Origen del perro. Duelo científico de fósiles y genes

La pared de piedra le cortó el paso. En su huida, el viejo mamut había caído en la trampa. El dolor de la pata delantera le impidió seguir el ritmo de la manada y, al final, quedó rezagado, a expensas de los carnívoros. Se giró desafiante hacia los colmillos y gruñidos. Bramó e intentó una embestida para asustarlos. Los lobos no retrocedieron, mantuvieron la línea, enseñando los dientes, pero ninguno se atrevió a lanzarse sobre él. Un golpe de aquel animal supondría una condena de muerte. Algo surcó el aire y se clavó en el espeso pelaje del mamut. A la primera lanza le siguió una segunda y una tercera que erraron el blanco. Llegaron más. El olor a sangre se mezcló con el frío viento glacial. Los lobos dejaron paso a sus compañeros de caza, que terminaron por rendir al herbívoro.

Tal vez ésta fue una de las escenas del origen de lo que llaman una gran amistad. La domesticación del perro se hunde más allá del principio de la historia. De hecho, se la considera la primera especie domesticada. Pero, ¿de dónde proceden los perros? En el año 1949, Konrad Lorenz publicó el libro Cuando el hombre encontró al perro. Entre sus páginas proponía la idea de que el grupo o taxón de los perros estaban formados por dos grandes grupos: los que procedían de los chacales (la mayoría de ellos) y los que procedían de los lobos.

: Los chacales fueron considerados como un posible origen de los perros. Las análisis genéticos demostraron que no formaban parte de su árbol genealógico. Autor: Hans Hillewaert. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Canis_mesomelas.jpg
: Los chacales fueron considerados como un posible origen de los perros. Las análisis genéticos demostraron que no formaban parte de su árbol genealógico. Autor: Hans Hillewaert. Fuente: Wikipedia

Sin embargo, los posteriores estudios genéticos demostraron que tenían un sólo origen: el lobo. Aunque esto no es tan sencillo. Una investigación, publicada en enero de 2014 en PLOS Genetics, comparó el genoma del boxer, del basenji (una raza del oeste de África), del dingo, del chacal y de los lobos de China, Israel y Croacia. Si bien observaron que el perro y el lobo comparten el 99,9 % del ADN, el grupo de científicos, dirigidos por el biólogo evolutivo Robert Wayne, determinaron que el perro y el lobo moderno son taxones hermanos. Ambos procederían de una especie de lobo extinguida sin identificar. Además, observaron que el árbol evolutivo del perro es complejo, ya que a lo largo de su historia se han dado varios cruces con sus hermanos. Por ejemplo, se sabe que el lobo siberiano ha aportado ADN a razas como la del husky.

Ahora bien, reformulemos la pregunta ¿dónde y cuándo fueron domesticados los perros? Aquí la ciencia se encuentra inmersa en un interesante debate. Volvamos a los mamuts. Hace entre 45.000 y 15.000 años, en los yacimientos arqueológicos de Eurasia central y oriental aumentaron considerablemente los restos de mamuts. En algunos lugares se han llegado a contabilizar cientos de individuos. ¿Qué tipo de tecnología permitió su caza? La antropóloga Pat Shipman apunta a que la clave podría estar en la domesticación del perro. Incluso, en su libro The invaders, especula que podría haber sido una de las causas de la extinción de los neandertales.

En el yacimiento de Predmostí han aparecido fósiles de protoperros que vivían con cazadores de mamuts. Algunos investigadores sugieren que estos animales eran usados para la caza. En la fotografía, réplica de una talla de mamut descubierta en Predmostí. Autor: Wolfgang Sauber. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/File:KM_-_Altsteinzeit_Mammut.jpg
En el yacimiento de Predmostí han aparecido fósiles de protoperros que vivían con cazadores de mamuts. Algunos investigadores sugieren que estos animales eran usados para la caza. En la fotografía, réplica de una talla de mamut descubierta en Predmostí. Autor: Wolfgang Sauber. Fuente: Wikipedia

El yacimiento arqueológico de Predmostí (República Checa) parece aportar una prueba de la hipótesis de la caza mayor que defienden tanto Shipman como otros investigadores. Allí se encontró el fósil de una cabeza de “perro” de hace 27.000 años. El entrecomillado se debe a que no era exactamente un perro pero tampoco un lobo, sino algo intermedio que podríamos llamar protoperro. Dentro de su boca tenía un trozo de hueso de mamut que, según sus descubridores, habría sido puesto después de morir, a modo de ritual funerario.

Para los defensores de la hipótesis de la caza, se trata de una prueba de la importancia del perro en las sociedades de aquel entonces. Sin embargo, el análisis de los isótopos que aparecen en los fósiles demostró que los protoperros de Predmostí no comían mamuts, sino renos, una carne de menor calidad. Además, sus restos presentan síntomas de maltrato o de una mala calidad de vida. Para la paleontóloga Mietje Germonpré, estos animales vivieron una vida muy diferente, nada relacionada con la caza. Habrían sido criados para ser sacrificados (y ayudar al humano fallecido en la otra vida) o simplemente para acarrear la carne del mamut abatido. De todas formas, fuera la historia que fuera, los protoperros europeos (cuyos fósiles más antiguos datan de hace 32.000 o 31.000 años) parecen representar una vía evolutiva muerta, según Germonpré. Para hablar realmente de fósiles de perros debemos irnos a hace 14.000 años, y los más antiguos han aparecido en suelo europeo.

Para apuntalar la hipótesis europea, sus defensores han buscado más pruebas además de los fósiles. Un estudio publicado en el año 2013, que fue portada de Science, puso el foco en el genoma mitocondrial de varias razas y de 18 fósiles de canes prehistóricos de Europa, Asia y otros lugares. La conclusión a la que llegaron Olaf Thalmann, genetista evolutivo, y sus colaboradores es que el origen de la domesticación se encontraba en dicho continente.

Sin embargo, hay otras hipótesis que se han puesto sobre la mesa. En 2015 dos estudios, publicados en PNAS y Cell Research, situaron el origen en Asia. El primero de ellos estaba dirigido por el genetista Adam Boyko y situó el origen en alguna región entre Nepal y Mongolia, hace 15.000 años. Para su estudio analizaron 185.800 marcadores genéticos de 5.000 perros, encontrando que la diversidad genética aumenta conforme nos acercamos a Asia. Para los estudios de origen de grupos taxonómicos, los centros de diversidad suelen ser indicativos del origen del grupo.

Los análisis genéticos demostraron que perros y lobos modernos serían taxones hermanos. Ambos descienden de una especie de lobo extinta no identificada. Autor: Doug Smith. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Yellowstone_Wolves.jpg
Los análisis genéticos demostraron que perros y lobos modernos serían taxones hermanos. Ambos descienden de una especie de lobo extinta no identificada. Autor: Doug Smith. Fuente: Wikipedia

Peter Savolainen, otro genetista, afinó un poco más la hipótesis asiática. Su grupo analizó el ADN nuclear de 58 canes, e incluyó muestras del sureste asiático que no aparecían en el estudio de Thalmann ni de Boyko. La conclusión fue que el perro procedería de lobos del sur de China domesticados hace unos 33.000 años. En una migración, se desconoce si acompañados de humanos o no, los perros habrían llegado hace 15.000 años a Oriente Medio y África, y hace 10.000 años a Europa; para luego volver a Asia, remezclarse y llegar hasta América. Lamentablemente, no pudieron incluir en el estudio muestras de lobos del sur de China, ya que se sospecha que no quedan poblaciones puras.

¿Podríamos poner una tercera hipótesis sobre la mesa? Pues sí, una mixta. En 2016 se publicó un estudio en Science en el que se comparó el ADN mitocondrial de 2.500 perros modernos. También incluyeron muestras de fósiles de hace 14.000 años (recordemos, ya los podemos considerar realmente perros) y de hace 3.000 años. Entre ellos, un individuo de hace 4.800 años encontrado en Newgrande (Irlanda), el cual se considera que tiene el ADN mejor conservado.

En el yacimiento de Newgrange (Irlanda) se encontró el fósil de un perro de hace 4.800 años, el cual se considera que tiene el ADN mejor conservado. Autor: Tjp Finn. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/File:Irelands_history.jpg
En el yacimiento de Newgrange (Irlanda) se encontró el fósil de un perro de hace 4.800 años, el cual se considera que tiene el ADN mejor conservado. Autor: Tjp Finn. Fuente: Wikipedia

El equipo de Greger Larson, biólogo evolutivo, propuso que realmente fueron dos poblaciones de lobos, una al este y otra al oeste de Eurasia, las que fueron domesticadas. Las más antiguas serían las europeas (hace 15.000 años), mientras que las de Asia Central surgirían hace 12.500 años. Sin embargo, estas segundas habrían migrado hacia Europa hace 7.000 o 6.000 años y reemplazado a las poblaciones domesticadas allí.

En 2017, los defensores de la hipótesis europea volvieron a la carga con un estudio publicado en Nature. Un equipo internacional dirigido por la genetista Laura Botigué nuevamente rebuscó en el ADN mitocondrial. Tomaron muestras de hace 14.000 años, del Neolítico y de la actualidad. Lo que observaron es que el genoma europeo se mantenía en todas ellas. Por lo que el reemplazo propuesto por la hipótesis asiática no habría existido, ni tampoco los dos puntos de domesticación. De esta manera, la historia de la domesticación del perro parece articularse en torno a dos grandes eventos. Primero ocurrió la diferenciación entre perros y lobos hace 30.000 o 40.000 años en Europa. Y, en segundo lugar, se produjo una divergencia entre perros occidentales (razas europeas, surasiáticas, de Asia central y africanas) y orientales (razas de Asia oriental) hace unos 17.500 o 23.000 años.

Prevalezca la hipótesis europea o no (si la asiática no vuelve a depararnos un vuelco de la trama), aún no sabemos la fecha exacta o el lugar de origen. Para ello, la ciencia deberá acumular más muestras de perros y fósiles de todo el mundo.

A modo de epílogo, me gustaría comentaros que los análisis de genomas de perros y lobos han detectado algunos de los efectos de la domesticación. Nuestros compañeros de paseo presentan más copias del gen de la enzima amilasa y más expresión del gen de la enzima maltasa. Esto les permite asimilar mejor una dieta rica en almidón, fruto de asociarse con una especie que también aprendió a domesticar los cereales.

Este artículo nos lo envía Ángel L. León Panal. “Me licencié en biología en la Universidad de Sevilla. Nunca llegué a decidirme por una rama científica en concreto, pero encontré un nicho en el que me sentía a gusto: la divulgación. Por ello, cursé el máster en Comunicación Científica Médica y Ambiental impartido por la Universidad Pompeu Fabra. Actualmente trabajo como comunicador científico freelance. Puedes leerme en mi web Tsalawaly.com, o seguirme en la red que más te guste: Twitter, Facebook, Instagram o LinkedIn“.

Referencias científicas y más información:

Del lobo al perro. Virginia Morell. Investigación y Ciencia, Septiembre 2015.

La amistad entre el perro y el hombre nació en Europa

El genoma de los perros europeos persiste desde el Neolítico

Un estudio sitúa en Asia el origen de la relación entre perros y hombres

Out of southern East Asia: the natural history of domestic dogs across the world

La amistad entre perros y humanos nació dos veces y en dos continentes

Evolución: El mayor espectáculo sobre la Tierra. Richard Dawkins.

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