Caricaturas y caraduras

ORWELL

1. Charlie Hebdo o Galileo

-¿Dónde debería comenzar la libertad de expresión y/o dónde terminar el insulto?

-En el juzgado.

Lo demás es inquisición, tortura y dogmatismo.

Sé que es fácil decirlo y complicado determinarlo pero si el laicismo que reivindicamos desde la revolución francesa hasta nuestros días debe someter el humor al silencio monacal no hay lugar para la libertad. Podremos estar todos callados. Les gustará o no pero el humor se mueve, mueve la alegría y las ganas de vivir, por contra los fundamentalistas religiosos parecen no querer vivir en este valle, de lágrimas para ellos. Los dilemas religiosos se deben resolver en confesión y los morales en el debate. Para eso hemos hecho de la ética y los códigos deontológicos un terreno de posibilidades. Y ante la duda, los juzgados. Si ofendemos pagaremos… No hay otra vía. Reprimir la posibilidad del sarcasmo enviaría a la hoguera a millones de comentarios, libros, películas, obras… ¿Quién podrá la línea roja que no debemos transitar? ¿las armas?. Quiero creer que no. Si bien es cierto que las caricaturas son soeces, sin demasiado humor y sin demasiado encanto, repetitivas hasta la extenuación y fuera de tono cortés, también es cierto que no tenían repercusión hasta que los muyahidines del silencio sagrado se alzaron en armas contra todos los infieles.

Si somos infieles, es decir no fieles a la palabra del profeta, no sé porqué tenemos que ser devotos de sus máximas.

Con todo esto, lo que se ve cada día más cristalino es que el malhumor se enfrenta al humor.

Que el Dogma es serio y no admite sonrisas. Que el abad de “El nombre de la rosa” tiene sus emociones para justificar la risa como pecado, pero no hay razones para imponer una costumbre sobre otra, sólo sentimientos. Una larga tradición occidental, desde Hume hasta Sartre, nos ampara. Que no hay forma de separar lo público y lo privado en lugares donde lo único que cabe es oir, ver y callar.

2. El pensamiento escéptico versus criticismo versus Dogmatismo.

Para entender alguna de estas cuestiones nada mejor que asomarnos a la Ilustración, “Desde una perspectiva positivista, vemos como Comte postula una oposición entre dogmáticos y escépticos. Dogmatismo y escepticismo se definen estas como actitudes más que como posiciones. Así, la vida humana puede existir en estado dogmático o en estado escéptico.

Pero la carencia de revisión y análisis de una determinada teoría aparece paradójicamente, en ciertas formas de escepticismo, de manera que es posible afirmar que algunos escépticos, en efecto, acaban siendo representantes del pensamiento dogmático.

“En realidad, desde una perspectiva gnoselógica, el dogmatismo se opone más al criticismo que al escepticismo. Fue Kant quien más claramente opuso la crítica a la razón frente al dogmatismo metafísico. Podría decirse, en este sentido que el dogmatismo sería una suerte de fundamentalismo intelectual. Porque los dogmas expresan verdades ciertas, indudables que por definición, no son sujetas a ningún tipo de revisión o crítica.”

Ferrater Mora, Diccionario de Filosofia Abreviado

Un espíritu crítico necesita espacio. No puede moverse sin apuntar a objetivos lejanos, poderosos, violentos. El Dogma solo sabe levantar una daga irracional a falta de palabras, de hechos, de sentido.

Para ilustrar mejor estas cuestiones dejo a continuación uno de los mejores comentarios que se han hechos sobre esta problemática.

3. “El humor debe ser incorrecto y a la vez responsable”

Manuel Álvarez Junco, profesor de Bellas Artes y artista gráfico, reflexiona sobre los límites de la libertad de expresión y alaba el trabajo de ‘Charlie Hebdo’

“Todo tiene límites, pero la libertad de expresión es de las que menos límites debería tener”. Manuel Álvarez Junco, profesor de Bellas en la Universidad Complutense de Madrid y artista gráfico, ha reflexionado en EL PAÍS sobre la libertad y el humor tras el atentado terrorista que acabó con la vida de una decena de trabajadores de la revista francesa Charlie Hebdo, acusada por los yihadistas de blasfema tras la publicación de varias viñetas de Mahoma.

Viñeta de Junco
Viñeta de Junco

Álvarez Junco considera que el humor es imprescindible para afrontar las dificultades de la vida, y que es imprescindible su defensa. En su esencia está la incorrección: hay que decir lo que la gente no dice. Pero al mismo tiempo hay que hacerlo de una manera mínimamente respetuosa y encontrando una necesaria complicidad con el lector, porque el humor al final debe ser divertido.

En un artículo publicado el pasado sábado en Babelia, titulado El humor necesario y la responsabilidad, el artista abundaba en esta idea.

La labor del humorista consiste en tomar algo que se considera formalmente aceptable y normal y desvelar que no lo es. La presa favorita de la sátira y la parodia es lo considerado serio, correcto y solemne

Viñeta de Junco
Viñeta de Junco

¿Sobrepasó Charlie Hebdo los límites de ese respeto? Álvarez Junco cree que no, que su trabajo, muy profesional, fue sacado de contexto. Pero no está seguro de que él hubiera publicado las viñetas de haber sido el director del semanario: “El humor debe encontrar un momento adecuado, habría establecido un debate en la redacción para plantear su oportunidad”.

Me doctoré en Filosofía por la Universidad complutense de Madrid con una tesis sobre El espacio y el azar en la obra de S. Mallarmé. Publiqué además un libro de poemas “Tendales” y he investigado en Antropología y Pedagogía así como en las relaciones entre Arte y Filosofía. Imparto clases de Ética y Filosofía desde hace 20 años para alumnos de Bachillerato.



Por Luigargo
Publicado el ⌚ 28 enero, 2015
Categoría(s): ✓ Escepticismo • Humor