campañas de vacunación del momento, viruela y polio como las más destacadas, surgieron voces que pedían una vacuna frente al cáncer también.

Una de las primeras aproximaciones al uso de agentes quimioterapéuticos se produjo, como en muchas otras ocasiones en ciencia, con una cierta dosis de casualidad. Una casualidad que nació de un grave hecho criminal que se tornó una bendición.

El SS John Harvey de la armada de EEUU liberando su carga tóxica en el puerto de Bari durante la II Guerra Mundial
El SS John Harvey de la armada de EEUU liberando su carga tóxica en el puerto de Bari durante la II Guerra Mundial

El 2 de diciembre de 1943, un ataque de la aviación nazi al puerto de Bari en Italia, en donde se encontraba atracada la armada de los EEUU, se saldó con cientos de muertos y 17 barcos hundidos. Entre ellos, el SS John Harvey que al recibir las bombas nazis liberó su letal carga química al mar y al aire, provocando una enorme nube tóxica. El buque de carga estadounidense llevaba a bordo un cargamento secreto que solo los más altos cargos militares conocían, unas 2.000 bombas del tipo M47A1 cargadas cada una con alrededor de 30 kilos de gas mostaza. Este agente químico se había desarrollado a principios del siglo XX y había sido utilizado en los campos de batalla durante la I Guerra Mundial, con resultados devastadores. Por ello, su uso fue prohibido en convenciones internacionales firmadas por la comunidad internacional, y entre otros, por EEUU. Pese a este acuerdo, los EEUU continuaron su plan secreto de producción y almacenaje de armas químicas y, en el escenario de la II Guerra Mundial y ante un hipotético uso de armas químicas por parte del ejército nazi, la armada estadounidense había decidido pertrecharse de su propio arsenal químico en Europa.

Las consecuencias de la liberación de este gas letal fueron desastrosas para la armada de EEUU albergada en Bari y para la población de la ciudad italiana. Cuando el Dr Stewart Alexander, de la armada de los EEUU, recibió el encargo de analizar las consecuencias del desastre sus observaciones destacaban la fuerte reducción en células sanguíneas, en concreto células linfoides y mieloides. Esta peculiaridad llegó a oídos de Louis S. Goodman y Alfred Gilman, dos farmacólogos del Departamento de Defensa de los EEUU quienes formularon una hipótesis. Si el compuesto tóxico del letal gas mostaza resulta en la eliminación de las células mieloides y linfoides, células que se caracterizan por su rápida división, quizás también resulte especialmente tóxico en el caso de las células de un linfoma, una enfermedad neoplásica resultado de una proliferación excesiva e incontrolada de células linfoides.

Tras una primera prueba exitosa de su hipótesis en un modelo animal, un ratón al que se le inducía el linfoma, se decidieron por probar el efecto de esta aproximación en un paciente de linfoma. El resultado fue espectacular y el paciente mostró una reducción muy importante de las células del tumor, eso sí, de manera transitoria; pero era un paso muy prometedor, la primera demostración de que el crecimiento tumoral podía ser controlado con agentes farmacológicos.

Una segunda vía de desarrollo inicial de la quimioterapia del cáncer se produjo dentro del área de investigación en antimetabolitos y fue el resultado de una deducción derivada de la investigación biomédica y bioquímica, y no de la simple casualidad, como en el caso del gas mostaza. En esta aproximación jugó un papel fundamental el patólogo Sidney Farber, para muchos el padre de la quimioterapia racional del cáncer. Farber se encontraba estudiando desde hacía años las leucemias y linfomas pediátricos en el Hospital Infantil de Boston y sabía del descubrimiento del ácido fólico, un compuesto identificado hacía poco tiempo por la británica Lucy Wills en la India como imprescindible para regular el correcto crecimiento de los linfocitos y cuya carencia era la base de la anemia que sufrían los pobres de entre los pobres que habitaban Bombay.

En 1946 el patólogo estadounidense pensó que quizás administrar ácido fólico a los niños con leucemia de su hospital resultaría en un mejor control del crecimiento de sus células tumorales. El resultado fue un terrorífico desastre. Lo que el ácido fólico provocaba en los niños era un empeoramiento de su leucemia debido a una proliferación aún mayor de sus células tumorales. Razonó entonces que si a estos niños se les administrase un compuesto antagonista del ácido fólico es decir, con acción contraria, las células de la leucemia quizás dejarían de crecer. El ácido fólico es necesario para que una enzima celular funcione correctamente, la dihidrofolato reductasa (DHFR). Esta enzima utiliza el ácido fólico como base para la generación de piezas básicas de la estructura de la hebra de ADN, el material genético. Las células de la sangre, como decíamos antes, se dividen y renuevan constantemente a un ritmo vertiginoso y por ello en ellas es tan importante mantener un metabolismo de ácidos nucleicos (los compuestos base del ADN) correcto.

El químico de origen indio hindú Yellapragada_Subbarao, uno de esos personajes esenciales en la historia de la ciencia que fueron relegados al olvido en su tiempo, se encontraba por aquel entonces trabajando en la compañía farmacéutica Lederle intentando aislar ácido fólico de fuentes naturales para su comercialización. La compañía farmacéutica Lilly había ganado bastante dinero vendiendo un concentrado de vitamina B12, necesaria para tratar la anemia perniciosa, y siguiendo esa misma estrategia se proponía conseguir una preparación de fólico. En su etapa anterior en Boston, Subbarao había demostrado su pericia química consiguiendo aislar el ATP (la molécula que opera como una moneda energética en la célula) y la creatina, pero al no conseguir continuar con una carrera académica pese a estos éxitos, había cambiado su orientación hacia el mundo industrial. Todos sus esfuerzos intentando purificar fólico resultaban en fracaso, hasta que decidió cambiar de estrategia y producir el compuesto en el laboratorio de manera sintética. Finalmente lo consiguió, pero además el éxito llegó con premio extra. Como resultado del proceso de síntesis química Subbarao fue obteniendo productos intermedios y derivados. Alguno de ellos resultó ser un compuesto antagónico al ácido fólico, es decir, tenía la capacidad de oponerse a la actividad natural del fólico porque es reconocido por la enzima que en condiciones normales lo usa, la DHFR, pero no es capaz de ejercer la función normal, lo que bloquea a la enzima.

El químico de origen hindú, Subbarao, descubridor (entre otros) de los antifolatos con su equipo de la farmacéutica Lederle
El químico de origen hindú, Subbarao, descubridor (entre otros) de los antifolatos con su equipo de la farmacéutica Lederle

Farber conocía a Subbarao de su etapa en Boston y dado su interés por el fólico y su hipótesis de cómo debía comportarse un antifólico con sus pacientes de leucemia, pidió al químico hindú si podría suministrarle alguno de estos compuestos intermedios en la síntesis de fólico. Subbarao envió aminopterina a Farber y éste se puso manos a la obra.

Durante 6 meses entre 1947 y 1948, el patólogo de Boston trató 16 niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA), una enfermedad muy agresiva y mortal. Diez de ellos respondieron positivamente al tratamiento, y 5 sobrevivían entre 4-6 meses tras el diagnóstico, algo que para este tipo de leucemia no tenía precedentes. Los resultados se publicaron en la revista médica más prestigiosa, New England Journal of Medicine. Pese a que la publicación fue acogida con escepticismo, cuando no directamente con oposición (fue acusado de experimentar inútilmente con los niños en vez de dejarlos morir “piadosamente“) esta publicación sentaba todo un precedente y abría la puerta a una posibilidad realmente esperanzadora.

El trabajo de Farber demostraba que era posible emplear agentes químicos que actuaran como venenos de las células tumorales y que la estrategia de búsqueda de compuestos tóxicos que fuesen potentes y lo más selectivos posible, ofrecía esperanzas en la lucha frente al cáncer. Tras la aminopterina por ejemplo vino el metotrexato, con mejor índice terapéutico y mayor éxito como antitumoral. Desde entonces, se inició una carrera por encontrar nuevos agentes que pudiesen ser empleados como medicinas frente a los distintos tipos de cáncer.

Hoy en día, la LLA infantil tiene unas muy buenas tasas de supervivencia, cercanas al 95%.

Supervivencia de los niños con LLA antes de 1960
Supervivencia de los niños con LLA antes de 1960
Supervivencia de los niños con LLA después de 1960 (con mejores tratamientos de quimioterapia)
Supervivencia de los niños con LLA después de 1960 (con mejores tratamientos de quimioterapia)


33 Comentarios

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MiguelMiguel

Estupendo artículo. Espero con ganas los siguientes, porque seguro que me serán de ayuda para más de una discusión en las que de vez en cuando pero cada vez con más frecuencia, me veo inmerso.

Que haya quien no supere una enfermedad tras un tratamiento y quien lo supere de maravilla (tengo ejemplos cercanos de ambos casos), lleva a mucha gente a pensar que es algo aleatorio y que no hay nada que hacer, creciendo la conspiranoia y demás mierdas, con perdón.

Los gráficos de la supervivencia de niños a la LLA debería servir para zanjar cualquier discusión en este tema. Pero no.

Otra cosa son las malas prácticas, las mejoras de protocolos, el conservadurismo de un sistema que es evidente que da mucho dinero (y que siga dando dinero curar personas, o se nos acaba), donde hay mil y una cosas que mejorar. Pero esto no puede impedirnos ver la suerte que tenemos respecto a nuestros abuelos… no hay que irse más lejos.

Lo tengo que contar. Mi abuelo materno murió de cáncer de colon, rabiando y con unas hemorragias terribles. Mi madre, ha sobrevivido maravillosamente al mismo tipo de cáncer. Sus hijos, podemos permitirnos el lujo de hacernos pruebas de detección temprana, con lo que en caso de enfermar, tendremos una ventaja que puede ser crucial.
Que me nieguen esto, además gente supuestamente formada y sensata, me enferma.

Alb.Alb.

Las dos impresionantes gráficas, deberian acabar con acabar con la magia y charlataneria.

Por desgracia no es así. Los magufos se caracterizan por despreciar, ignorar o negar las evidencias.
Asi que simplemente seguirán como si las evidencias resumidas en estas gráficas no existiesen.

No obstante encontraran en el texto una gran fuente de información, muy útil para reforzar sus prejuicios.
Manipularan y retorcerán la realidad hasta realizar afirmaciones del tipo:” La quimioterapia la inventaron los fabricantes de armas quimicas para dar salida a sus stocks de gas mostaza” o cosas peores.

Manuel Collado

Gracias Alb. Creo que tienes toda la razón y ese es uno de los motivos que llevan a mucha gente (a mi también me pasa muy a menudo) a no esforzarse y tratar de explicar lo mejor que uno pueda/sepa estas cosas. Pero creo que es necesario intentar transmitir esta información para aquella gente que honestamente se plantea las cosas, necesita más datos y quiere poder informarse para poder formar su propia opinión independiente basada en datos.
Una curiosidad, el ejemplo demencial que mencionas al final ya lo puedes encontrar en la web (ya sabes, la realidad supera la ficción).
Un saludo,
Manuel

Alb.Alb.

No pretendía decir que los artículos de difusión científica no sirvan para nada.
Que no sirvan para convencer a una minoría fanática e irracional, no significa que no sean útiles para la gran mayoría.

Yo creo que los divulgadores deberían olvidarse de los magufos y escribir para una audiencia racional que este abierta a las evidencias.

Tu articulo es excelente, emocionante y muy util.
Estoy deseando leer el resto de la serie.

SamuelSamuel

Artículo excelente, estoy a la espera de los demás. Pero debo mencionar algo del artículo de lo cual no estoy de acuerdo. Pone en el artículo “El químico de origen hindú…”, cuando hablamos de origen normalmente nos referimos a origen geográfico y no religioso, como los habitantes de la India se denominan indios, no hindús, esto últimos se utiliza para las personas que practican el hinduismo. Por ello a mi modo de ver, creo que la expresión debería ser “El químico de origen indio…”
Sé que es una chorrada y que no dice nada sobre el fondo del artículo, pero como a los habitantes de España los denominamos españoles y no católicos, creo que habría que estar pendientes con este tipo de errores.
Sin más y deseando leer más sobre el origen y desarrollo de la quimioterapia.

Juan RJuan R

Hola, la RAE recoge perfectamente que hindú e indio en sus dos primeras acepciones son completamente idénticos: natural de la India; perteneciente a este país de Asia.
No veo problema con utilizar hindú, tampoco con sustituirlo por indio.

Manuel, gracias por abrir este tema, espero con ganas la continuación. Desde mi punto de vista esto es hacer “cultura científica”.
salud

Manuel Collado

Gracias Juan R. Me temo que con la época que estoy atravesando, no va a ser hasta que pueda cogerme unos días de descanso. Un saludo.

fernandofernando

Ojalá puedas comentar algo sobre fármacos huérfanos utilizados como antineoplásicos, me interesa en especial el uso de algunos compuestos de arsénico. Gracias de antemano y un saludo desde México..

AntonioAntonio

He tardado bastante en decidirme a leer este artículo, al ver el pedazo de falta de ortografía del título, pero luego ha resultado que el contenido no estaba tan mal.

Muy curioso lo del gas mostaza. No lo conocía.

Manuel Collado

Gracias Antonio por ser tan magnánimo y conseguir pasar por alto los errores de los demás. ¿Podrías por favor indicarme exactamente cuál es ese tremendo error que hirió tanto tu sensibilidad? Así podré sin duda aprender para la próxima vez. Gracias.

AntonioAntonio

En español las frases se separan con punto, no con raya. Hasta un niño de primaria lo sabría. Gracias por encajar tan bien las críticas.

Manuel Collado

Antonio, encajo bien las críticas que parten del respeto y del conocimiento. Tu comentario lo considero insultante, además de equivocado. Dices haber tardado en decidirte a leer el artículo debido a la enorme falta de ortografía, propia de un niño de primaria. Esa teórica falta consiste en el uso del guión en un título, algo que para tu información no constituye una falta. Por tanto, el tono que utilizas en tu reproche es ridículo y absurdo. Quizás antes de acusar a los demás de cometer errores infantiles con ese aire de superioridad deberías plantearte comunicarte con respeto y educación hacia los demás. Gracias.

AntonioAntonio

Sí que es una falta, para tu información. Es en inglés donde se separan las frases con raya, no en español.

En fin, otro blog que no merece la pena leer.

Adiós.

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ScilaScila

Excelente artículo. Impresionantes los gráficos. Se me saltan las lágrimas, estoy hasta los cojones de oir a estafadores hablando de lo bueno que es el zumo de frutas y lo mala que es la quimio para el cancer. Me indigna que no sean delito esas absurdas terapias alternativas que tantas vidas se llevan por no confiar en la quimioterapia.
Muchísimas gracias.

SamuelSamuel

Para Juan R. Como podrás comprobar de diferentes formas, la RAE muchas veces va algunos pasos detrás de lo que a todos nos gustaría. Un ejemplo, si no me equivoco la RAE acepta murciélago y murciégalo, pero desde luego la segunda es a todas luces un error.
Copio y pego lo que pone la wikipedia, que en este caso se ajusta bastante a la realidad.

“En español, la palabra hindú no es lo mismo que indio, a pesar que muchas veces se confunde el primero con el segundo. De acuerdo con lo establecido por la Real Academia de la Lengua Española el término hindú se refiere a la persona que profese el hinduismo indistintamente de su nacionalidad, mientras al nativo del país India se le denomina indio. No obstante el término hinduista se creó también para referirse a un contexto exclusivamente religioso. En algunos países de Hispanoamérica debido a que la palabra “indio” se usa de forma peyorativa y equivocadamente para referirse a los nativos del continente americano, a veces se utiliza “hindú” como gentilicio del nativo de India. La RAE admite esto como válido siempre y cuando no haya posibilidad de confusión.”

Como ves, creo que en este caso la rectificación de hindú por indio es bastante lógica.

Juan RJuan R

Hola Samuel, gracias por tus aportaciones. Creo que lo que wikipedia expresa sobre lo que dice la RAE es una opinión. Manuel escribe correctamente dando contexto al término: ” químico de origen hindú”. Por tanto, no crea confusión con la posibilidad de ser: “químico practicante de hinduismo”.
En cualquier caso, la lengua es una cosa viva que evoluciona, y al mismo tiempo tiene sus normas. Igual que citas el ejemplo de murciélago hay otros en los que va por delante, o al menos conforme a los tiempos.
Si la RAE tiene sus propios ritmos, también es cierto que la wikipedia tiene sus ruidos y errores que además se transmiten más fácil.
Por último, creo que este tema no va aquí, y que el artículo de Manuel Collado no deja de ser simplemente, excelente!
saludos y salud

LaureLaure

Excelente artículo. Enhorabuena.
Y gracias por hacernos disfrutar de la lectura y culturizarnos en temas científicos de actualidad.
Espero poder seguir leyendo el siguiente.
Ánimo.

AlfredoAlfredo

En primer lugar agradecerte que compartas tus conocimientos con nosotros, y en segundo lugar comentar que hace poco envie un correo a naukas sobre mi preocupación por el incremento en el número de personas que decian que la quimio no servia para nada, o mejor dicho que solo servía para enriquecer a las farmaceuticas.
Ese tipo de comentarios indemostrables solo sirven, a la larga, para dar soporte a nuevos recortes en medicina e investigación o para la inclusión de falsos tratamientos de agua con azucar en el sistema sanitario.
En contra de lo que dicen algunos, yo si que creo que es necesario rebatir esas corrientes de pensamiento, para intentar evitar que esa ola se extienda y acabe costando vidas.
Un saludo y gracias

JosephineJosephine

Para la persona que desconoce que hay un suplemento nutricional natural probado y con estudios cientificos que estimula las propias celulas madres no se encuentra en el siglo 21. La medicina quimica mata mas gente de la que salva. Es mas a los medicos no les conviene curarte y menos a las farmaceuticas que auspician estudios
financiados por los mismos a su favor

mercado de la salud…. Criminales con licencia gracias a Dios e hay medicos q
ue se han dado cuenta

Manuel Collado

Josephine, ¿podrías por favor compartir con el resto de los mortales, que debemos habernos quedado anclados en el siglo pasado, cuál es el suplemento natural probado con estudios científicos capaz de estimular las propias células madre? Por cierto, ya de paso, ¿para qué queremos estimular a las propias células madre? ¿Es bueno estimularlas? ¿Qué quiere decir estimularlas? ¿A parte de “propias”, qué características tienen esas células madre que se estimulan con suplementos naturales?
Por otra parte, cuando dices que a los médicos y farmacéuticas no les interesa curarte, entonces, ¿a qué se dedican? ¿He de entender que supones que te matan en vez de curarte? ¿Y cuál es su ganancia en ese negocio? ¿Cobran de los gobiernos por reducir la población mundial? ¿No sería más efectivo emplear otras técnicas?
Gracias por tu atención.
Manuel

Josepzin

Manuel, veo que tienes ganas de marcha 😀

Estos casos son casi siempre perdidos pero nunca viene mal entretenerse un rato con ellos 😛

VictorVictor

Soy Biólogo, como tal soy escéptico y voy a los hechos, no a las opiniones, lo manifestado aquí en el escrito es valioso, agradezco el tiempo y esfuerzo realizado para informarnos, lamento las personas que escriben nimiedades que por un detalle que por otro, celebro la escencia y agradezco su publicación.
Es cierto que los medios naturales pueden ayudar a curar, pues de ahí viene toda la medicina en su origen, también es cierto que hay intereses en los laboratorios y en mercenarios en Clínicas y Hospitales a los cuales la recuperación rápida no les interesa. También los hay en curanderos charlatanes, por ello el hacer lo que Manuel Collado hace es de agradecer, la información y el cotejo y verificación de la misma es la base de una decisión bien tomada. Como también cuando la cura no existe o ya no es posible, es mejor otorgar calidad de vida que hacer sufrir al paciente.

Isabel EnríquezIsabel Enríquez

Lo que no acabo de entender de la leucemia mieloide es que la quimio parece que elimina las células mutadas con tasa alta de reproducción ¿Cómo vuelven a salir nuevas células madre sin mutar o no ataca a las células madre?
saludos y gracias por tus aportaciones

fuentedelaeternajuventud

Hola Isabel. Imagino que hablas del caso de la leucemia mieloide crónica (LMC). Este es un caso típico de los últimos avances espectaculares de terapias antitumorales dirigidas a dianas concretas y fruto de la investigación básica (eso tan odiado por nuestros sabios políticos y gestores).
En este caso se desarrolló un compuesto, gleevec o imatinib, por la compañía Novartis (en los 90) que es un inhibidor específico de la kinasa Abl. En LMC se produce lo que se denomina cromosoma Philadelphia, el resultado de una traslocación cromósomica, un copia/pega que resulta en una fusión de dos genes que no deberían estar juntos, BCR y ABL. Esta fusión hace que esta enzima, ABL, esté sobreactivada y esa es la base de la transformación que sufren las células de la sangre. Si te cargas a esta ABL, las células tu morales de la sangre no pueden vivir, necesitan esa actividad constante de ABL que les viene de la fusión BCR/ABL.
Los pacientes de LMC son tratados con imatinib y controlan muy eficazmente la enfermedad. Antes de imatinib esto era mortal 100%, hoy en día se controla eficazmente.
El problema es que las células madre de la sangre no expresan (no necesitan) ABL y por tanto, como no lo necesitan, su inhibición por el fármaco no les afecta. Esas pocas células madre que portan la fusión oncogénica no suponen un problema, las que causan la enfermedad son las células diferenciadas de la sangre. Pero como estas provienen de las otras, si uno para el tratamiento las células madre generan nuevas células tumorales que son las peligrosas y la hemos liado parda.
De ahí la necesidad de mantener de por vida el tratamiento. Los malpensados ya estarán pensando que eso es por interés de las farmacéuticas. Bueno, mejor que les interese mantenerte vivo. La estrategia de atacar BCR/ABL se hizo porque se sabia que esa era la alteración responsable de la enfermedad, no se sabía que eso dejaría intactas a las células madre.
Otro problema derivado es que los tumores son experimentos de evolución y selección de los mejor adaptados. Los mismo que trillones de bacterias se adaptan al ataque de antibióticos sobre todo tras tratamientos reiterados o prolongados, los tumores generan tanta variabilidad que fácilmente generan mutaciones en ABL que hacen la enzima insensible al imatinib. Y eso provoca el avance del tumor.
La respuesta farmacológica? Generar otro compuesto capaz de unirse e inhibir ABL por otro sitio distinto. Dansatinib. LMC de nuevo controlada.
Y trabajando en más. Quizás para seguir la estrategia antirretovirales que tanto éxito ha dado en la lucha contra el HIV. Mezclar fármacos que atacan por distintas vías es mucho más efectivo y deja poco margen para la variación del virus (y potencialmente del tumor).
Espero que te haya servido. Un saludo,
Manuel

‪MsCris51 .‬‏‪MsCris51 .‬‏

Un poco tarde descubri el articulo, y es excelente!
Gracias por divulgar!

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