Soy un cereal

cereal

Tal vez te sorprendas, pero todo lo que eres, me lo debes.

Si… no me mires con ese rostro perplejo. Me debes mucho más de lo que puedes imaginarte. Así que, mejor siéntate y escucha esta historia:

Imagínate que eres un humano prehistórico y que transcurres tu vida en alguna remota región, hace unos 8.000 o 9.000 años atrás. Tu vida seguramente era bastante más difícil de lo que sospechas. Vives en pleno neolítico, donde tu alimentación depende de la caza y la pesca con algunas primitivas armas de piedra, o si tienes suerte, de la recolección de frutos y semillas en las épocas estivales.

A decir verdad, tu día es bastante complicado: desde que de despiertas al alba hasta que buscas refugio al anochecer, has pasado la gran mayoría del tiempo tratando de conseguir algo de alimento… lo que no es fácil cuando otras tribus están compitiendo con la tuya por alguna pieza de caza o los frutos de algún árbol. De hecho es altamente probable que pasen algunos días antes de que puedas conseguir suficiente sustento para ti y los tuyos.

Tu grupo no puede quedarse quieto, y siempre debe estar trasladándose de un lado a otro para conseguir agua, o seguir alguna manada. Obviamente movilizarse rápido implica ser un grupo reducido de individuos, así que solo estás tú, tu familia y algunos allegados para ayudarte en el complicado trabajo de conseguir alimento.

Ya anocheció… y hay que cuidarse de los predadores (ya sean animales u otros grupos humanos) que pueden estar interesados en esa pieza de caza que conseguiste con tanto esfuerzo.  Tal vez aquella cueva sea un buen refugio por ésta noche… siempre que no esté ya ocupada.

La comida que conseguiste solo alcanzará para uno o dos días, así que mejor descansa todo lo que puedas, antes de volver a la búsqueda de más alimento… el clima no ayuda y deberás esperar a que pase esa tormenta que viene por el horizonte. Mientras tanto, deberás procurar defender tu cueva de otros intrusos, aprovechar para acondicionar tus herramientas y armas de piedra, y sobre todo mantener vivo el fuego hasta que debas moverte nuevamente.

No hay muchos niños en tu grupo… la mayoría de ellos murió al nacer, o no sobrevivió los primeros días… eso de estar moviéndose permanentemente no ayuda a que los pequeños puedan sobrevivir los primeros meses, y solo unos pocos lo logran.

Por otro lado, el anciano de tu grupo ya superó los treinta años… le es difícil comer porque ha perdido varios dientes, su piel muestra las cicatrices de los combates pasados y sufre los dolores de viejas fracturas. ¡Es muy raro que alguien sobreviva tanto! sin duda es un hombre de suerte, y debes aprovechar su experiencia… seguramente no pasará el próximo invierno; posiblemente tú no logres vivir tanto como él, así que aprende de sus saberes mientras puedas.

Como ves, no es una vida fácil la que tienes por delante.

Pero en un momento de tu vida algo cambió.

Algo simple, casi intrascendente… te abrió un camino totalmente nuevo.

Por algún extraño motivo, pese al trajín diario, aquel día prestaste atención a un hecho que cualquier otro humano pasaría por alto:

Allí donde hace unos pocos días habían caído unas pocas semillas del cereal maduro que recogiste junto al río y que te sirvieron de circunstancial alimento por unas jornadas… justo allí, en el barro húmedo detrás de esa charca, unos tiernos brotes comenzaban a crecer.

Es curioso, pero te diste cuenta que de esos brotes podría nacer una nueva planta, así que te esmeraste en protegerlos.  Cada vez que volvías a buscar agua al río, observabas cómo crecía, procurabas mantener húmedo el suelo, y quitabas las malezas.

Lo que no sabías, es que yo era una de esas pequeñas plantas.

Sin saberlo me estabas ayudando a vivir, para poder contarte esta historia: La historia de uno de los mas importantes eventos de la cultura humana.

Ese día, descubriste algo que hoy llamas “agricultura” y comprendiste que nosotros, los cereales, podríamos formar parte de tu vida. Pronto descubriste que con pocas semillas obtenías abundante cosecha… y eso te permitía alimentarte a ti y tu familia durante más tiempo.

A partir de aquel día, formé parte de tu vida.

pan

Ahora, piensa:

¿Cuántos logros fueron posibles para los humanos gracias a nosotros?

De pronto, no necesitabas movilizarte tanto, y podías permanecer junto al río más tiempo. Tal vez al principio solo permanecías unos pocos días para la siembra, y luego retornabas para la cosecha… pero en la medida que tus cultivos se volvieron más importantes, era posible pasar largos meses sin tener que sufrir hambre o combatir por el alimento.

Eso generó algo que no conocías y que jamás habías disfrutado: el tiempo libre.

¡Imagínate ese cambio! ¡de correr todo el día tras una manada, a poder compartir momentos de paz y alegría con los tuyos! Ni siquiera el anciano, que había muerto en aquella cacería hace unos meses, se lo hubiera imaginado.

Tener tiempo libre y poder permanecer en un solo lugar permitió que tus niños crecieran con menos riesgos, y pronto tu grupo aumentó en varias decenas de personas. Eras el líder y por lo tanto, debiste organizar sus vidas: los más hábiles se dedicarían a fabricar y perfeccionar las herramientas para la labranza… los más fuertes y ágiles a la defensa del grupo… los más perspicaces, a diseñar nuevas armas y tácticas… y las mujeres a mantener las pieles, hilar fibras y confeccionar tejidos, mientras cuidaban a los niños.

Pronto la cosecha se volvió tan abundante que necesitabas construir nuevos lugares y vasijas para almacenarla… inventaste la alfarería.

Y como es lógico necesitaste mantener algún control sobre tus reservas… inventaste la escritura.

Sin que pasara mucho tiempo, alguno de los tuyos se quejaban de que su ración no era del todo equitativa… debiste inventar las medidas.

Luego te diste cuenta que, si lograbas encontrar la manera, podrías calcular cuánto tiempo alcanzarían las reservas y saber a tiempo si era necesario conseguir más… casi sin darte cuenta, inventaste las matemáticas.

Con la escritura, las medidas y las matemáticas empezaste a planificar tu vida y la de tu gente… tenías el conocimiento y podías transmitirlo a otros!  debías registrarlo para que las futuras generaciones conocieran tus logros! …y al poco tiempo habías comenzado el largo camino de escribir la historia.

Empezaste a relacionar la época del año con el crecimiento de las plantas, y las comenzaste a comparar con el sol, la luna y las estrellas… inventaste el calendario, y poco después la astronomía.

Pronto caíste en la cuenta de que podías intercambiar tus excedentes con otras familias y otros pueblos… primero descubriste el trueque, pero muy pronto encontraste que todo era más fácil si utilizabas una unidad de cambio común con otros grupos humanos, como la sal o cualquier otro bien preciado… entonces inventaste el dinero. Como consecuencia, nació el comercio, y de él la prosperidad de tu pueblo.

Tus pueblos se convirtieron en ciudades, tus ciudades en reinos… ¡debías mantener el orden social a toda costa! entonces primero inventaste las religiones, y luego las leyes que rigieran tu imperio, los tribunales y los ejércitos.

Toda tu cultura se expandió como el rayo, conquistaste nuevos pueblos… cambiaste la historia del mundo, desde el milenario oriente hasta la ignota América… y siempre, en todos esos lugares, estuve allí para asegurarte el alimento.

En pocos siglos ya nadie se acuerda de aquella vida azarosa, corriendo tras las manadas o recogiendo los frutos que encontrabas en el camino.

Tu mundo había cambiado para siempre… gracias a aquella semilla hundida en el fango de aquel río cuyo nombre ya ni recuerdo.

Mírate ahora: Compárate con aquellos primitivos pueblos!

¿Qué hubiera sido de ellos sin el maíz, el arroz, la cebada, el trigo, la avena  o el centeno?

¿Donde estarías hoy, si no nos hubieran conocido?

Tu piensas que soy apenas tu alimento… mejor piénsalo dos veces.

Mira a tu alrededor…

Todo lo que poseas, todo lo que te conforta o te hace sentir seguro, todo lo que sepas, tus oficios o profesiones, todo tu arte y tu cultura… de alguna manera extraña… me lo debes.

Este artículo nos lo envía Daniel Hazeldine. Ingeniero químico de profesión, docente por vocación, divulgador por pasión.Vive y hace docencia en un colegio técnico en una pequeña ciudad del interior de Argentina. Podéis visitar su blog Curioseantes y seguir sus actualizaciones en su twitter @curioseantes.

Puedes leer todos los artículos en Naukas de la serie “Soy…” de Daniel en este enlace.

Fuente de las imágenes:

http://vidaenlatierra.com/especies/plantas/trigo/campo-trigo-atardecer.jpg

https://es.wikipedia.org/wiki/Cereal

 

17 Comentarios

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Curioseantes

Entiendo que la agricultura se inició en el comienzo del neolítico.
cito Wikipedia:

“El inicio de la agricultura se encuentra en el período Neolítico, cuando la economía de las sociedades humanas evolucionó desde la recolección, la caza y la pesca a la agricultura y la ganadería. Las primeras plantas cultivadas fueron el trigo y la cebada.”

Es por ello que sitúo a “mi interlocutor” en ése período.

YeilYeil

Otra cosa que le debemos a los cereales es la cerveza, en muchas épocas, sobretodo cuando empezamos a hacinarnos, vivían más tiempo los que bebían cerveza que los que no, de hecho había gente que no bebía agua en toda su vida. Esto es debido porque para asegurar que vas a obtener cerveza hay que hervir el mosto, con lo cual había menor riesgo de sufrir enfermedades.

En lo que discrepo es en que la agricultura sólo trajera bondades. Has nombrado las caries, la realidad es que hasta la aparición de la agricultura la caries era algo muy raro, con una incidencia inferior al 5%. Con la agricultura se convirtió en pandemia, rozando casi el 100%. Además la agricultura promovió el hacinamiento, con la consiguiente propagación de enfermedades.

Si bien es cierto que aumentó la población, con la agricultura disminuyó la esperanza de vida. Quedarse sin dientes por aquel entonces, unido a las numerosas infecciones suponía la muerte por aquel entonces.

JuanJuan

La vida como la describes en el neolítico no era tan dura, ni tampoco la competencia entre tribus tan tremebunda como se describe, ya que los grupos estaban dispersos: de hecho, no aparecen muchos fósiles con marcas de violencia.
Por otra parte, con el nacimiento de la agricultura surgió una sociedad distinta a la anterior donde surgió el trabajo penoso y la esclavitud: eso se demuestra por los restos de herramientas laborales que surgen una involución y dejan de estar embellecidos por el trabajador, y los fósiles que comienzan a tener lesiones por trabajos repetitivos. Por otra parte surgió la acumulación de bienes, y la política y la religion institucionales como forma de control poblacional, los ejércitos y las guerras y un concepto desconocido para los nómadas: la propiedad de la tierra.
Bueno, sí, se inventó la cerveza, no todo fue tan malo.
En fin, todo dependen del color del cristal con el que se mira; pero si se debe marcar un comienzo del capitalismo es precisamente en el nacimiento de la agricultura.

yeilyeil

La vida en el neolítico era muy dura, sin necesidad de violencia que no la he nombrado en ningún lado. Nadie te aseguraba comer, lo normal era pasar bastante hambre, por eso estaban obligados a moverse, la comida no duraba mucho. Eramos más carroñeros que grandes cazadores, gracias a nuestra resistencia.

Había enfermedades por doquier y por cualquier tontería te ibas al otro barrio sin poder hacer mucho para remediarlo.

La agricultura fue durante muchos siglos de pura subsistencia por lo que yo creo que no es el origen del capitalismo que nombras.

Curioseantes

Yeil y Juan:
En cierto sentido es correcto lo que dicen, ya que también varias miserias humanas pueden relacionarse con la agricultura, sin embargo no era mi intención hacer un juicio de valor, sino un simple relato desde el hipotético punto de vista de un cereal.

Para seguir el estilo de la entrada, si fuera un cereal, les respondería:
“No me endilguen a mí sus miserias humanas… yo solamente les mostré el camino para lograr un alimento nutritivo que pudiera almacenarse durante largos períodos, para evitar que estuvieran todo el día buscando comida y brindarles tiempo libre. Lo que hicieron con ese tiempo es problema de ustedes los humanos.”

Para entender mejor el punto, les sugiero que curioseen en lo que fue la cultura Inca (aquí en la América precolombina) donde una fantástica cultura pudo desarrollarse en paz y armonía durante siglos gracias a un cereal (el maíz), incluso conquistando otros pueblos (en el mejor sentido de la palabra “conquistar”) simplemente por su tecnología y conocimientos, sin necesidad de armas.

Saludos y gracias por comentar!

JuanJuan

En ningún momento he puesto en duda el gran progreso que supuso para la humanidad el descubrimiento de la agricultura, el cual permitió la aparición del sedentarismo, la división de los trabajos y la especialización de los mismos y por lo tanto los avances tecnológicos que siguieron como la metalurgia y demás.
Mi único pero, y deseo no ofender al autor al decirlo, es que, ese mismo descubrimiento produjo un cambio radical en el modelo social que hizo surgir un nuevo tipo político-económico basado en la propiedad de la tierra en contraposición al anterior modelo basado en la libertad de tránsito y de uso, en la acumulación de productos en contra del ingenio para conseguirlos, en la división de tareas y por lo tanto en la creación de clases sociales en contraposición a la tribu comunal, en la aparición de castas guerreras para defender y robar territorios y bienes, en el auge de clases políticas y religiosas encargadas de gobernar al pueblo, cada vez más numeroso gracias a la prosperidad propiciada por la abundancia de alimentos acumulados durante los años de buenas cosechas.
Aunque adoro las lecturas de Rousseau, no creo en un retorno a un estado del “buen salvaje”, y por lo tanto no estoy en contra del progreso tecnológico, pero creo que el actual modelo político-económico es un subproducto del momento en que se creó la agricultura, y dicho modelo ha sido mantenido hasta hoy sin modificaciones apreciables; quizás sea hora de que la humanidad evolucione y cambie su conducta de propiedad, acumulación, superpoblación, dominación y explotación del medio y las personas, para subir a un nuevo nivel que nos eleve de una cultura político-económica que aún sigue en el postneolítico.
Perdón por el tocho.

Curioseantes

Es correcto lo que dices, Juan, y no me ofende en absoluto tu comentario. También es cierto que en la mayoría de las culturas ha traído las consecuencias que mencionas en el comportamiento de las comunidades humanas.
Creo que el único caso donde no fue así (al menos en la magnitud de otros lugares del mundo) fue (como dije antes) en la cultura incaica, que floreció en América hasta la época de la conquista europea.

Creo que voy a hacer un post sobre los incas, para comentarlo con mayor detalle…
y si… es hora de evolucionar hacia sociedades mas justas y menos consumistas… comparto eso plenamente contigo.
Gracias de nuevo por comentar!

yaviyavi

Me ha gustado mucho la oda. Supongo que está enfocada a alumnos de finales de primaria o secundaria, de ahí que no haya ahondado tanto. Enhorabuena por su trabajo y espero impaciente el texto sobre los incas.

José María Díaz MínguezJosé María Díaz Mínguez

Me ha gustado mucho el artículo y creo que que muestra de forma amena pero muy reveladora la transcendental importancia que la domesticación de plantas y animales tuvo en el devenir de la Humanidad. Estas domesticaciones, y sus consecuencias, la agricultura y la ganadería, han constituidos los fenómenos con mayor impacto demográfico en la historia de la humanidad.

Respecto de los cambios en los modelos político-económicos y los perjuicios que produjo o produce la agricultura son muy discutibles. Las tribus paleolíticas guerreaban por los derechos de caza sobre los territorios en los que se asentaban y posteriormente las guerras fueron para ocupar territorios productivos. La agricultura y la ganadería permitieron la acumulación de excedentes que liberaron a la humanidad de la necesidad imperiosa de buscar diariamente alimentos. Las consecuencias de esta liberación son tan descomunales que cualquier otra consideración resulta irrelevante a su lado.

JuanJuan

Pues espero con ansia el artículo sobre los incas, porque en Europa solemos mirarnos el ombligo y no es sólo por nuestra culpa, sino por falta de divulgación.

Curioseantes

No solo en Europa se miran el ombligo… los humanos somos “ombligocéntricos” por definición…
😉
Veremos qué sale sobre esto de la cultura incaica…

PatriciaPatricia

Oda al cereal, por el mismo cereal. Muy interesante tu punto de vista. Por otro lado, qué sería del cereal sin el hombre? Para ser justos, sugeriría curiosear en ese sentido. Pero, nadie me ha dicho que la vida y los curioseando tienen que ser justos! Saludos.

Curioseantes

Si… también es interesante ése punto de vista…
De hecho, se ha dicho que los cereales son evolutivamente la especie más exitosa del planeta, dado que han logrado que el hombre (teóricamente en la cúspide de la evolución) a cuidar de ellos y asegurar su existencia.

Quizás, sin el hombre, los cereales no hubieran prosperado como especie, después de todo.
😉

PatriciaPatricia

Una especie de simbiosis? “Me necesitas tú a mí, casi más que yo a tí” 😀

Musa MonMusa Mon

Como siempre, brutal.

Gracias por enriquecer nuestro día con este bello texto.

Un saludo.

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