El error del pavo inglés

“Han pasado trece mil setecientos millones de años. Es muy temprano en la mañana, la gigantesca estrella a millones de kilómetros a la que llamamos Sol, y que da vida al planeta mediante ondas electromagnéticas de todos los tamaños, es apenas una tímida insinuación redondeada que se disimula detrás de una alargada nube de finales de primavera. La niebla, aun espesa después de una noche algo más fría de lo que debiera ser en esta época del año, parece agarrarse al suelo de forma caprichosa recorriendo una carretera gris y desgastada, en mitad de algún lugar de Brierly, Inglaterra. Algunos coches pasan recorriendo rápidamente el camino… rompen un extraño silencio, salpicado por voces de aves, quizá arrastradas por la humedad, quizá más cercanas de lo que imaginamos; probablemente provengan de alguna granja cercana.

A ambos lados de la carretera la vegetación es casi tan alta como los vehículos, de un verde intenso contrasta con el blanco de la niebla, y con los coloridos vehículos que pasan o se detienen en la también colorida y llamativa gasolinera.

Parece ser que una vez más ha llegado el momento, a un lado del camino las plantas se agitan de forma violenta, chocan unas contra otras como si celebrasen un reencuentro después de años sin verse, pero las plantas no celebran los reencuentros, algo las mueve, y avanza hacia la carretera de forma rápida e imparable.

De entre el verde agitado del lateral, un cuello azul parece emerger, no solamente es azul, un color raro en la naturaleza, (no son muchos los seres azules que se le puedan ocurrir a una persona no acostumbrada a repasar guías para identificar bichos), también tiene unos extraños pedúnculos en la cabeza con forma de antenas, parecen ser muchos, quizá cinco o seis pedúnculos acabados en una forma redondeada y que se agitan con el viento. Además este extraño individuo al que llamaremos “Mister P.” parece portar lo que podríamos llamar una extraña antena parabólica en su espalda, de colores chillones y con enormes “ojos” en los extremos. Para rematar la extraña aparición de “Mister P.” en mitad de la carretera, éste comienza a agitar su cuerpo con fuerza, de forma que un zumbido seco rompe una vez más el silencio de la mañana, un zumbido que no eclipsa el efecto Doppler de los vehículos que atraviesan el camino, pero que es imposible ignorar. Si no fuese porque este ser tiene un enorme pico puntiagudo muchos podrían pensar que “Mister P.” acaba de bajarse de un ovni. No se ha bajado de ningún platillo volante, ni es un ser del espacio exterior, como mucho sería del espacio interior, de éste que nosotros compartimos. “Mister P.” es un pavo… un pavo real como muchos ya habréis imaginado, y simplemente, como todos los días, viene a hacer una llamada de atención a su amada.”

Así comienza mi libro (de próxima publicación) “El error del pavo inglés”, comienza con la historia de Mr. P, un pavo real enamorado que en 2007 se hizo famoso por demostrar que Cupido necesitaba volver a graduarse la vista.

Mr. P pasaba literalmente todo el día cortejando a… ¡un surtidor de gasolina!, y como este no le hacía caso alguno (pues, como todo el mundo sabe, los surtidores de gasolina ingleses son famosos por su asexualidad), el único resultado fue quedar como un animal estúpido de cara a todos los seres humanos que allí lo encontraban.

Pero ¿y si nosotros pudiésemos caer en errores de este mismo calibre? ¿Y si Mr. P sólo estaba cayendo en un engaño, como cualquiera de nosotros puede caer en un efecto óptico? ¿Y si estamos enamorados de un surtidor de gasolina?

El libro es mucho más completo y complejo que la charla que os presento, y aunque es un “spoiler” tremendo del inicio del mismo (¡igual que esta entrada!) representa fielmente su espíritu, y espero que la disfrutéis.

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