La pregunta Naukas 2018 – Marián García

La pregunta Naukas 2018
La pregunta Naukas 2018

¿Qué persona o hecho marcó tu carrera, tu interés por la ciencia o tu investigación?

¡FORZA HILDEGARDA!

Don Francisco Puerto Sarmiento fue mi profesor de Historia de la Farmacia en primero de carrera. Los punteros láser ya se habían inventado (no soy tan vieja) pero a él le gustaba dar clase con un palo largo con el que señalaba la pizarra. También le gustaba a Don Francisco ganarse un dinerito extra así que se inventó uno de los grandes win-win de la historia: si comprabas su libro te dejaba usarlo en el examen. El señor catedrático vendía 400 ejemplares al año y el alumno quedaba contento porque, por 25€, muy torpe tenías que ser para suspender el examen teniendo el libro en la mano.

Me compré “El mito de panacea” y allí descubrí a Hildegarda de Bingen (1078-1179). Toda una Santa que, entre otras ocupaciones, fue mística, escritora, compositora, poetisa, farmacéutica, médico, filósofa, antropóloga, filósofa… y doctora de la Iglesia. De paso, meto cuñita para comentar que solo ha habido cuatro doctoras de la Iglesia en la historia así que algo gordo haría Hildegarda para merecerlo.

Y algo gordo hizo. La llamaban la “Sibila del Rhin” o “Profetisa teutónica”. Porque Hildegarda tenía visiones. O eso decía. En una de sus primeras visiones, casualmente se le apareció la eminencia espiritual más influyente de la época, Bernardo de Claraval (más conocido como el hombre que bebe el chorrito de la teta en el Museo del Prado). Hildegarda le mandó una cartita Bernardo diciéndole que le había visto en sus visiones y que salía muy guapo y muy valiente. Y a Bernardo se le hizo el culo Pepsicola.

Bernardo, entre chupito de leche y chupito de leche, puso a nuestra amiga Hildegarda en contacto con los influencers de la época: a saber, Federico I Barbarroja, Enrique II de Inglaterra o Leonor de Aquitania. Lo que viene siendo un networking medieval de qualité.

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A mí aquello me flipó bastante. Porque, aunque en aquel momento no terminaba de creerme aquello de las visiones, me pareció que había que ser muy crack para inventárselas con tal de que el que movía los hilos (Bernardo) le facilitara divulgar su ciencia. Sí, su ciencia. Aunque Hildegarda era un poco magufa y creía en los unicornios, su obra no es despreciable. Entre otros, escribió un tratado de medicina de nueve volúmenes llamado Liber simplicis medicine o Physica y otro llamado Liber composite medicine o Cause et cure, sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento.

No sé si Hildegarda tenía o no visiones, pero está claro que era una visionaria porque hizo cosas como estas: 300 años antes del “hombre de Vitruvio” de Leonardo ella ya andaba garabateando a su “hombre cósmico”.

Hombre de Vitruvio (Leonardo da Vinci, 1490) | Hombre Cósmico (HIldebarda de Bingen, 1150)
Hombre de Vitruvio (Leonardo da Vinci, 1490) | Hombre Cósmico (HIldebarda de Bingen, 1150)

800 años de que Tolkien inventara el idioma élfico ella ya había inventado Lingua ignota. No para escribir libros sobre elfos, sino para poder escribir a placer sin que la quemaran por sus ideas. No olvidemos que al fin y al cabo era una mujer y como tal no podía manifestarse sobre ciertos asuntos.

Lengua élfica (JRR Tolkien, 1930) | Lengua ignota (Hildegarda de Bingen, 1150)
Lengua élfica (JRR Tolkien, 1930) | Lengua ignota (Hildegarda de Bingen, 1150)

Ver los huevos que le echó Hildegarda en el siglo XI, con todo en contra, me marcó. Me marcó hasta el punto de que le dediqué un librillo de 50 páginas para mi discurso de ingreso en la Academia de Farmacia de Murcia. Reconozcamos que hay que echarle huevos también para escribir hacer un discurso de ingreso sobre una tipa llamada Hildegarda.

¡Forza Hildegarda!

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