¿Poco y bueno o mucho y malo?

“Y Dios los bendijo, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra”.

Génesis 1:22

(Aunque no todas sus criaturas le obedecieron. Para conseguir ser cada vez más numerosos, algunos seres vivos como las bacterias optaron por… la división. Chiste malo, sí).

Todas las especies vivas tratan de expandirse al máximo -aumentando su población, ocupando nuevos territorios- según sus posibilidades. Una especie cualquiera, con recursos ilimitados y sin ningún tipo de impedimento como predadores o enfermedades crece de manera exponencial. Su límite (teórico, claro) es el infinito.

Todos sabemos que la realidad no es así, pero a pesar de ello la vida es terca y se empeña, cuando menos, en mantener sus efectivos. Y para ello ha desarrollado estrategias reproductivas muy distintas.

Hay especies que tienen estrategias de reproducción K, que podríamos traducir como de “poco y bueno”. Las de estrategia K son especies que producen pocos descendientes pero con una alta probabilidad de alcanzar la madurez sexual. Los descendientes, en sus etapas juveniles, son organismos “de alta calidad” y generalmente, si de animales hablamos, suelen recibir cuidados por parte de sus progenitores e incluso de otros adultos. Las especies K-estrategas suelen ser de desarrollo lento y por tanto longevas, de gran tamaño, presentan competencia por los recursos con individuos de la misma especie y con otras especies (competencia intra- e interespecífica) y, salvo desastres, la población se mantiene bastante constante a lo largo del tiempo. Seres humanos, elefantes y águilas en el reino animal o robles en el reino de las plantas son ejemplos de este tipo de especies.

El elefante, una especie de estrategia K
El elefante, una especie de estrategia K

En el extremo opuesto (y, por supuesto, hay una gradación entre ambos tipos) están los seres cuya técnica reproductiva es la estrategia r. La estrategia r sería la del “mucho y malo”. La cuestión consiste en producir descendientes en grandes cantidades confiando en que algunos de ellos conseguirán durar lo suficiente como para poder transmitir sus genes a una nueva generación. Por supuesto, cuando hay que fabricar una cantidad de hijos abrumadora, como el caso del bacalao (género Gadus), cuyas hembras llegan a poner varios millones de huevos, estos no pueden llegar al mundo con un gran equipaje nutritivo ni protector -fabricar huevos requiere un importante gasto de materia y energía para la hembra-. No es de extrañar que una altísima proporción de huevos y bacaladitos recién eclosionados sean comida abundante para cualquier bicho que pase por allí. Estas especies, las r-estrategas, tienen ciclos de vida cortos, sus individuos son generalmente pequeños, no sufren competencia y presentan fuertes altibajos en sus poblaciones, generalmente estacionales. Además de peces como el bacalao, insectos como las efémeras y los roedores son animales que han tomado esta opción reproductiva. En el reino vegetal los cereales constituyen un buen ejemplo de r-estrategas.

Efémeras, un grupo de especies de estrategia r.
Efémeras, un grupo de especies de estrategia r.

Hay más ejemplos de técnicas de “poco y bueno” y “de mucho y malo” en el mundo de la biología que no se refieren directamente a la reproducción, a la producción de nuevos individuos. Por ejemplo, hombres y mujeres -machos y hembras en general- producimos gametos de formas completamente diferentes. La producción de espermatozoides o espermatogénesis, en los testículos, es un proceso claramente del tipo “mucho y malo”: en el caso de nuestra especie, producir mil espermatozoides por segundo implica que no se puede esperar una gran perfección en tan diminutas células. Por el contrario, que cada cuatro semanas madure un único óvulo en el ovario (los ovarios, además, se van alternando en esta labor) en el proceso conocido como ovogénesis implica un mimo especial en dicha producción: “poco y bueno”, por supuesto. De las decenas de millones de espermatozoides depositados en una eyaculación, solo uno puede llegar a conseguir conquistar, a fecundar, al solitario y deseado óvulo.

En el mundo vegetal, los gametos masculinos vienen empaquetados en unas diminutas bolsitas, los granos de polen. Como en el caso de los animales, se fabrican siempre más gametos masculinos que femeninos, pero nos vamos a centrar ahora en aquellos. Las plantas tienen un problema a la hora de buscar pareja sexual: son seres sésiles, no se pueden desplazar. La parte masculina de la flor tiene que conseguir que el polen alcance la parte femenina, preferentemente en otro individuo, para que se produzca la fecundación y el ovario se transforme en un fruto con sus semillas. El transporte del polen se consigue básicamente de dos maneras: por el aire (polinización anemógama) o utilizando a los animales, generalmente insectos (polinización entomógama). El aire, como podéis suponer, no tiene mucha puntería.

Las especies con este tipo de polinización tienen que fabricar cantidades enormes de polen confiando en que algunos granos consigan ser atrapados por los estigmas de los ovarios, que para facilitar las cosas suelen tener un aspecto de red. Son estas plantas (olivos, gramíneas, coníferas) las que saturan el aire primaveral con sus emisiones masculinas para desesperación de alérgicos. “Mucho y malo”.

La otra polinización es propia de las plantas con flores de grandes y coloreados pétalos y aromas atractivos. Abejas, mariposas, aves como colibríes, algunos murciélagos… van de flor en flor buscando el néctar, un pago en forma de líquido azucarado y transfiriendo a la vez el polen de unas a otras flores. Es evidente que hace falta muchísimo menos polen si dispones de un servicio de correos. La polinización entomógama entra en la categoría “poco y bueno”.

En fin, incluso la industria humana puede ser clasificada según el criterio del “poco y bueno” y “mucho y malo”. Cuando un producto se fabrica en grandes cantidades y a bajo precio no tiene los mismos requisitos de calidad que si su proceso de fabricación es más cuidadoso y los materiales empleados son de mayor calidad. Lo que supone que también va a tener un mayor coste económico. En fin, que si tu oficio depende de utilizar unos buenos destornilladores no es recomendable que te proveas de ellos en uno de de esos bazares orientales. Los productos “mucho y malo”, como en el mundo natural, se dispersan con facilidad (en muchas ocasiones en forma de regalos promocionales) pero suelen acabar pronto en el cubo de la basura.


8 Comentarios

Participa Suscríbete

huevomaestro

Tengo una duda, ¿a nivel social se podría considera r estrategas a los humanos que prefieren tener 14 hijos y no poderles pagar la universidad ni cubrir todas sus necesidades y K estrategas a los que tienen sólo uno o dos y les dan todos los recursos?

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Eso asumiendo que ambas estrategias convivan en un mismo ambiente socio económico, pero podemos verlo con más sentido si comparamos sociedades pre-industriales con sociedades industriales.

En un caso tenemos sociedades nómadas o semi-nómadas, tribales, sin acceso (o escaso acceso) a agua potable, drenaje, alimentación equilibrada y servicios médicos. Dada la enorme mortandad infantil y la corta esperanza de vida, una estrategia r les ha permitido sobrevivir hasta el día de hoy. Dudo mucho que en esas sociedades alguien se anime a adoptar una estrategia K, aún siendo miembros del cacicazgo privilegiado, puesto que las enfermedades no distinguen entre estratos sociales.

Por otra parte, en una sociedad industrializada se cuenta con todos los servicios y las carencias son mucho menores a menos que uno se encuentre en una situación de pobreza extrema. Es mucho más fácil adoptar una estrategia K en este tipo de sociedades.

Lo que mencionas respecto a personas que continúan adoptando una estrategia r a pesar de encontrarse en una sociedad industrializada podemos tomarlo como parte de una herencia cultural de cuando ese sector de la sociedad se encontraba en una situación similar a la pre-industrial, como puede ser el caso de poblaciones pequeñas que están siendo alcanzadas por una mancha urbana o de comunidades alejadas en las que tiene poco tiempo que se implementaron servicios básicos. Dicha costumbre de procrear 14 hijos puede continuar presente a pesar de que los padres hayan prosperado económicamente.

En cuanto a la cita del libro del Génesis, tiene sentido en el contexto en el que fue escrita, puesto que estaba dirigida a sociedades de pastores semi-nómadas que sufrían de una elevada mortandad infantil y una corta esperanza de vida.

ÁngelÁngel

Interesante, aunque hay excepciones. Por ejemplo, en la producción de árticulos científicos los medios generalistas publican “poco y malo” y Naukas publica “mucho y bueno” 😉

Un saludo,

Lansky

También se puede utilizar, a modo de analogía, las famosas estrategias r/K entre poblaciones humanas sincrónicas; países pobres o en vías de desarrollo y países ricos o desarrollados, respectivamente. Evidentemente si a los hindúes pobres los consideramos r-estrategas, por coherencia deberemos deducir que no son pobres porque son muchos, sino justo al revés, son muchos porque son pobres, es decir, adoptan la estrategia más lógica a su escasa esperanza de vida

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

También se ve dentro de un mismo país, sea desarrollado o no. En las ciudades y entornos socio económicos medios o altos se observa una tasa de natalidad menor que en las poblaciones más rurales y que carecen de algún servicio o estos son de menor calidad, o en donde las oportunidades económicas son considerablemente menores.

Aunque eso tampoco quita el factor cultural, por el cual se puede encontrar una natalidad elevada en familias con buenos ingresos económicos y familias de escasos ingresos con poca descendencia.

No se si en India se pueda observar el mismo patrón, supongo que culturalmente hay una mayor tendencia a formar familias grandes independientemente del factor económico (y por eso representan un buen porcentaje de la población mundial), así como en Europa y Estados Unidos se suele ver la tendencia opuesta; pero al menos en Latino américa se puede observar la variación de tendencias que comento.

oscar pazososcar pazos

Puro reduccionismo materialismo cultural tipo Marvin Harris. Tan entretenido como falso.
Hay muchísimas razones culturales y económicas (no reproductivas) para tener muchos o pocos hijos: pj, prestigio social, utilización económica de los hijos en sociedades agrícolas, promoción estatal para tener soldados y obreros (durante el franquismo o en la rep. romana) o simple costrumbre.
Completamente falso que la enfermedad no distinga pobres y ricos. Por supuesto que sí.
Los pediatras no paran de alertar sobre las consecuencias derivadas de la desnutrición de cientos de miles de niños en esta crisis.
Una buena alimentación y la salud sicológica que la seguridad económica proporcionan son fundamentales para tener un buen sistema inmunológico.
Además de que los recursos médicos o los simples medios para abandonar las ciudades (p.j. Edad Media – Bocaccio huyendo de la peste a sus villas del campo; o la aristocracia y burguesía inglesa dejando el insalubre Londres en la epidemia tras el gran incendio de mediados s. XVII).

Saludos

Deja un comentario

Tu email nunca será mostrado o compartido. No olvides rellenar los campos obligatorios.

Obligatorio
Obligatorio
Obligatorio

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>