La ciencia en la narrativa social

(NOTA: una versión de este artículo apareció por primera vez en el Periódico Reforma, en febrero de 2014).

En 2013, en México, se anunció un aumento de 12% para el presupuesto destinado a ciencia e innovación, en especial beneficiando la institución llamada CONACYT, o sea el centro nacional que apoya a los investigadores. Genial, hasta que se veía un poco el contexto: incluso un aumento de 12% no hacía sino poner el gasto en poco menos del 0.5% del PIB, en contraste con el promedio de 2.3% de los países de la OCDE y muy lejos del 1% como mínimo recomendado. Este año, hemos recibido la triste noticia de que el presupuesto para ciencia será recortado en un abrumador 23%, continuando un declive desde 2015. El tamaño del recorte equivale a una cantidad “con la que se podrían financiar por 10 años todas las convocatorias para proyectos de ciencia básica” del país.

Este recorte, por supuesto, no se da en el vacío: en los últimos años ha habido un importante aumento en el gasto en seguridad y salud pública debido a los problemas de la lucha contra el narcotráfico y sus consecuencias, así como en el gasto imprevisto demandado por la reconstrucción necesaria en las áreas afectadas por el terremoto de septiembre. Sin embargo, una cantidad absoluta de 375 millones de dólares es bastante pequeña para un país del tamaño de México, y es descorazonador que no se haga el esfuerzo por darle la prioridad debida, tratando de encontrar algún ajuste para compensarla. Por ejemplo en los gastos para las campañas políticas que vienen en julio y que antes del temblor estaban previstos para ascender a 350 millones de dólares, pero que desde entonces se han reducido un poco, aparentemente por un mínimo de vergüenza de los políticos.

El caso es que la cosa no va bien, y aún dejando de lado los recortes ó aumentos, si nos ponemos a ver el desglose de cómo se asigna el presupuesto de la ciencia en México, vemos que la conceptualización de “ciencia” es enfocar todo el en la educación superior (becas, innovación, publicaciones científicas) y no hay un renglón destinado a la divulgación general y sobre todo al soporte de la ciencia durante la educación básica. Esto es, que cada vez que se anuncian mejoras ó regresiones en el presupuesto de ‘Ciencia’, se deja de lado una parte fundamental: la creación de conciencia popular de la suprema importancia de la actividad científica en la sociedad, como fuerza no sólo de desarrollo económico, sino humano en el sentido más amplio.

Dicho de otra manera, no existe en nuestra sociedad una narrativa coherente que muestre la imagen del científico como un héroe, un pionero, un aventurero digno de admiración y a cuya posición es muy deseable aspirar, de la misma forma que en los últimos 20 años hemos visto el ascenso meteórico de la “cultura nerd” en la sociedad anglosajona (ver imagen principal). Curiosamente, ya antes existió en germen y era bastante popular: en los años 70 y principios de los 80 hubo un esfuerzo oficial importante por apoyar programas de amplia difusión como ‘Cantinflas Show’ (1969-72), el popularísimo ‘Odisea Burbujas’ (1979-84) o bien las cápsulas de ‘El Libro Gordo de Petete’ (importación de Argentina), que si bien tocaban temas de historia y cultura general, tenían temas científicos en por lo menos uno de cada cinco episodios. El lema de Petete era “¡Una sólida cultura es la herencia más segura!”; una de las canciones más populares de Burbujas era “El Tesoro del Saber”; y todos los programas mencionados tenían revistas periódicas relacionadas con su imagen, cuyos tirajes eran de cientos de miles, algo inimaginable ahora mismo.

En pleno siglo XXI, el único programa mexicano de amplia difusión enfocado de esa manera es La Dichosa Palabra, de Canal 22 y que acaba de cumplir una década al aire, pero que se centra en lenguaje e historia. No tenemos programas nacionales que presenten a la Ciencia de esa forma, y nos limitamos a usar traducciones del Discovery Channel y otros canales extranjeros, que si bien son ricos en contenidos, no contribuyen a lo que menciono como una ‘Gran Narrativa’, que promueva en los niños de educación básica ese deseo ferviente por saber y descubrir. Rodolfo Neri Vela (primer mexicano en el espacio) y Mario Molina (único Nobel mexicano en ciencias) son figuras importantísimas, pero muy alejadas del imaginario popular y que salen a colación sólo rara vez por algún aniversario o alguna otra coyuntura, y no como los iconos que deberían de ser por derecho propio.

Recordemos que en 1980 se emitió el legendario programa de divulgación científica ‘COSMOS: Un Viaje Personal’, del siempre recordado Carl Sagan. Sus trece capítulos fueron la serie más exitosa en la historia de la televisión pública hasta ese momento y no perdió ese título sino hasta diez años después. Y sí, leyó bien: COSMOS fue un programa hecho en televisión pública. Otros países tienen una aguda conciencia de la importancia de crear esta ‘narrativa’ de la Ciencia en la conciencia pública para que más niños pequeños se interesen en ella desde temprano, y no sólo ofrecer más becas a quienes han llegado a los niveles superiores. En este renglón sin duda España va muy por delante de México, ya que si bien puede tener problemas similares de presupuestos oficiales, muchas universidades y acciones privadas son las que han tomado la batuta en la empresa de la divulgación, con Naukas como ejemplo obvio y además un montón de podcasts, programas de radio y eventos anuales e itinerantes que cumplen el cometido no sólo de hacer la ciencia accesible y amena, sino de mostrar la real aventura del espíritu que es.

México tiene sin duda estudiantes e investigadores de calidad mundial. ¿Cómo es posible que no estén presentes en nuestra narrativa? Michoacán es un caso emblemático: a partir de 2006 muchos estudiantes de secundarias y preparatorias han ganado de forma consistente premios regionales, nacionales e internacionales en el área de robótica, compitiendo en foros muy prestigiosos. En 2012, estudiantes del CECYTEM arrasaron en la Expo Ciencias Nacional y en el Torneo Internacional de Robótica, con lo que fueron a representar a México en la Cumbre Internacional de Ciencia y Tecnología en Perú, y en el Torneo Internacional de Robótica en Guatemala. En 2013, en el Campeonato Mundial de Robótica en Missouri, estudiantes michoacanos dejaron atrás con su robot ‘Machine’ —que costó 350 dólares— a robots estadounidenses de 8 mil dólares. El mismo año, en Calgary, Canadá, ganaron el premio Rookie Inspiration Award —organizado por la NASA— con un robot que podía atrapar un frisbee. La competencia ‘Robomatrix’ ha sido creada en Michoacán para encontrar a los mejores proyectos, enviarlos a la competencia nacional en Guadalajara y de ahí a competencias mundiales como Infomatrix Rumania y Robotchallenge Austria.

Un país que conoce desde hace milenios la importancia de la educación —en particular de la técnica— y de su narrativa en el tejido social, es China. Desde antes de Confucio (551-479 aC), el educador por excelencia, se ha considerado a la educación y el conocimiento técnico como la forma más deseable de movilidad social, y en nuestros días el énfasis que han colocado en el desarrollo de la tecnología y la ciencia para superar su atraso, ha sido fenomenal. Como ejemplo pongo una de las narrativas más conmovedoras que he visto en mucho tiempo, y que muestra perfectamente cómo el estatus de la ciencia —con su sentido de universalidad, de colaboración y de aventura— puede imbricarse profundamente en el tejido social:

En diciembre 14 de 2013, China se convirtió en el tercer país en hacer llegar un artefacto a la Luna, y el primero en hacerlo en cuatro décadas, con un explorador lunar programado para una misión de tres meses. El país entero fue testigo de la hazaña y se creó una enorme ola de orgullo nacional. Ahora bien, en la mitología china, Chang-E es una mujer mágica que vive en la Luna y que tiene como mascota a Yutu, el ‘Conejo de Jade’. Estos fueron los nombres escogidos para referirse al módulo de aterrizaje y al explorador de terreno, respectivamente.

Un internauta, en el equivalente chino de Twitter, se dio a la tarea de narrar en primera persona las aventuras del explorador Yutu, y era seguido por millones. Sin embargo en enero 28, el pobre Conejo de Jade tuvo un problema técnico y tras varios días de intentos, parecía que iba cancelar su misión después de mes y medio de exploraciones. Sus “palabras finales” en ese momento, narradas por el internauta y que causaron miles de mensajes de simpatía, un renovado sentido de trascendencia, y no pocas lágrimas, fueron éstas:

Aunque debía ir a dormir, mis amos descubrieron un problema con mi sistema de control. Así que estuvieron trabajando toda la noche para tratar de corregirlo. Creo que sus ojos están ahora tan rojos como mis ojos de conejo. Pero creo que a pesar de sus esfuerzos, no pasaré esta fría noche lunar. Chang-E aún no sabe de mi problema. Si al final no puedo ser reparado, les pido a todos ustedes que la consuelen cuando se quede sola. Antes de venir a la Luna, estudié la historia de los exploradores lunares. Casi la mitad de los 130 que han venido hasta aquí han tenido éxito; el resto no pudieron concluir sus misiones. ¡Pero así es la exploración del Espacio: con su gran belleza, hay que aceptar un gran peligro! Yo no soy más que un pequeño punto en la gran aventura espacial de la Humanidad. El Sol se ha puesto, y la temperatura está bajando rápidamente… quiero decirles un secreto: no estoy triste. ¡Fui el protagonista de mi propia aventura! Y como todos los héroes, también me encontré con un problema en mi camino. ¡Continúen tras de mí! Buenas noches, Tierra. Buenas noches, Humanidad.

Después de ese drama, Yutu tuvo la buena fortuna de recuperarse y de hecho continuó funcionando y enviando información durante un total de 31 meses hasta que se desconectó en julio de 2016, estableciendo un récord para un vehículo lunar.

* *

Mi intención cuando primero me uní al equipo de Naukas fue el de ser parte de la comunidad de divulgación en español en general, pero más en particular, ser parte de un movimiento que idealmente se pueda reproducir y tener impacto en México y en otros lugares de Latinoamérica que siguen sufriendo de esta crónica falta de narrativa.

¿Quién se apunta para un Naukas México en 2020?

Referencias:

Aumenta 12% el presupuesto de ciencia para 2014. El Universal; noviembre 15, 2013.

Recorte en Ciencia y Tecnología en 2017 condena a México al letargo. La Prensa, 2 de enero, 2018.

Lorena López. En 2018, partidos recibirán bolsa récord. Milenio; agosto 19; 2017.

Sergio González Jaramillo. 13 Mexicanos Inspiradores. Sin Embargo; diciembre 13, 2013.

Ignacio Martínez. Arrasa CECYTEM eventos nacionales de Robótica y Expo Ciencias. IMNoticias; diciembre 3, 2012.

Geoff Brumfiel. China’s Jade Rabbit Rover May Be Doomed On The Moon. Wbur; enero 28, 2014.

http://www.wbur.org/npr/267780154/chinas-jade-rabbit-rover-may-be-doomed-on-the-moon

Wilfred Chan. China’s brand new moon rover is already saying farewell. CNN; Enero 28, 2014.

Mike Wall. China’s Yutu Moon Rover Bites the Lunar Dust. Space.com; agosto 8, 2016.

El Libro Gordo de Petete. Wikipedia.

Cantinflas Show. Wikipedia.

Odisea Burbujas. Wikipedia.

La Dichosa Palabra. Sitio Oficial.

Rodolfo Neri Vela. Website oficial.

Mario Molina. Biografías y vidas.

Catástrofe Ultravioleta. Sitio oficial.

Big Van.

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