Sputnik: la odisea del Soyuz 2, o lección práctica de escepticismo

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Cuando vi el cartel que encabeza esta entrada en el metro, ya decidí que no podía perderme la exposición del Cosmocaixa. Entonces, aún no tenía ni idea de qué trataba, pero me bastaba que fuera sobre el espacio. La verdad es que esperaba algo bastante distinto a encontrarme con la historia de Iván Istochnikov, un cosmonauta ruso que desapareció en la misión de acoplamiento de la Soyuz 2 con la Soyuz 3, junto a la perra Kloka. La Unión Soviética para no admitir la pérdida de un hombre en el espacio, falseó los documentos oficiales, amenazó a los conocidos y deportó a la familia a Siberia. Años más tardes, se desclasificaría este material que un periodista encontraría y empezaría a investigar. Ahora la Fundación Sputnik investiga y organiza la exposición de cara a descubrir la verdad y reconocer los méritos del olvidado Istochnikov. En palabras del comisario de la exposición, Joan Fontcuberta:

Más allá del esplendor del cosmos que muestran la mayoría de estas imágenes, esta exposición es también la denuncia de una gran impostura. El espectador atento no dará crédito a sus ojos. La fotografía nos habla de la contribución en la construcción de conciencias, por encima de todo nos habla de su fragilidad como documento. Aquí vemos como un poder totalitario manipula la información y utiliza la tecnología para tergiversar la realidad, pero de hecho es toda la epistemología de la imagen fotográfica lo que queda críticamente en duda.

La exposición comienza con una comparativa de las fotografías “reales” frente a las difundidas por la URSS en las que Iván Istochnikov ha sido literalmente borrado del mapa. Hay diversos testimonios gráficos y fotográficos de su vida como su boda, unas vacaciones, su presencia en escuelas y actos oficiales…, así como dibujos del niño Istochnikov que ya desde bien pequeñito estaba fascinado por el espacio y dibujaba cohetes. Se recogen además, el vídeo del lanzamiento de la Soyuz 2, una fotografía en la que se ve flotando en el espacio al comandante Istochnikov y la perra Kloka, y muchas más cosas (réplicas de naves, trajes oficiales de los cosmonautas soviéticos, vídeos de meteoritos,…). Quizá lo más llamativo es una sala en la que se alerta que no entren mujeres embarazadas ni niñas con trenzas (esto último no lo entendí) en la que se expone una muestra de, si no recuerdo mal, kriptonita radiactiva de un meteorito, y dicha sala huele bastante raro.

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Al lector avispado seguramente ya le han saltado varias alarmas al leer esta crónica. Yo las debía tener casi todas apagadas porque era la hora de comer, y solo me quedó mucha curiosidad por conocer el desenlace de la historia de la Soyuz 2, mientras olvidaba todos los detalles que no me encajaban. Y claro lo que pensé es que una historia de tal calibre estaría excelentemente contada en el blog de Daniel Marín, y cual no sería mi sorpresa cuando no encontraba NADA acerca de Istochnikov…, y solo que la nave Soyuz 2 no era tripulada (la supuesta versión oficial de la Unión Soviética), así que me decidí a preguntarle por Twitter:

Con lo que agarro un cabreo de mil pares de narices, porque me siento timada (y no es una sensación agradable) y decido escribir un post poniendo a parir no solo la exposición sino al Cosmocaixa que siendo un museo de ciencia acoge semejante basura. Pero Daniel Marín me pasa un enlace a Magonia, en el que por fin descubro toda todita la verdad de Iván Istochnikov, y me da la risa, por haber caído en la misma trampa de Iker Jiménez, porque hacer una exposición para incentivar el pensamiento crítico de la población me parece muy loable y creativo, y porque con efectos retardados empiezo a acordarme de pequeños detalles que me mosquearon ligeramente y que decidí acallar mientras visitaba la exposición. En vez de dar por supuesto que cualquier cosa que aparece en un museo es verdad (falacia de autoridad), una simple búsqueda en Google me hubiera bastado… Y además cabía la misma reflexión pero al revés: si tan fácil era trucar unas imágenes para hacer desaparecer a Istochikov, ¿no sería lo mismo hacerlo aparecer en compañía de astronautas que SÍ existieron? Aunque, obviamente las niñas con trenzas y la kriptonita debieron despertarme xDDDDD

En resumen, como se dice en la propia página de Cosmocaixa:

Estamos en la era de la información: internet en multitud de aparatos, un gran abanico de cadenas de televisión, periódicos, revistas, libros, exposiciones, museos… La información es tan abundante que no ahoga. Pero ninguna información es neutra y a veces puede darse un giro a la verdad, solo con suprimir o añadir datos intencionada y premeditadamente. El pensamiento crítico es una valiosa herramienta para considerar el cariz de cada información. Es lo que muestra esta exposición. No todo lo que se publica en internet es cierto, no todo lo que se escribe en los libros es totalmente real, ni tan solo todo lo que muestran los museos está siempre científicamente probado… En palabras de Joan Fontcuberta, “no se trata de engañar, sino de dar instrumentos para evitar el engaño”.

La única “pega” que le veo, es que habrá gente que pase por allí, que no asista a la charla que dará Joan Fontcuberta, y que puede que ni “googlee” ni pregunte. Por ejemplo, yo estuve oyendo a una pareja que visitaba la exposición verdaderas especulaciones gratuitas sin sentido, pero no me permito hacer ninguna crítica porque yo me lo tragué todo… aunque más vale tarde que nunca para caer del burro. Podéis aprender en cabeza ajena 😉

ACTUALIZACIÓN: Me dice @DaniEPAP que al final de la exposición hay un panel gigante en el que se explica que todo es mentira (yo no debí leerlo hasta el final xDDD)

ACTUALIZACIÓN 2: Desde el museo Cosmocaixa me pasan la siguiente información acerca de la expo.

Hasta el 31 de mayo se puede visitar la exposición en el Cosmocaixa de Barcelona. Offtopic: también me gustó mucho otra exposición, Experimento 2100 que se puede ver hasta enero de 2016 y que incluye algunos trabajos del concurso Il·lustraFuturs.

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