¿Qué se debería haber hecho con Excalibur?

A estas alturas, supongo que ya todo el mudo sabe quién era Excalibur: el perro mascota de la única persona infectada con Ébola en España, que fue sacrificado nada más conocer que su dueña estaba infectada. Ahora se ha presentado una demanda contra las autoridades sanitarias por haber sacrificado al animal. ¿Qué habría que haber hecho con Excalibur?

El Ébola es una zoonosis, una enfermedad de los animales que puede acabar pasando al hombre. Lo más probable es que el reservorio o almacén donde se “esconde” el virus Ébola en la naturaleza en África sean los murciélagos frugívoros, que se alimentan de fruta, como las especies Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata. En estos pequeños mamíferos el Ébola puede tener su ciclo biológico natural. De ahí puede pasar a infectar animales salvajes, como chimpancés, gorilas, monos, macacos, antílopes, puercoespines y pequeños roedores, que son los huéspedes accidentales. También se han detectado varios brotes epidémicos de ébola Reston en cerdos en Filipinas y China. La OMS recomienda reducir el contacto con este tipo de animales salvajes, y evitar el consumo de su carne cruda, contacto con su sangre fresca, leche cruda o tejidos animales.

Excalibur

Hasta el momento, no existe evidencia de que los perros y los gatos domésticos hayan enfermado por Ébola o sean capaces de transmitir el virus a personas o a otro animal, incluso en áreas de África donde ha habido brotes. Hasta donde yo he podido investigar, sólo existe un trabajo sobre Ébola y perros: Ebola virus antibody prevalence in dogs and human risk. Allela, L., y col. Emerg Infect Dis. 2005; 11(3): 385–390.

En este trabajo analizan muestras de sangre de perros que vivían en un área de Gabón donde hubo un brote de Ébola en 2001/02. Detectaron anticuerpos contra el virus en 40 de los 159 animales estudiados, lo que demuestra que se habían infectado con el virus Ébola. Sin embargo, no fueron capaces de detectar antígenos ni genoma del virus, ni aislarlo siquiera. Ningún animal tuvo síntomas de la enfermedad. Los autores concluyen que los perros pueden infectarse de Ébola, aunque no sufren la enfermedad, no tienen síntomas. No se puede descartar que puedan transmitir la infección a humanos, como hacen otros animales. No se puede descartar que los perros excreten partículas virales en orina, heces o saliva. Según los autores, los perros pueden supone un riesgo de infección, y recomiendan realizar una infección experimental para comprobar todo esto. Además, para detectar el virus Ébola circulante en la naturaleza antes de que haya una brote en humanos, sugieren que se podría hacer una vigilancia serológica de los perros en las zonas donde suele haber este tipo de brotes esporádicos.

No existe evidencia de que los perros y los gatos domésticos hayan enfermado por Ébola o sean capaces de transmitir el virus a personas o a otro animal. Pero no se puede descartar que puedan transmitir la infección a humanos, como hacen otros animales.

Una posibilidad que se ha sugerido sobre Excalibur era haberlo empleado para investigación. Lógicamente como los perros no tienen síntomas por el Ébola no se trataba de tomarle la temperatura, si no de tomar muestras de sangre, orina, heces y saliva e intentar detectar anticuerpos, antígeno o genoma viral. Lo más probable es que Excalibur ni siquiera se hubiese infectado, como no lo hicieron todas las personas en contacto con la paciente. Por eso, se ha sugerido haberlo dejado en cuarentena como se ha hecho con las personas expuestas (ver referencia de la Asociación Mundial Veterinaria de Pequeños Animales, WSAVA).

No hay en nuestro país ningún grupo de investigación activo con proyectos “vivos” sobre Ébola y con un laboratorio de nivel P4 para realizar este tipo de ensayos con animales.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el Ébola es un patógeno que por su virulencia, su capacidad de infectar humanos y por carecer de antídotos y vacunas específicas, está clasificado como de nivel 4, nivel máximo de biopeligrosidad (puedes ver aquí, en microBIO, un resumen de los distintos niveles de biopeligrosidad y un excelente vídeo sobre una visita a un laboratorio de máxima bioseguridad). En España, el uso de animales para la investigación está regulado por un muy exigente Real Decreto (RD 53/2013) y existe también una normativa sobre bioseguridad de obligado cumplimiento (RD 664/1997). Investigar o mantener en cuarentena un animal potencialmente infectado con una agente biológico como el Ébola requiere un personal y unas instalaciones que, hasta dónde yo se, no existen en España. No hay en nuestro país ningún grupo de investigación activo con proyectos “vivos” sobre Ébola y con un laboratorio de nivel P4 para realizar este tipo de ensayos con animales, salvo error u omisión, como se suele decir.

Hemos visto que la infección por Ébola es algo MUY serio, es uno de los virus con una tasa de mortalidad más alta, no tenemos antídoto ni vacunas (afortunadamente por la manera de transmitirse no acabará siendo un pandemia mundial, ver vídeo), jamás habíamos tenido un caso de Ébola en nuestro país. Ha sido un caso de emergencia y salud pública. En mi opinión, que probablemente no comparta mucha gente, lo que había que haber hecho sin dudarlo y de manera inmediata era sacrificar a Excalibur.

(1) Ebola Virus Antibody Prevalence in Dogs and Human Risk. Allela, L., y col. Emerg Infect Dis. 2005; 11(3): 385–390). doi: 10.3201/eid1103.040981

(2) Ebola and dogs: WSAVA calls for testing not automatic euthanasia. Vet Rec. 2014; 175(15):361. doi: 10.1136/vr.g6222.

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