Cambio climático II: impactos, mitigación y adaptación

En el artículo del otro día vimos cómo sabemos que:

(1) el planeta se está calentando,

(2) ese calentamiento está causado por más efecto invernadero, y

(3) este mayor efecto invernadero se debe a la actividad humana

En este segundo artículo enumeraremos brevemente los

(4) impactos del calentamiento global, y las

(5) medidas para mitigar y adaptarse al cambio climático

4. Impactos del calentamiento global

El aumento de temperatura global produce una serie de cambios que afectan a la actividad humana:

Nivel del mar: se eleva debido a dos procesos derivados del calentamiento global:

El nivel del mar ha aumentado unos 20 cm durante el s. XX y se estima que para finales de este siglo puede aumentar más de 1 metro con respecto a los niveles de 1990, afectando a 100 millones de personas que viven en zonas costeras bajas.

– Fenómenos meteorológicos extremos:

Sequía: aunque pueda resultar paradójico, también se espera un aumento de las zonas afectadas por sequías, debido a que, aunque precipite más intensamente, precipita con menos frecuencia. Fundamentalmente se debe a la expansión del cinturón de altas presiones asociado a la célula de Hadley y, dado que actualmente está justo al sur del mediterráneo, se espera que afecte especialmente a España y la cuenca mediterránea.

acidificación de los océanos por disolución de CO2

Alimentación:

Enfermedades: se teme que puedan cambiar los vectores de determinadas enfermedades (p.ej. malaria y dengue), incluidas enfermedades que puedan afectar al ganado (sobre todo la lengua azul) y a la agricultura.

Biodiversidad: existe la errónea creencia de que temperaturas elevadas favorecen la biodiversidad, cuando el registro geológico muestra precisamente todo lo contrario, que periodos cálidos se corresponden con escasa biodiversidad y viceversa: los periodos fríos tienen más biodiversidad. La biodiversidad que observamos en los trópicos no se debe a que tenga altas temperaturas, sino a que la temperatura es estable; la estabilidad climática es lo que favorece la biodiversidad. De hecho, muchas extinciones masivas estuvieron relacionadas con cambios climáticos (p.ej. la del Paleoceno-Eoceno o la del Pérmico). De todos modos, el impacto esperado del calentamiento global en la biodiversidad no se debe tanto a la “cantidad” del calentamiento que se espera, sino a la velocidad del calentamiento, que es muy rápido comparado con otros cambios climáticos, como por ejemplo el paso de una glaciación a un periodo cálido interglaciar (unos 6ºC en 5.000-10.000 años), lo que dificulta las posibilidades de adaptación de las especies. La presión del cambio climático viene además a sumarse a otras presiones antropogénicas importantes, sobre todo la fragmentación de los hábitats. En este terreno, el ártico es un ecosistema especialmente vulnerable, al no disponer de zonas igual de frías a la que migrar.

Economía: a parte de las cuantificaciones económicas de los impactos meteorológicos del cambio climático, periodos cálidos se han relacionado también con situaciones de guerras civiles en África, cambios sociales históricos e incluso con la desaparición de civilizaciones.

Esta lista no está, obviamente, cerrada, hay multitud de ramificaciones del cambio climático que no están incluidas en este resumen. Es cierto también que habrá algunos impactos positivos (p.ej. mejora de la agricultura en zonas demasiado frías actualmente, apertura de nuevas rutas comerciales por el deshielo del océano glacial ártico, etc), sin embargo todas las evaluaciones de impactos concluyen que los efectos negativos superan con creces a los negativos. Y es lógico, dado que este es el clima al que nos hemos adaptado; este es el clima en que se ha desarrollado nuestra actual civilización, y actualmente el tradicional mecanismo de adaptación a los cambios climáticos, la migración, no resulta viable en una sociedad sedentaria, con gran parte de su riqueza invertida en bienes inmuebles, en un mundo superpoblado, con recursos limitados, y repleto de fronteras entre países soberanos.

4. Medidas de mitigación y adaptación

Aquí entramos ya en la parte política: ¿qué se debe hacer? Antes de enumerar las diferentes opciones, hay que tener claros dos conceptos importantes:

El cambio climático es irreversible. Incluso aunque consiguiésemos eliminar por completo todas nuestras emisiones de efecto invernadero (un objetivo harto difícil), enseguida se alcanzaría un nuevo equilibrio en el ciclo del carbono, manteniendo estable la concentración atmosférica del CO2 durante al menos 1.000 años, de modo que la temperatura se estabilizaría, pero no descendería, mientras que el nivel del mar continuaría aumentando durante siglos (por la inercia en el deshielo de los casquetes polares). Este es precisamente el motivo por el que el CO2 es el gas más preocupante de los diferentes gases de invernadero que emitimos. En resumen: eliminando la causa (las emisiones de gases de efecto invernadero) puedes detener el calentamiento global, pero no echarlo atrás (ver Solomon et al 2009, Wigley 2005, Meehl et al 2005, Hare y Meinshausen 2006, Gillet et al 2010, o el resumen del informe del IPCC 2007).

Imagen: | proyecciones de temperatura (rojo) y nivel del mar (azul claro, separando las contribuciones de la expansión térmica (línea continua) y del deshielo (línea punteada)) en un escenario en que conseguimos estabilizar la concentración atmosférica de CO2 (azul oscuro) mediante una drástica reducción de las emisiones de en torno al 70% (gris).Fuente: Informe Garnaut 2011 para el Gobierno Australiano, adaptado de la Fig. SPM-5 IPCC 2001.

Los análisis económicos concluyen que el coste de la inacción supera con creces a los costes de las medidas de mitigación. El análisis más exhaustivo en este sentido es el Informe Stern, que estima que los costes de la mitigación son de en torno al 1% del PIB, mientras que el coste de no tomar medidas puede llegar al 20% del PIB. Otros estudios llegan a las mismas conclusiones:

Imagen: | costes aproximados de tomar medidas (a la izquierda, con fondo verde) y de no tomar medidas (a la derecha, con fondo rojo), en los años 2100 (barra naranja) y 2200 (barra roja). Fuente: Instituto Alemán para la Investigación Económica y Watkiss et al 2005. Tomado de Skeptical Science.

En resumen: mitigar el cambio climático es económicamente rentable.

Una vez vistos estos dos conceptos previos (irreversibilidad y rentabilidad), podemos pasar a ver las concretas políticas que existen para afrontar el cambio climático, que se dividen en dos grandes grupos de medidas en función de su objetivo:

Mitigación: el objetivo de estas medidas es frenar el calentamiento, fundamentalmente intentando detener el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera de nuestro planeta.

Adaptación: medidas cuyo objetivo es adaptarse al cambio climático que tendrá lugar, es decir, reducir su impacto en nuestras condiciones de vida.

El cambio climático es un fenómeno de tal magnitud, que por mucho que mitigues siempre va a haber algún impacto, por lo que se considera que hay que tomar medidas tanto de mitigación como de adaptación.

Ejemplos de medidas de adaptación serían, por ejemplo, construir diques defensivos para prevenir inundaciones en zonas inundables, hacer una planificación urbanística que tenga en cuenta los futuros impactos del cambio climático evitando zonas vulnerables, cambiar a variedades y prácticas agrícolas adaptadas al futuro clima, construir presas en lagos glaciares, e incluso la migración sería un mecanismo de adaptación, aunque en el mundo moderno resulte problemática.

En cuanto a las medidas de mitigación, van fundamentalmente dirigidas a reducir la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera planetaria, fundamentalmente reduciendo nuestras emisiones, pero también aumentando los sumideros:

Reducción de emisiones:

  • Sustituir la generación de energía basada en la quema de combustibles fósiles por la generación nuclear y renovable. Para facilitar este cambio debe introducirse un fuerte proceso de electrificación, que es donde estas dos fuentes tienen mayor capacidad de penetración (p.ej. más trenes y menos autobuses, coches eléctricos o híbridos, etc). Actualmente la electricidad es en torno al 20% de la energía que consumimos (así que cuidado con afirmaciones del tipo “las renovables producen el 30% de la electricidad”, porque la electricidad es sólo una pequeña parte de nuestro consumo energético).
  • Eficiencia carbónica:
    • Utilizar los combustibles fósiles que menos emiten: por cada unidad de energía generada, los combustibles fósiles emiten diferentes cantidades de gases de efecto invernadero, siendo el carbón el que más emite, seguido por el petróleo y siendo el gas natural el que menos emisiones tiene, por lo que convendría cambiar hacia el gas (p.ej. en autobuses), aunque las pérdidas asociadas a la extracción del gas han hecho que la efectividad de estas medidas haya sido cuestionada.
    • Biocombustibles (combustibles no fósiles): que básicamente consiste en plantar plantas, dejarlas que crezcan (absorbiendo CO2) y luego quemarlas, de modo que emitamos la misma cantidad de CO2 que había absorbido la planta (aunque este efecto también ha sido cuestionado con algunos tipos de biocombustibles). En cualquier caso, el problema fundamental de los biocombustibles es que demandan productos que también se utilizan para alimentación (grano, tierra…), y este aumento de la demanda encarece su precio, de modo que se ha visto que pueden encarecer los alimentos, aunque se estudia qué plantar para intentar que sea un tipo de plantaciones que no compita con recursos alimenticios (p.ej. algas en tanques verticales).
    • En agricultura hay margen para reducir los fertilizantes nitrogenados (emisiones de N2O) o las emisiones de metano.
  • Eficiencia energética:
    • En la generación de energía: con técnicas como por ejemplo la cogeneración (en la generación eléctrica aprovechar también el calor generado), el biogás (utilizar el metano que genera la descomposición de la basura orgánica), la combustión de basura, biofiltros que optimizan la oxidación del metano, etc.
    • En el consumo de energía: edificios energía cero (aislamiento que reduzca la necesidad de climatización, orientación que reduzca la necesidad de luz artificial…), potenciar medios de transporte colectivos o sin emisiones (bicicleta, zonas peatonales), electrodomésticos y vehículos de bajo consumo y bajas emisiones, reducción de los residuos, reciclaje…
  • ¿Captura y almacenamiento del carbono? (publicitado como carbón limpio, en el caso de este combustible): esta idea consistiría en capturar el carbono de la combustión antes de emitirlo a la atmósfera y almacenarlo en formaciones geológicas profundas, masas oceánicas profundas o minerales carbonatados, pero no se sabe si es tecnológicamente viable (p.ej. puede liberarse) y actualmente es anti-económico. Además de que, al consumir energía en el proceso y, por tanto, emitir CO2, su efecto es muy escaso (en el mejor de los casos podría reducir 9-18 ppm de CO2 en un siglo, según el German Advisory Council on Global Change).

Aumento de sumideros (si bien el problema de estas técnicas es que tienen un efecto pequeño y muy lento):

  • Forestación, reforestación y reducción de la deforestación, puesto que las plantas son el principal sumidero terrestre de carbono.
  • Uso de cultivos con mayor fijación de carbono orgánico.

Una visión alternativa de las medidas de mitigación ha sido la geoingeniería. Son medidas generalmente caras y con efectos imprevisibles, que se investigan fundamentalmente para casos de emergencia, es decir, por si en algún momento los impactos se vuelven realmente insoportables y estamos dispuestos a asumir riesgos mayores (Shepherd et al 2007, Boucher et al 2009, Vaugham y Lenton 2011). Mientras que las medidas tradicionales de mitigación van dirigidas a reducir nuestro impacto en el clima, la geoingeniería va más bien dirigida a aumentar nuestro efecto en el clima, pero buscando un efecto de signo contrario. El informe de la academia de ciencias británica (probablemente el más exhaustivo sobre el tema) divide estas técnicas en dos grupos:

  1. Gestión de la Radiación Solar: la idea es aumentar el albedo terrestre, esto es, que aumenten las superficies de color claro en el planeta, para que mayor radiación solar sea reflejada al espacio reduciéndose así la cantidad de radiación solar que entra en el sistema climático (ver apartado 2.1 climatología planetaria en el anterior artículo). Ninguna de estas medidas afrontaría el problema de la acidificación oceánica (puesto que esta no viene dada por la temperatura, sino que es una reacción química asociada al aumento de CO2 en la atmósfera). En este sentido se ha propuesto la inyección mediante cañones de aerosoles de sulfato en la estratosfera, simulando una gran actividad volcánica. Esto tendría varios efectos indeseados, como la destrucción del ozono de la estratosfera que nos protege de la radiación ultravioleta, alteración del régimen de monzones, no permite enfrentar el cambio en las precipitaciones a la vez que el de la temperatura, y al ser sus efectos de corta duración (los aerosoles precipitan en un par de años) habría que estar inyectando aerosoles constantemente y para siempre (si hubiera que pararlo por alguna emergencia (efectos indeseados, guerra, crisis económica…) la velocidad de calentamiento dejaría por los suelos el cambio climático más radical que podamos imaginar) (sobre esta concreta técnica, ver por ejemplo Robock et al 2008 o Jones et al 2010). Otras técnicas propuestas para controlar la radiación solar entrante serían aerosoles reflectivos en la troposfera, sombrillas o espejos en órbita sobre el planeta, aumentar el albedo en superficie (pintando los tejados de blanco, intentando aumentar la reflectividad del mar), si bien estas otras técnicas tendrían un menor impacto.
  2. Eliminación del CO2 de la atmósfera: estas técnicas tendrían menor riesgo, pero son mucho más lentas. Sería por ejemplo utilización biocombustibles con captura y almacenamiento del CO2 (cuyas incertidumbres hemos comentado antes), fertilizar los océanos con hierro para que aumente el fitoplancton y se absorba más CO2 (que ya se ha visto que no es muy efectivo y que da otros problemas) o agregar biochar (carbón vegetal) al suelo en los cultivos (captura CO2, si bien reduce el rendimiento).
Imagen: | Evaluación preliminar de diferentes técnicas de geoingeniería. Cada punto es una técnica diferente. La ubicación en el gráfico representa la efectividad (eje de ordenadas) y la asequibilidad (eje de abscisas). Cuanto más arriba más efectivo, y cuanto más a la derecha más asequible. El color del punto representa la peligrosidad (rojo más peligroso, verde menos peligroso, amarillo intermedio). El tamaño del punto representa la rapidez con que puede implementarse eficazmente (más rápido cuanto más grande). Las barras vertical y horizontal de cada punto representan el margen de error en la ubicación del punto. Fuente: Royal Society of London

Por último, las medidas de mitigación y adaptación se pueden tomar a nivel individual, pero el cambio necesario es tan grande, que requiere una implementación a nivel político. Se trata, en definitiva, de cambiar por completo el modelo de producción de energía para prescindir por completo de los combustibles fósiles en tan solo unas décadas. Y en este sentido lo que nos dicen los economistas es que el coste de los impactos del cambio climático es una externalidad que debe internalizarse en el coste de la energía producida por los combustibles fósiles, ya sea gravando las emisiones con impuestos o bien con un sistema de comercio de emisiones (asignando cuotas anuales que se van reduciendo a lo largo del tiempo y sancionando los incumplimientos y permitiendo que, si se cumple en exceso, se pueda vender el cupo restante, para premiar el cumplimiento y dar flexibilidad en el reparto de cargas), como ya se hizo, por ejemplo en EEUU, y con bastante éxito, con las emisiones de dióxido de azufre para prevenir lluvia ácida. La Unión Europea, por ejemplo, tiene implementado un sistema de comercio de emisiones.

Imagen: | Emisiones de gases de efecto invernadero 1990-2010 en la UE15 (excluyendo cambios en el uso del suelo). Los circulitos sin sombrear representan el objetivo asumido en el Protocolo de Kioto. Fuente: Figura ES.2 del Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2010 and inventory report 2012.

Resumiendo este segundo artículo: somos una sociedad sedentaria con gran parte de nuestra riqueza invertida en bienes inmuebles y que no dispone del mecanismo de la migración para adaptarse a los cambios climáticos (subida del nivel del mar, olas de calor, huracanes más intensos…). Podemos detener el cambio climático (aunque no revertirlo) y es económicamente rentable. La principal medida de mitigación consiste en sustituir los combustibles fósiles por nuclear y renovables a través de un sistema de comercio de emisiones.

Este artículo está basado en la charla que di en Escépticos En El Pub de Madrid el 14/04/2012, donde se muestran además algunos ejemplos de la pseudociencia con que argumentan quienes pretenden negar tanto la existencia como el origen humano del cambio climático.

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Este artículo participa en la II Edición de los Premios Tesla y nos lo envía Jesús Rosino divulgador de la ciencia tras el cambio climático, traductor en Skeptical Science y autor del libro El cambio climático antropogénico. Podéis encontrarlo en su blog o en su perfil de Google+


14 Comentarios

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TKH-1176TKH-1176

Magnífico par de artículos, muy bien documentados. Ciertamente lo razonable sería un modelo energético basado en la fusión nuclear…pero aún faltan décadas si quiera para que el iTER empiece a funcionar, así que no quedaría más remedio que tirar de fisión….la cual no goza precisamente de mucha popularidad ultimamente. Y, por otra parte, las renovables en conjunto aún no ofrecen la eficiencia energética que precisamos de ellas (aunque aquí manda la ley de “a mayor inversión en I+D, mayor eficiencia) así que vamos a ver como nos organizamos los próximos años para que esto no se nos vaya de las manos. Por otra parte, de este tema del cambo climático (que no deja de ser ingeniería planetaria, aunque no sea deseada) podríamos sacar las conclusiones adecuadas para aplicarlo en los planetas de nuestro entorno (léase Marte y Venus) a efectos de iniciar su terraformación. A fin de cuentas, de todo se aprende, y si aprendemos lo suficiente, y como modificar nuestro clima, podemos “exportarlo” a otros planetas para disponer de entornos habitables a medio-largo plazo. Además ¿A quién no le gustaría ver un Marte Azul? 😀

FleischmanFleischman

Me suena haber leído en el blog de Ferran que lo del metro de subida del nivel del mar es una estimación optimista, pues el IPCC estaba subestimando, por no ser bien conocida aún -según su criterio y cuando hicieron el último informe- la influencia del deshielo (es decir, lo que estaban considerando era básicamente la expansión térmica), siendo más probable (según otros autores) una subida superior a los 2 metros (y con cierto margen de incertidumbre hacia arriba). ¿Es así? (Supongo que esto lo conoces y que has puesto el metro para que no te acusen de especular.)

Pedro MartinezPedro Martinez

Muchos de los gráficos y datos que se citan son tan irrelevantes como se dice que lo son los de los “negacionistas” que se critican. El papel de los modelos, la medida de temperaturas, la dependencia del clima con factores no andrógenos y otros muchos aspectos se tratan con una orientación muy poco neutra. Por poner un ejemplo, falta un gráfico que muestre lo que la UE, o Kyoto, han logrado “reducir” la concentración de CO2 global con todas sus políticas. Y, al tratar los gases de efecto invernadero no se habla del principal. No, no es el CO2.

Pedro MartinezPedro Martinez

Y, ya que estamos, no fue Rajoy quien dijo lo que se cuenta allá por el minuto 5 de la charla citada de “Escépticos”. No es por ponerle velas a Rajoy, ni a Rubalcaba, pues más bien se trata de decir que está fuera de lugar pretender añadir cierto aire de “progresismo” a una determinada teoría cuando se está hablando de teorías científicas, pues es eso de lo que deberíamos hablar. Pero claro, estamos vendiendo “verdades climáticas”.

Lo que dijo “un primo de Rajoy” que al parecer era y supongo que sigue siendo catedrático de algún tipo de Física en la Universidad de Sevilla, luego citado por el entonces candidato a presidente, con lo que se hizo famoso de inmediato, vino a ser, en cita lo más literal posible extraída de Internet a partir de lo que en su momento dijo en una entrevista en “El diario de Sevilla” y hablando sobre ciencia en general el día 8 de Octubre de 2007, algo así como “Se invoca a la ciencia para decir que Dios existe, que Dios no existe, para el cambio climático, para los submarinos atómicos de la base de Rota. Traes a los cien mejores científicos del mundo y no te pueden decir al 100% de probabilidades si pasado mañana va a llover en Sevilla. Y hay seudocientíficos que saben lo que va a ocurrir dentro de 300 años con el cambio climático”.

El primo de Rajoy zanjó la controversia posterior con un lapidario “Usted entenderá, si las ha leído, que (las declaraciones de mi primo) están en un contexto distinto, ha cambiado totalmente el contexto. Yo soy un científico y considero que las ciencias deben estar al margen de esta discusión. No me interesa el debate”. Y, que se sepa, no se ha vuelto a saber de él.

Luego se dijo que si el primo de Rajoy confundía “tiempo” con “clima”, un argumento recurrente en estas diatribas, pero yo más bien diría que trataba de apuntar a la escasa fiabilidad de determinados modelos que, fallando en lo experimentalmente verificable, dicen van a acertar en lo que no es comprobable. Por cierto, ni el IPCC pretende que los modelos tengan capacidad predictiva. Eso si, en una dialéctica científicamente no muy rigurosa dice que “se limitan a plantear posibles “escenarios””. Que, implícitamente y hasta explícitamente, se consideran predicciones de lo que puede ocurrir en un futuro si esto o si aquello.

Dejando que cada cual decida si eso se come con cuchara o tenedor, lo que a mí me parece más importante de todo esto es que gracias a los esfuerzos de unos y otros por vender la “verdad certificada” del tipo que sea nos estamos olvidando de lo que es hacer ciencia. En perjuicio de la propia ciencia, algo que parece quedar muy lejos de todo esto.

Por dar una referencia, quizá los argumentos de “¿apóstoles?” y “negacionistas” no pasen de ser lo que se describe en http://www.jotdown.es/2012/08/promet...ra-dummies/ al que he llegado justamente a través de Naukas… intentos delirantes con apariencia racional de resolver un problema mal planteado desde el inicio. Y con evidentes consecuencias económicas a corto plazo mucho más evidentes, eso si.

Por cierto, ruego disculpas por “androgénico” en lugar de “antropogénico” en un mensaje anterior.

Jesús R.

Pedro Martinez,

Estás equivocado, sí fue Rajoy quien dijo lo que se cita en la charla. Qué él atribuyese erróneamente esa frase a su primo es totalmente irrelevante, el caso es que Rajoy creía esa estupidez, me da igual si su ignorancia es elaboración propia, culpa de su primo o de lo que te de la gana. No entiendo qué pretendes al desviar el tema a lo que piense o dijese el primo de Rajoy, cuando lo importante, obviamente, es lo que pensaba Rajoy, que es quien ostenta un cargo de responsabilidad pública.

Sobre el vapor de agua ya hablamos en la primera parte:
http://naukas.com/2012/12/11/cambio-...ment-118086

Y lo demás que comentas no son más que vaguedades sin concretar. Estas dos entradas presentan las evidencias esenciales para entender la causa del cambio climático (primera parte), el diagnóstico de la gravedad y el tratamiento (segunda parte). Como no hay nada que cuestione lo que se comenta, al igual que con lo de Rajoy, intentas desviar el tema a detalles que son accesorios (irrelevantes), que simplemente sirven para hilar más fino. Lo que intentas hacer es básicamente decir que no sabemos si los objetos caen al suelo porque al explicar la ley de la gravedad no he tenido en cuenta el rozamiento y la aerodinámica de los objetos.

Pedro MartinezPedro Martinez

Para mi desgracia, tengo edad suficiente como para haber tenido la oportunidad de seguir el actual debate climático desde antes de que empezara.

Y digo desde antes pues aún recuerdo los primeros tiempos en los que nadie hablaba de “negacionistas” y se podían encontrar en revistas de divulgación de prestigio artículos que, por ejemplo, trataban de la posible naturaleza caótica del clima.

La amenaza del calentamiento global consistía entonces en que la fusión del hielo ártico iba a provocar un enorme aumento en el nivel del mar. Hasta que alguien hizo ver, en uno de tales artículos, que el hielo flotante no contaba a esos efectos. La amenaza pasó a ser la misma pero asociada a partir de entonces al deshielo de las masas continentales,
cuya estabilidad a largo plazo ni se planteaba con anterioridad.

Es decir que en todo este tiempo he visto hasta unas cuantas cosas que, aunque puedan resultar divertidas, no forman parte quizá del buen hacer científico. Como en algún momento se decretó un consenso universal puesto en duda tan solo por unos pocos “negacionistas”, añadiré un necesario “por ambos bandos”.

Echo de menos, es obvio, los tiempos en los que el cambio climático era un objeto de discusión científica en el que podían darse acalorados debates a favor de una u otra teoría pero no se pretendía imponer un dogma, ante todo porque jamás ha sido una buena idea para el progreso de la ciencia.

Así que quizá lleve Vd. razón al atribuir a Rajoy, y no a su primo, esas declaraciones. Pero tiendo a pensar que mi versión puede ser correcta por cuanto se ajusta a los datos que yo mismo recogí cuando se produjeron los hechos. Esos y algunos más, incluyendo alguna anécdota especialmente graciosa que podemos dejar para otro momento.

También tiendo a creer que yo y casi cualquiera puede pensar que en un debate científico habría que prestar mucha más atención al primo de Rajoy, el científico, que a Rajoy, el político. No trato por tanto de desviar el debate, sino de situarlo
en su contexto.

En cuanto a la irrelevancia de un montón de vaguedades sin concretar y que Vd. haya logrado explicar la gravedad con la salvedad de un par de detalles menores, estoy seguro de que no ignora que la historia de la ciencia está llena de casos en los que hermosos cálculos que se creían completos se acabaron probando falsos por ignorar unos cuantos “detalles”.

Por poner un ejemplo que creo apropiado al caso, el mismo Lord Kelvin calculó y defendió en su momento que la edad de la Tierra estaba entre 25 y 500 millones de años. Los geólogos no estaban muy convencidos, pero cálculos independientes de otros insignes físicos y astrónomos de parecido prestigio apoyaban las cifras de Kelvin y aún las rebajaban a cosa de 20 millones de años. Y, por si no bastara, Kelvin era capaz en todo momento de demostrar experimentalmente que sus cálculos servían, por ejemplo, para saber lo que tarda en
enfriarse un enorme bloque de hierro fundido.

Después vino a resultar, con cálculos mucho más sencillos pero con una base teórica más correcta, que igual los geólogos hasta tenían razón pues se estima en la actualidad que la edad de la Tierra es de unos 4500 millones de años, un valor más coherente con el resto de lo que creemos saber por ahora.

Si volvemos por un momento a esos detalles irrelevantes alrededor de su prueba de que el dióxido de carbono es el factor principal que explica la evolución del clima en los últimos años, es posible resumir la teoría diciendo que desde 1965 hasta 2013 hemos pasado de 320 a 400 ppm. Es decir que un cambio en la composición de la atmósfera de dos moléculas más al año en un millón de un gas con efecto logarítmico sobre el efecto invernadero bastan para explicar el funcionamiento del clima. Eso si, los cálculos los hacen modelos matemáticos computerizados muy complejos.

Yo no pretendo saber mucho de modelos. Pero de nuevo mis escasos conocimientos los adquirí personalmente, en este caso en una conferencia impartida por un experto en modelos del IPCC ante un colectivo de científicos bastante
abundante que, o no se habían enterado de que ya existía un consenso universal sobre el CO2, o preferían convencerse por si mismos. Tal vez se pueda llamar a eso deformación profesional.

Lo que el experto vino a decir en casi un par de horas de conferencia y posterior discusión es que el clima es algo sumamente complejo, que tan solo unos pocos de los factores que influyen sobre él se han ido integrando en los modelos actuales, que muchos datos cruciales de esos
pocos factores no se conocen con precisión y por tanto pasan a los modelos como estimaciones más o menos fundadas, que las ecuaciones que los mueven suelen ser caóticas o directamente irresolubles y no es raro sino casi habitual
que sus “soluciones” se obtengan de forma matemáticamente poco rigurosa… y un montón de cosas más de similar cariz que también podemos dejar para mejor ocasión.

El que con esta base se consiga que un par de moléculas al año en un millón expliquen la evolución del clima en los últimos decenios resulta como mínimo asombroso. Y pretender usar estas herramientas para “plantear posibles
escenarios” en horizontes de 20, 50 o 100 años podría quizá calificarse de temerario, ya que además en este caso la evidencia experimental demuestra que no somos capaces
de calcular cuanto va a tardar en enfriarse nuestro bloque grande de hierro fundido.

Así que, en un futuro, tal vez no sorprenda lo más mínimo que, cuando sepamos, haya que integrar “forzamientos geológicos” para que los modelos acaben mereciendo cierto respeto entre un colectivo de científicos que por el momento los mira, y seamos moderados en los calificativos, con cierto recelo.

Por cierto, aquel experto del IPCC citó tan solo una vez el CO2 y fue para decir algo así como que “Parece existir una correlación entre el contenido de CO2 en la atmósfera y
la temperatura global, pero no está claro cual es la causa y cual el efecto”.

Pedro MartinezPedro Martinez

Algún tipo de error ha debido eliminar un par de comentarios que envié ayer, pues creo estaban aceptablemente formulados y trataban, desde un punto de vista más general, de la polémica sobre el cambio climático. Incluyo a continuación una versión en un único mensaje redactada con más detalle.

Muchas gracias por la oportunidad de comentar sus artículos.

Sigue nueva versión ——————————————————–
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Cuando empecé a leer este par de artículos “invitados”, tenía la esperanza de encontrar una exposición imparcial sobre el llamado “cambio climático”. Puede ser que los geólogos seamos bichos raros y ni tan siquiera merezcamos el calificativo de “científicos” pues para nosotros si que se puede decir que “20 años no es nada” y no entendemos ciertos tipos de urgencias, pero… lamento decir que lo que he encontrado ha sido “otra versión más de un lado de la historia”. El “oficial”, en este caso.

Y es que muchos de los gráficos y datos que se citan son tan irrelevantes o tendenciosos como lo puedan ser los de los “negacionistas” que se critican. Temas cruciales, tales como la validez o la importancia que se da a los modelos, las incertidumbres en la medida de temperaturas, el concepto en si mismo de “experimento” climático, la dependencia del clima con factores no antropogénicos, el abuso de la estadística, la ignorancia de la “historia climática del planeta” a la hora de hablar de una supuesta situación excepcional, entre muchos otros, se tratan con una orientación muy poco neutra. O no se tratan, vaya. El resultado parece concluyente, pero si leyéramos una versión “negacionista” igualmente parcial no lo sería menos y la teoría y sus conclusiones serían completamente distintas.

Por poner un ejemplo, falta un gráfico que muestre lo que la UE, o Kyoto, han logrado “reducir” la concentración de CO2 global con todas sus políticas. O calcular lo que cambiaría si la UE no emitiera CO2 en absoluto. Y el efecto que eso pudiera tener sobre el clima.

Pero eso pueden ser detalles políticos de validez discutible. Hay omisiones más serias si se pretende divulgar una idea general del clima con un mínimo detalle. Por poner otro ejemplo, al tratar los gases de efecto invernadero no se habla del principal. No, no es el CO2.

Es el vapor de agua, mucho más activo en la “ventana” del infrarrojo y mucho más concentrado que el CO2. Y del que, además, existe una muy amplia reserva en estado líquido y sólido. Las pocas veces que se consigue situarlo en el “esquema oficial”, ya que por alguna razón no se le dedica demasiada atención, se viene a reconocer que es el responsable de un 80% del efecto invernadero total. Aunque no sea “permanente”, otro término a clarificar, hay siempre no menos de algunos cientos de veces más de H2O que de CO2 en la atmósfera. Y, por si no bastara, influye también alterando el albedo cuando le da por formar nubes. Una de las cosas que los modelos no acaban de tratar muy bien, pues los “aerosoles” no son solo los de los compuestos de azufre. Y ni esos están exentos de controversia.

En resumen, que en nuestra bañera climática faltan bastantes más grifos y unos cuantos desagües. Pues tampoco se acaba de tener demasiado claro que pasa con el CO2. Por ejemplo, a veces, enormes selvas se incendian de manera sistemática.

Y, ya que estamos, no fue Rajoy quien dijo lo que se cuenta allá por el minuto 5 de la charla citada de “Escépticos”. No es por ponerle velas a Rajoy, ni a Rubalcaba, pues más bien se trata de decir que está fuera de lugar pretender añadir cierto aire de “progresismo” a una determinada teoría cuando se está hablando de teorías científicas, pues es eso de lo que deberíamos hablar. Pero claro, estamos vendiendo “verdades climáticas”.

Según varias fuentes de Internet que trataron el asunto en su momento, “un primo de Rajoy” que al parecer era y supongo que sigue siendo catedrático de algún tipo de Física en la Universidad de Sevilla, fue citado indirectamente por el entonces candidato a presidente con un “pues un primo mío que entiende de estas cosas dice que lo del cambio climático igual no es para tanto”. Esto, más o menos.

El “primo de Rajoy” se hizo famoso de inmediato, y acabó resultando que, en cita lo más literal posible extraída de una entrevista en “El diario de Sevilla” y hablando sobre ciencia en general el día 8 de Octubre de 2007, lo que había dicho era algo así como “Se invoca a la ciencia para decir que Dios existe, que Dios no existe, para el cambio climático, para los submarinos atómicos de la base de Rota. Traes a los cien mejores científicos del mundo y no te pueden decir al 100% de probabilidades si pasado mañana va a llover en Sevilla. Y hay seudocientíficos que saben lo que va a ocurrir dentro de 300 años con el cambio climático”.

El “primo de Rajoy” zanjó la controversia posterior con un lapidario “Usted entenderá, si las ha leído, que (las declaraciones de Rajoy) están en un contexto distinto, ha cambiado totalmente el contexto. Yo soy un científico y considero que las ciencias deben estar al margen de esta discusión. No me interesa el debate”. Y, que se sepa, no se ha vuelto a saber de él.

Luego se dijo que si el primo de Rajoy confundía “tiempo” (weather) con “clima” (climate), un argumento recurrente en estas diatribas, pero yo más bien diría que trataba de apuntar a la escasa fiabilidad de determinados modelos que, fallando en lo experimentalmente verificable, dicen van a acertar en lo que no es comprobable. Por cierto, ni el IPCC pretende que los modelos tengan capacidad predictiva. Eso si, en una dialéctica científicamente no muy rigurosa dice que “se limitan a plantear posibles “escenarios””. Que, implícitamente y hasta explícitamente, se consideran predicciones de lo que puede ocurrir en un futuro si esto o si aquello.

Dejando que cada cual decida si eso se come con cuchara o tenedor, lo que a mí me parece más importante de todo esto es que gracias a los esfuerzos de unos y otros por vender la “verdad certificada” del tipo que sea nos estamos olvidando de lo que es hacer ciencia. En perjuicio de la propia ciencia, algo que parece quedar muy lejos de todo esto.

Por dar una referencia, quizá los argumentos en esta línea tanto de “¿apóstoles?” como de “negacionistas” no pasen de ser lo que se describe en [236]http://www.jotdown.es/2012/08/promet…ra-dummies/ al que he llegado justamente a través de Naukas… intentos que se pretenden racionales de vender delirios como “verdades científicas”. Que ignoran, para empezar, que tal cosa no existe.

Tal vez convenga acabar diciendo que el “entorno económico-político” no ignora, en cambio, que lo que si que existen son consecuencias más que evidentes a muy corto plazo de las que se puede tratar de sacar partido.

CARLOSCARLOS

Te felicito, porque no todos tienen claro el que un aumento de la temperatura media implica un aumento de la humedad. Especialmente los apocalípticos del redundante “cambio climático”.

Tildas de paradójico el previsto aumento de la superficie afectada por las sequías. Desde luego que lo es. Pero lo que se te ha “olvidado” comentar es que el previsto incremento de las precipitaciones conllevará:
1. Un aumento de la disponibilidad de agua dulce para la población actualmente afectada por una gran escasez de la misma.
2. Una recarga de los acuíferos que, a su vez, inducirá un aumento de la superficie de humedales y otros muchos beneficios ambientales.
3. Mejoras de las cosechas.

El ascenso del nivel de base de los ríos (el mar) reducirá significativamente la erosión, lo que beneficia enormemente el desarrollo de la vegetación, tanto natural como agrícola, al mismo tiempo que ralentiza la pérdida de suelo edáfico.

Las playas, atolones , barreras de coral, y cualquier otro elemento natural costero pueden adaptarse de forma prácticamente simultánea a los movimientos eustáticos. De hecho, lo estan haciendo de forma continua desde su origen.

¿Por qué estos previsibles efectos del calentamiento del clima no se incluyen nunca en este tipo de posts?

pedropedro

Una pregunta quizá ingénua: Siendo el calentamiento global un proceso tan lento, ¿no podríamos tener cierta confianza en el avance de la ciencia como para pensar que dentro de 100 años seremos capaces de revertir el proceso de una forma eficiente?

Manu CastroManu Castro

Tengo una pregunta a la que supongo que tendréis respuesta. ¿Qué confianza se tiene en la afirmación “El cambio climático es irreversible. Incluso aunque consiguiésemos eliminar por completo todas nuestras emisiones de efecto invernadero (un objetivo harto difícil), enseguida se alcanzaría un nuevo equilibrio en el ciclo del carbono, manteniendo estable la concentración atmosférica del CO2 durante al menos 1.000 años, de modo que la temperatura se estabilizaría, pero no descendería”. ? ¿No resulta algo especulativa afirmar eso? El hecho de que se comprendan muchas cuestiones relativas al clima me parece un tanto atrevido hacer dicha afirmación con el largo camino que parece aun queda por resolver en el entendimiento de la ciencia del clima. En fin espero que me aclaréis esta cuestión. Muy buen artículo en cualquier caso.
Saludos.

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[…] Pero también soy pro-aritmética y, como veremos, hay cuentas que no están nada claras en el marketing general de las virtudes de las renovables. Por otra parte también tengo que dejar claro que estoy a favor de reducir –y eliminar lo antes posible– el uso de combustibles fósiles en la producción de energía, puesto que la reducción de emisiones de CO2 es una estrategia prioritaria –y urgente– en la mitigación del cambio climático. […]

[…] Pero también soy pro-aritmética y, como veremos, hay cuentas que no están nada claras en el marketing general de las virtudes de las renovables. Por otra parte también tengo que dejar claro que estoy a favor de reducir –y eliminar lo antes posible– el uso de combustibles fósiles en la producción de energía, puesto que la reducción de emisiones de CO2 es una estrategia prioritaria –y urgente– en la mitigación del cambio climático. […]

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