No todos los héroes llevan capa: la lucha contra la polio

Jonas Salk
Jonas Salk

La polio es la denominación abreviada de una enfermedad conocida como poliomielitis, la cual afecta al sistema nervioso. Está causada por un virus del grupo de los poliovirus o enterovirus (en concreto por tres cepas diferentes) y es llamada normalmente como “infantil”, debido a que las personas que contraen la enfermedad son generalmente niños de entre 4 y 15 años.

La enfermedad fue descrita por primera vez en el año 1840, diferenciándose los tres tipos de enfermedad según el daño que producen en el individuo. La polio abortiva sería aquella en la cual no se ve afectado el sistema nervioso central, mientras que, una vez llega a las neuronas, se diferencia entre polio con parálisis o no.

La transmisión del virus se produce desde individuos infectados a individuos sanos, a través de la ruta oral-oral o fecal-oral, por el consumo de alimentos o agua contaminadas, pues el virus es capaz de infectar prácticamente a toda la población humana. Una vez en el cuerpo, el virus penetra hasta el torrente sanguíneo a través de las mucosas de la faringe y del intestino. Esto deriva en su presencia por todo el cuerpo, provocando síntomas catarrales (dolor de garganta, fiebre, vómitos, dolor abdominal, catarro), siendo la polio abortiva. De forma muy rara (el 1% de los casos), el virus puede llegar a invadir el sistema nervioso central, produciendo una respuesta inflamatoria localizada en las meninges (tejido que rodea al cerebro) o meningitis. Estas personas sufrirán el denominado como síndrome postpolio, hasta 40 años después de la infección, caracterizado por atrofia y dolor muscular, junto con fatiga extrema. La peor parte de la enfermedad sólo afecta al 0,01% de las personas infectadas, denominada como parálisis aguda flácida, cuando el virus, ya en el sistema nervioso central, destruye las neuronas motoras de la médula espinal. Esto provoca parálisis, atrofia muscular y deformidad de las extremidades, llegando a ser una parálisis permanente que, si afecta al diafragma, causa la muerte del individuo.

Frente a esta enfermedad existen en la actualidad dos tipos de vacunas, la de poliovirus inactivados o muertos de Salk y la de poliovirus atenuados de Sabin. El origen del desarrollo de estas vacunas lo encontramos en la creación en 1938 de la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil (NFIP) en Estados Unidos, basada en la atención a pacientes de polio y en la investigación científica, pues el presidente Franklin D. Roosevelt era un superviviente de la enfermedad.

Fue a partir de los años 40 cuando la investigación en la lucha contra la enfermedad alcanzó enormes avances, pues en 1948 John Enders consigue la reproducción masiva del virus en cultivos celulares, brindando la posibilidad de trabajar con grandes cantidades del agente patógeno sin necesidad de aislarlo de pacientes enfermos. Por ello, recibió en 1954 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

La primera vacuna desarrollada contra la polio vino de la mano del microbiólogo Jonas Salk, denominada como vacuna inactivada (IPV), basada en la inactivación o muerte de los virus en tejido renal de mono, por tratamiento con formaldehido. La vacuna confiere inmunidad a nivel de torrente sanguíneo al ser inyectada a nivel intramuscular, lo cual no impide que las personas vacunadas, aunque no sufran la enfermedad, puedan transmitirla al no presentar inmunidad a nivel gastrointestinal. El uso de esta vacuna redujo en Estados Unidos la incidencia de la enfermedad de 20.000 casos al año en 1955 a 2.500 en 1960.

Albert Sabin
Albert Sabin

Durante estos años, el microbiólogo Albert Sabin desarrolló paralelamente otra vacuna contra la enfermedad, la vacuna viva atenuada (OPV), producida al pasar los virus por células no humanas a temperaturas inferiores a las fisiológicas (2-8ºC). Esta vacuna se administra de forma oral, provocando una inmunización a nivel de mucosas gastrointestinales, con lo que se produce una inmunización definitiva y lo que se denomina como “vacunación en manada”, pues las personas que la toman pueden transmitir vía fecal-oral estos virus atenuados y vacunar indirectamente a otras personas cercanas.

Pero no todo es tan sencillo, la atenuación de estos virus es producida por mutaciones puntuales causadas en el material genético de los virus. En el propio tracto intestinal de las personas vacunadas puede darse una reversión de las mutaciones y volverse el virus virulento. Esto es lo que ocurre en uno de cada 750.000 individuos vacunados, causando la denominada como parálisis asociada a la vacuna.

Vacunación vía oral contra la polio
Vacunación vía oral contra la polio

A pesar de ello, la OMS comenzó en 1988 la iniciativa mundial para la erradicación de la polio, basada en la vacuna oral de Sabin, asumiendo los riesgos de su uso, pero aceptando también su mayor difusión, al ser oral y transmisible. En la actualidad sólo quedan focos endémicos de polio en Afganistán y Pakistán, prefiriendo realizar la vacunación en el resto del mundo con la vacuna intramuscular de Salk, que no presenta riesgo de parálisis asociada a la vacuna. De esta forma, en 2002 se declara a Europa zona libre de poliomielitis. En España se utiliza la vacuna de Salk dentro de la vacuna hexavalente (difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B, influenza B y polio), con 4 vacunaciones en los primeros dos años de vida.

Ambos investigadores podrían haberse hecho millonarios patentando sus vacunas, pero no lo hicieron (o cedieron sus derechos, como Sabin) y, sin embargo, le regalaron sus descubrimientos a la humanidad. Cuando le preguntaron a Salk por la patente de su vacuna respondió: “No hay patente, ¿acaso se puede patentar el Sol?”. De haberla patentado hubiera ganado 7 mil millones de dólares.

La ciencia que no es divulgada hacia la sociedad es como si no existiera

Este artículo nos lo envía Jorge Poveda Arias, Graduado en Biología y trabaja en una empresa dedicada a la cría a nivel industrial de insectos con fines de alimentación. Además, realiza una tesis doctoral en el estudio de las interacciones planta-microorganismo. Entre sus campos de interés, destacan la biotecnología, la agricultura, la alimentación, la microbiología, la entomología y la divulgación científica en general, dentro de los cuales presenta una variada formación, destacando un Máster Universitario en Agrobiotecnología, un Máster Europeo en Calidad y Seguridad Alimentaria, o diferentes Posgrados de Experto Universitario, en Biotecnología Alimentaria, Entomología Aplicada, Diagnóstico Molecular Ambiental y Divulgación Científica.

Podéis encontrar más artículos de Jorge Poveda en este enlace.

Referencias bibliográficas y más información:

Gomber, S., Arora, V., & Dewan, P. (2017). Vaccine associated paralytic poliomyelitis unmasking common variable immunodeficiency. Indian pediatrics, 54(3), 241-242.

Jones, K. M., Balalla, S., Theadom, A., Jackman, G., & Feigin, V. L. (2017). A systematic review of the worldwide prevalence of survivors of poliomyelitis reported in 31 studies. BMJ open, 7(7), e015470.

Sabin, A. B. (1985). Oral poliovirus vaccine: history of its development and use and current challenge to eliminate poliomyelitis from the world.

Salk, J. E. (1953). Studies in human subjects on active immunization against poliomyelitis. I. A preliminary report of experiments in progress. Journal of the American Medical Association, 151(13), 1081-98.

Salk, J., & Salk, D. (1977). Control of influenza and poliomyelitis with killed virus vaccines. Science, 195(4281), 834-847.

Te invitamos a comentar y conversar sobre este artículo en nuestras redes sociales: Facebook y Twitter.