No sé vosotros. Yo llevo años con la impresión de que las serpientes de verano, esas noticias que surgían en plena canícula para aderezar las vacaciones de hechos inverosímiles y, sin embargo, falsos, se han desestacionalizado. Igual que si comiéramos turrón en abril o sandías en diciembre, las exageraciones, amarillismos o directamente bulos nos asaltan…
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