¿Probado científicamente o solo probado?

Hubo un tiempo en el que la expresión, “probado científicamente” se usaba como una manera de enfatizar, como al decir “Esta chaqueta es de piel, piel”, indicando que es piel “de la buena”. Así, cuando alguien anunciaba que tal remedio estaba probado científicamente, era una forma de expresar que estaba probado y bien probado, que no cabía duda de su eficacia, pero ay, el tiempo lo cambia (casi) todo.

Hoy nos dicen que todo es un constructo, que esa será “tu verdad” pero que ellos tienen la suya y que quizá todo el universo es un sueño… Por supuesto, todo esto lo manifiestan sin ser capaces de demostrar su dominio de la ilusión y llorando cuando tú lloras, cayendo por efecto de la gravedad como tú y sangrando si les pinchas (bueno, esto último es sólo una hipótesis, no llamen a la policía).

Lo curioso es que la ciencia nace como una manera de intentar saber qué carajo son las cosas, porque la Realidad® , queridos lectores, es un follón de tres pares de narices.

Cualquier persona que estudie el Mundo desde cualquier disciplina ha aprendido una terrible verdad que aparece al fijarte lo más mínimo:

Las cosas no son lo que parecen. Y no me refiero a “de vez en cuando”, “en ocasiones especiales”… TODO el tiempo y MUCHÍSIMO.

Os puedo decir que cosas que os parecen obvias como el tiempo, el espacio, la masa o el yo, son tan difíciles de definir, de precisar o bien están tan alejadas de lo que se cree que son, que podríamos decir abiertamente que frases como “Yo me voy de casa al mercado a comprar un kilo de pollo” contienen misterios y maravillas que os harían palidecer. Dejemos el pollo, de momento.

Como os decía las cosas están muy lejos de ser lo que parecen, (o lo que nos parecen), y por eso se desarrolla la ciencia, buscando conocimiento “cierto” más allá de apariencias, opiniones, sesgos cognitivos, experiencias previas, costumbres, etc.

No buscábamos una manera especial de probar las cosas, buscábamos una manera de probar las cosas BIEN.

Si una persona se cura de un constipado bailando salsa, rezando a San Homobono o tomándose una pastilla, lo tomamos como un caso particular y SABEMOS que los casos particulares no son necesariamente generalizables.

Las pruebas médicas a doble ciego (donde ni el médico ni el paciente saben lo que se está tomando el paciente) surgen porque se ve que los resultados de los experimentos que no se hacían así, eran FALSOS o incompletos, vaya que NO eran probatorios.

El uso de sustancias puras, las circunstancias controladas de los laboratorios, la revisión de las publicaciones por otros científicos… todo, queridos míos, todo, tiene que ver con PROBAR de una manera correcta, más allá de lo que me parecen las cosas.

Pero hoy tenemos que oír que, “Bueno, yo no necesito que esté probado científicamente, para mí está probado con lo que me han dicho.” y otras expresiones así con las que caemos en aquello que os contaba en: La falacia de las dos palabras.

Si dos cosas son diferentes necesito dos palabras para designarlas. En caso contrario tendremos malos entendidos, más o menos intencionados.

Por ejemplo, yo no soy rico, necesito trabajar para vivir. Pero si decimos que yo soy pobre y que alguien sin techo ni comida asegurada para esta misma noche también es pobre, podéis ver que algo no funciona. Y sobre todo si luego digo que van a dar subvenciones a todos los pobres. ¿A mí también?

Si acudimos al Diccionario de la Real Academia (algo arriesgado, en ocasiones, lamentablemente) encontramos esto.

Probar

  1. tr. Justificar, manifestar y hacer patente la certeza de un hecho o la verdad de algo con razones, instrumentos o testigos. (la negrita es mía)

Miremos “Certeza”:

Certeza
(De cierto.)

1. f. Conocimiento seguro y claro de algo.
2. f. Firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar.

Me permitiréis descartar la segunda acepción para nuestros propósitos, ya que adherirte a algo y no tener temor a equivocarte… suele describir más a alguien irreflexivo que a alguien que sabe de lo que habla.

Así que conocimiento seguro y claro… será certeza.

Si ahora sustituimos la variable “x” en la primera ecuación.. (uy perdonen, la fuerza de la costumbre)

Convendrán conmigo en que conocer algo con seguridad y claridad por razones, instrumentos o testigos… bien me podría llevar a escribir otra entrada y llamarla “La falacia de las TRES palabras”.

Nada que ver estar seguro de algo por razonamiento, instrumentación o testigos, ¿verdad?, ¿Le llamaremos igual a todo?

  • Por lógica, me da la impresión de que…
  • He medido y el resultado es…
  • Me ha dicho uno que…

Así que me quedo con que probar sería hacer patente la seguridad y la claridad de algo.

Siendo esto un máximo al que aspirar y recordando que ni siquiera sé qué soy yo, no creo que se pueda llamar probar a esos tres enunciados que apuntábamos.

El primero y el tercero (“me da la impresión” y “me ha dicho uno”) se ajustan mucho más a definiciones como “opinión” o “hipótesis”. Dos cosas necesarias y que son las semillas de la búsqueda, incluida la científica, pero no probatorias.

Así que, he tomado una decisión, no volveré a añadir la palabra “científicamente” al participio “probado”.

Cuando diga que algo está probado será siguiendo esta forma de conocer, la científica, la mejor que hemos encontrado, donde evitamos impresiones u opiniones personales, desviaciones estadísticas, efectos ópticos, sesgos cognitivos, etc.

De esta forma cuando yo diga que algo está probado, se comprenderá que lo entendemos cierto en el más refinado y exigente criterio humano, el científico.

Y cuando alguien me diga que algo lo considera probado, pasaré a preguntarle: ¿Cómo ha sido probado?

Cuando diga que un primo suyo se curó o murió, diré que un caso no es una prueba, que puede ser una coincidencia.

Cuando diga que tiene una impresión, le diré que sus impresiones le engañan a veces, como a todos, y que no puedo estar seguro de que esta no sea una de aquellas veces.

Y así iré poniendo todos los “peros” con los que se fue encontrando la ciencia en su camino y que le hicieron perfeccionar su forma de conocer y evitar errores. Os haré aprender ciencia por las buenas o por las malas 😉

Nunca más dejaré que “científicamente” sea un adverbio que disminuya la fuerza de la palabra “probado”, sino que exigiré a los otros a que usen adecuadamente la palabra probado o la sustituyan por otra que indique mucho mejor el grado de claridad que se tiene sobre su tesis.

He aprendido un par de cosas y me encanta contarlas… Estudié Física y un DEA en Telecomunicaciones. Trabajo de profe de instituto enseñando Tecnología. Escribo libros de divulgación, ya voy por el quinto, y desde hace unos años llevo también el blog La Ciencia para todos. Salgo de vez en cuando por la tele o la radio y voy de pueblo en pueblo haciendo mis cacharritos… En fin, que si encuentro una oreja dispuesta y unos ojillos brillantes, me encanta transmitir la Belleza que yo encontré en la Ciencia.



Por javierpanadero
Publicado el ⌚ 2 noviembre, 2018
Categoría(s): ✓ Divulgación • Escepticismo