El estagirita escéptico: Eppur’ si muove

Feliz año, amazingueros*. El pasado 14 de diciembre de se presentaba en Barcelona la primera edición del “Sidereus Nuncius” de Galileo Galilei realizada en todas las lenguas españolas. Una verdadera biblia políglota de este texto que cumplió en marzo cuatro siglos.

El Sidereus es un libro científico, un artículo en el que Galileo mostraba sus primeros descubrimientos astronómicos con el anteojo, mostrando el relieve lunar, la enorme cantidad de estrellas que a simple vista no estaban, incluyendo cuatro astros orbitando alrededor de Júpiter, y poniendo de manifiesto que este instrumento iba a ser una poderosa máquina para cambiar el mundo, cambiando las ideas que se tenían sobre el mismo, y abriendo paso a la ciencia y su método como herramientas para comprobarlas, más allá de lo que afirmaban los padres de la Iglesia y las autoridades del pensamiento, los dogmas y la corrección política (aunque no se supiera qué tontería era eso, se comprobaba en las propias carnes también en esa época). Era también, además de un artículo científico, un libro de divulgación, que llegó a convertirse en un éxito de crítica y de público y catapultó a Galileo a la fama… aunque al final se estampara contra un muro inquisitorial católico.

Moncho Núñez, director del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología y una de las personas que más ha hecho por la cultura científica en nuestro país, está detrás de esta edición que incluye, además, un facsímil de la edición príncipe en latín (fue el último libro en esta lengua que escribiera el sabio pisano: todos los libros posteriores se editaron en el idioma en que hablaba la gente, porque Galileo entendió que la ciencia no podía ser sino ciencia popular). La nueva traducción de éste Noticiero Sideral incluye un estudio de Núñez y del académico José Manuel Sánchez Ron en el que ambos diseccionan la importancia y el entorno de la obra, pero también por qué sigue siendo merecido el homenaje que ha supuesto las primeras ediciones en euskera o gallego de la historia.

En cuatro siglos, nunca se había traducido a estas lenguas… Como soy uno de los colaboradores de este proyecto (lo presentamos en el V Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia en Pamplona en marzo de 2010 ) no quiero que parezca que hablo del tema solo para promocionar a unos buenos amigos que, coordinados en la edición por otro, Teodoro Sacristán, llevaban más de dos años trabajando en esta edición sorprendente. También porque estoy convencido de que es un buen ejemplo de lo que debe promover un Museo Nacional de Ciencia y una Fundación Española para la Ciencia y Tecnología.

Pero la referencia a esta edición de Galileo no es el objeto de mi diatriba de hoy, sino presentaros a un sujeto de esos que deberíamos tener en cuenta, porque las pseudociencias no se combaten mirando para otro lado, sino estando alertas. Que luego llegan los celebribobos y los íkeres de turno y echan mano de una distorsionada visión del mundo que está rubricada, incluso, por un científico. Me hacía llegar el otro día Luis Cervantes un enlace al blog de una asociación denominada “Santo Tomás de Aquino” (ADASTA) en la web infocatólica (con perdón), uno de esos portales de la secta e-católica . La asociación mentada “tiene como finalidad la difusión de los valores del Evangelio en el mundo de la docencia siguiendo el Magisterio de la Iglesia, mediante el dialogo Fe y Cultura, animando con espíritu cristiano el orden temporal, en especial, el docente, prestando una especial atención a la enseñanza publica”.

Todo un trabajo, que evidencia la necesidad de exigir una y mil veces que la enseñanza religiosa se aleje de la enseñanza, y en especial de la pública, que el adoctrinamiento religioso debería irse a las escuelas parroquiales,  pero no en el lugar de la enseñanza. Si no, uno acaba como el Papa, pensando que la ciencia cosmológica es poco más o menos una estrella de Belén que no puede sino anunciar a dios y que los científicos tienen que postrarse ante los dogmas (y dejarse de leches, lo comento en mi columna de Diario de Noticias, “Magisterios divinos” )

Perdón, para variar, divago. Y en el enlace que mandó el lector (gracias – veo que L.A.Gámez de Magonia también lo ha recibido, y comentado) contiene un artículo escrito por un físico, Juan Carlos Gorostizaga, que es profesor de la Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales que la Universidad del País Vasco tiene en Portugalete. El artículo parece comenzar una serie, titulada “Geocentrismo vs heliocentrismo”, y se titula “Galileo estaba muy equivocado”. (Infocatolica.com ha debido de asustarse de las barbaridades publicadas y ha retirado el artículo, aun así, todavía se puede consultar mediante caché de google) Para que nadie se despiste, en la primera frase declara las intenciones:

Muchos no están preparados para escuchar las afirmaciones que vamos a poner de manifiesto en este post, pues son hechos demasiado crudos para nuestra cultura: La Tierra está fija en el universo, no se traslada ni tampoco rota sobre su eje Norte-Sur, es el firmamento con todo su contenido quien rota, y el sol el que se traslada en torno a nuestro planeta. Galileo estaba muy equivocado, obviamente. Pero Galileo rectificó poco antes de su muerte. Ahora es el momento de que lo hagamos todos nosotros.

Un momento… que haya un profesor de física católico no parece (del todo) inexplicable. Hay físicos para todo (incluido servidor, claro), y dejando aparte la ciencia, cada uno es muy libre de suspender el juicio de la razón en las áreas que prefiera y hacerse coleccionista de dedales decorados, budista zen, marxista reconvertido al neoliberalismo o amante del cuero. Ahora bien, coincidirán conmigo en que encontrarse un físico que defienda que la Tierra es el centro del Universo parece un poco más exótico, por así decirlo. Con plaza en la universidad pública vasca, además, lo que muestra lo magnánimas que son las universidades a la hora de alojar y exponer a los alumnos y al resto del mundo a gente bizarra (astrólogos, homeópatas, homófobos neonazis… en España tenemos de tó).

Gorostizaga no solo es geocentrista, también es un creacionista que afirma la veracidad literal del texto bíblico, y lo desarrolla en su delirante bitácora “Creacionismo Especial” en la que declara desde la mancheta también su credo:

Génesis 1-3 es una descripción científica de la Creación «ex nihilo sui et subiecti», tal como lo mantiene la Teología Natural católica. Aquí interpretamos literalmente Gen 1, esto es, los días descritos son de 24 horas de duración, tal como es defendido por san Basilio, san Gregorio de Nisa, san Ambrosio, san Efren el Sirio, san Ireneo y casi todos los Padres de la Iglesia.

Desde hace años, este profesor universitario ha tenido una cierta presencia por Internet (confieso que alguna vez ha dejado comentarios en mi blog personal y todo), y en la lista escépticos de ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ya se comentaron algunos de sus escritos creacionistas, y por lo que se ve llegó a ser secretario de la Sociedad Astronómica Vizcaína).  En Euskalnet, Gorostizaga mantiene una web llena de “evidencias” creacionistas en las que incluye su credo en que las coincidencias cósmicas muestran la evidencia de un diseño en el Universo (la versión del principio antrópico que está de moda entre los cristianos, por lo que se ve, y no solo al Papa, y a la que le duele tanto eso de que el azar sea perfectamente explicativo a la sazón).

Pero la página que más me gusta del licenciado Gorostizaga es en la que da testimonio del Gran Aviso, en la que -hasta mayo de 2005, según comenta en la misma página- se muestran las señales que anuncian el fin de los tiempos. Otra declaración de principios (que este hombre los tiene muy muy sólidos):

Yo, Juan Carlos Gorostizaga, nacido el 5 de Diciembre de 1953 en Santurce (Vizcaya- España). Juro sobre las Sagradas Escrituras, delante de Dios y de su Santa Iglesia, de que nada de lo que aquí escribo ha sido inventado por mí. Yo sólo doy testimonio de la información que a mí me ha sido entregada.  Y después de leerla y analizarla detenidamente he llegado a la conclusión de que es verídica, por lo que me veo en  la necesidad de transmitirla a todos los católicos de buena voluntad para que ellos también puedan leerla y transmitirla a su vez, si consideran que las profecías que contiene son buenas (I Tes 5, 19-28).

Como pueden comprender, un personaje así es demasiado valioso como para despacharlo diciendo que es un ignorante. Por ejemplo, el asunto del geocentrismo. Si uno echa un vistazo al mundo geocentrista encuentra sitios como “Galileo was wrong” donde Robert J. Bennet, doctor en Física, esparcen ideas que cuajan entre fundamentalistas cristianos. Entre sus afirmaciones de que toda la ciencia esté equivocada: no está probado que la Tierra se mueve, sino que es el baricentro estático de todo un Universo permeado por el éter indestructible y divino; ni la física cuántica ni la relatividad son correctas, y hasta Einstein lo sabía (miren el Desafío ALFA, como ejemplo). Otro buen ejemplo es Geocentrism.com , y ahí podrán ver lo interesantísimo de su reciente congreso “First Catholic Conference on Geocentrism”.

¿Merece la pena ponerse a discutir sobre el geocentrismo a estas alturas? Creo que no es necesario. Como pasa con el creacionismo, y alertaba Dawkins hace tiempo, los geocentristas son realmente fundamentalistas religiosos que quieren notoriedad y buscar espacios para lanzar su semilla de redención (cabe pensar). Por ejemplo, Gorostizaga se dedica más que nada a repetir historias de infalibilidad de la Iglesia que nada tienen que ver con la física. En el artículo que ha disparado todo esto se muestra que además maneja torticeramente las fuentes históricas, para convertir el proceso de Galileo en poco más o menos un tirón de orejas dado a un niño díscolo y que, en el fondo, estaba equivocado. No es cierto, y recomiendo que lean “Talento y poder”, de Antonio Beltrán (Ed. Laetoli). Sobre el libro escribí algo cuando se publicó en 2006)

De la física… mejor les dejo, queridos amazingueros, que buceen ustedes mismos por el geocentrísmo internetero.  Lo que me recuerda que tenía pendiente hace tiempo escribir de otros físicos como Deepak Chopra, Amit Goswami (el “activista cuántico”) y otros que mezclan cuántica con alcachofas y con la consciencia y… luego se ponen a repetir mantras.

Lo que prueba que, y ahora de verdad concluyo, algo que sabía bien Galileo, y es que no por tener un título, o apoyarse en un libro gordo y antiguo, o por tener un amigo imaginario con ultrapoderes, uno tiene más razón. Uno puede ser físico, licenciado o doctorado, o profesor de universidad, y sin embargo, sostener estupideces o ser completamente acientífico. Pero hacer ciencia es otra cosa. Y espero que podamos contarlo sin que tengamos que arrodillarnos, humillarnos ante los príncipes de la iglesia y abjurar de lo que sabemos es cierto. Porque, no lo olvidemos, Gorostizaga et al., sin embargo, se mueve.

(Pamplona, 10 de enero de 2011, día de San Higinio, Papa)

Nota

* ¿Cómo nombrar de forma adecuada la curiosa comunidad de enterados que leemos y participamos en este reducto de popularización de la ciencia y el pensamiento crítico? Lo ignoro, pero valga lo de amazingueros con fuego de pecho incluido.



Por Javier Armentia
Publicado el ⌚ 17 enero, 2011
Categoría(s): ✓ El Estagirita Escéptico