La pregunta Naukas 2018 – Pablo Rodríguez

La pregunta Naukas 2018
La pregunta Naukas 2018

¿Qué persona o hecho marcó tu carrera, tu interés por la ciencia o tu investigación?

Esta es una pregunta que se presta a respuestas muy elevadas. Uno empieza, quizá, invocando a Asimov o a Sagan, y si coge carrerilla acaba hablando de Feynman, Poincaré o Newton. La cosa puede irse de las manos, y acabaríamos mentando hasta al mismísimo Aristóteles. Sin embargo, mentiría si mencionase a cualquiera de ellos (dicho sea esto sin ánimo de menospreciar a tan doctas figuras). Tampoco es que me hayan faltado los buenos profesores; muy al contrario, he tenido muchos, e incluso un puñado de ellos fueron auténticos “fuera de serie”.

Dicho esto, vamos al meollo de la cuestión: el científico que más ha marcado mi carrera seguramente sea un perfecto desconocido para ustedes. Como yo, es físico. Y también como yo, tiene nombre de don nadie: Enrique Benito. Cuando “marcó mi carrera” ni siquiera era un científico profesional (es probable que él discrepe de serlo incluso a día de hoy), sino simplemente un estudiante un año por delante de mí.

Nos conocimos en la facultad, discutiendo con varios compañeros un problema de termodinámica. El volumen y tono de voz que usaba, aderezado con sonoras risotadas, resultaban más propios de una taberna o unos billares que de una universidad. A pesar de lo grosero de las apariencias, su discurso reunía las dos características más valiosas que puedo imaginar: sabía muy bien de lo que hablaba y tenía gracia al explicarlo. Mucha. Un rato después la conversación degeneró (esa es la palabra correcta) en filosofía barata de pasillo de facultad, lo cual no hizo sino agudizar el nivel de certerísimo vacile de las respuestas de mi colega. Lo que empezó con un auténtico monólogo de humor improvisado sobre epistemología (han leído bien) acabó convertido en una amistad que dura ya unos quince años.

Enrique fue el primer empollón con gracia y salero que conocí. Alguien que lo mismo te ayudaba a diagonalizar un hamiltoniano que a salir airoso de una trifulca en el tren de vuelta a casa. Un tipo con auténtica alergia al aburrimiento que sólo se tomaba en serio una cosa: la ciencia.

Su rara mezcla de erudición, cinismo y humor siempre me pareció el camino a seguir. Juzguen ustedes mismos si me marcó.

Te invitamos a comentar y conversar sobre este artículo en nuestras redes sociales: Facebook y Twitter.