Neil Armstrong: dejando huellas

Neil Armstrong, el primer ser humano que pisó la Luna, quizás sea el astronauta más famoso de la historia y a su alrededor, en vida, han girando mitos y leyendas a gusto de todos. El 25 de agosto de 2012 perdía la vida como consecuencia de las complicaciones derivadas de una operación cardiovascular, a los 82 años.

Neil Armstrong tras completar el primer paseo lunar de la historia. | Crédito: AS11-37-5528. NASA.

Armstrong era una persona educada, comedido en las palabras y pausada en el hablar. Sabía medir lo que decía y es por este comportamiento ejemplar que algunos tipos quisieron acusarle de que no aparecía en actos públicos porque algo tendría que ocultar. Incluso, en el documental Operación Luna se afirma que Neil Armstrong se retiró a un monasterio tras el viaje a la Luna. Hay que recordar que se trata de un falso documental de William Karel, es decir, una parodia para pasar un rato divertido.

Es curioso que las mismas personas que afirman que Neil Armstrong no aparecía en actos públicos suelan hacer referencia a un vídeo donde un insistente Bart Sibrel le pedía que jurase ante la Biblia que había ido a la Luna. Sibrel es un periodista y director de cine que se dedica a grabar documentales que “demuestran” que las misiones Apolo son un fraude. Desentierra los oxidados argumentos que Bill Kaysing auto publicaría en 1974 y que se quedaron en un intento vano de desmontar las misiones Apolo.

Bart Sibrel ha estado años persiguiendo a los doce hombres que pisaron la Luna para que juraran con la mano en la Biblia que su proeza era cierta. Buzz Aldrin no pudo soportar el acoso y en uno de los encuentros sólo atinó a darle un puñetazo. Pero hay un vídeo en el que Armstrong mira con paciencia a Sibrel, mientras este habla con tono de mofa y desafiante.

B. SIBREL: Mr. Armstrong, soy Bart Sibrel, de ABC Digital, quiero darle la oportunidad de jurar sobre la Biblia que usted caminó sobre la Luna. ¿Pondría usted su mano izquierda sobre la Biblia y juraría que caminó sobre la Luna? Si usted de verdad caminó sobre la Luna, ¿por qué no quiere hacerlo?, ¿por qué no lo confirma públicamente?, jure ante Dios que caminó sobre la Luna.

N. ARMSTRONG: Viniendo de usted probablemente sea una Biblia falsa.

B. SIBREL: No, no, es una Biblia de verdad. Tiene la oportunidad de ganar 5 000 dólares [Armstrong recuerda que va con prisas por una reunión]… 5 000 dólares en efectivo, los puede donar a una ONG si jura sobre la Biblia que caminó sobre la Luna.

N. ARMSTRONG: Está bien, no lo haré.

B. SIBREL: [Le corta el paso a Armstrong y le pone la Biblia una y otra vez en la cara, sin dejarlo caminar] ¿Por qué no?, ¿por qué no lo hace? ¿Por qué no pone su mano sobre la Biblia y jura que caminó sobre la Luna?

N. ARMSTRONG: Mr. Sibrel, ha hecho el ridículo frente el mundo, usted no merece respuestas.

Ahí está el Armstrong educado del que hablamos, una persona con tablas, acostumbrado a aparecer en medios de comunicación, que controlaba sus nervios en todo momento, que sabía estar y, sobre todo, íntegro. La gente como Sibrel no merece un feedback en sus dislates ni manipulaciones. Lo triste es que haya personas que tomen este tipo de vídeos como una prueba de que el hombre no estuvo la Luna, y es que vende mucho el teatro de la Biblia y el juramento. Sinceramente, si algún día me viene alguien y me dice que jure ante la TV que soy físico, le contestaré que diciéndole que me deje pasar, que no me estorbe en el camino, ¿acaso para trabajar en el LHC se hace mediante juramento?: “Juro ante Dios que sé mucho del modelo estándar”. Contratado.

Un gran paso para el hombre

Neil Armstrong ha muerto y no solo nos ha dejado el primer hombre que pisó la Luna, sino un ejemplo de superación y formación. Estos días se está arrojando mucha tinta sobre su vida y no vamos aquí a redundar sobre los mismos asuntos ampliando este post innecesariamente.

Podemos recordar que en la época de las misiones Apolo los astronautas no eran chiquillos, sino personas con una amplia formación tanto física como intelectual, además de llevar en sus espaldas una experiencia y bagajes ejemplares. Armstrong, en concreto, estudió Ingeniería Aeronáutica y en 1950, con 20 años, ya era piloto y formaba parte de misiones militares. Desde 1952 ya trabajó par la NACA (la empresa antecesora de la NASA) y tardaría diez años en convertirse en un astronauta de la NASA, teniendo en sus espaldas vuelos en más de 200 modelos diferentes de aviones, helicópteros, etc. Aunque participó en las misiones Gemini, previas a las Apolo, es conocido por haber comandado la misión Apolo 11.

Tras un alunizaje bastante peligroso Armstrong comunicó a Houston la buena noticia: “Houston, aquí Base Tranquilidad. El águila (Eagle era el nombre del módulo lunar) ha aterrizado”.

El águila ha aterrizado

Tardaría unas seis horas y media y poder salir del módulo para poder pisar el suelo lunar. Una vez bajó por la escalerilla del módulo lunar dijo la tan famosa frase: “Esto es un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad”. Separaban el despegue del Saturno V de este instante histórico solo 109 horas y 24 minutos.

Armstrong en realidad quiso decir “un hombre” en vez de “el hombre”, pues al hablar de él mismo daría más fuerza a al frase. En la propia página Apollo Lunar Surface Journal aparece ese “a” (un) en paréntesis haciendo referencia a este hecho: That’s one small step for (a) man; one giant leap for mankind.

La famosa foto de la huella no es de Armstrong, la que suelen poner en los medios es de Buzz Aldrin. En su lista de comprobaciones tenía como orden realizar una secuencia de fotos de una pisada, esta instantánea es una de la secuencia. | Se puede encontrar en esta selección de fotografías de la misión Apolo 11.

¿Cómo viviste el alunizaje de Armstrong?

Para recordar aquello debes tener más de 43 años, al menos 50 si es que fuiste un niño con mucha memoria. ¿Te animas a contarnos en los comentarios tus sensaciones?

Manuel Toharia, el físico, periodista científico y Director del museo de la ciencia de Valencia nos cuenta en La conspiración lunar ¡vaya timo!:

Cuando el alunizaje de Armstrong, yo tenía 24 años y llevaba seis meses casado […] Lo estuvimos viendo de madrugada mi mujer y yo. […] La retransmisión de Jesús Hermida nos puso los pelos de punta…

¡Quién me iba a decir que luego […] el propio Armstrong vendría a mi Museo, nos daría una conferencia y luego se dignaría a cenar conmigo y otras tres personas más! Por cierto, le encantó el tomate valenciano con ajillo y perejil, y no digamos de la gamba roja de Denia.

Javier Armentia era algo más joven y esa noche recuerda que escuchaba la retransmisión con la oreja pegada a la pared:

[…] al día siguiente todo el mundo hablaba de la Luna, de Armstrong y de Aldrin. Y todos queríamos ser astronautas, bomberos, futbolistas… pero sobre todo astronautas.

Ojalá las palabras de Javier Armentia vuelvan a recobrar sentido y la muerte de Armstrong sirva al menos para motivar a los chavales para el estudio de la ciencia y la curiosidad sobre nuestro Universo.

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