Resistencia a antibióticos, un problema en aumento

Bacterias resistentes a antibióticos, un problema en alza

La resistencia a antibióticos comienza a ser un problema a nivel mundial, según estudios de la OMS cada vez es más común encontrar bacterias y virus resistentes, de forma que el VIH en 2010 solo era farmacorresistente en un 7% de los casos, mientras que actualmente en algunos países la tasa aumenta hasta el 15%. Lo mismo ocurre con enfermedades como la tuberculosis, donde antes (2014) la tasa de resistencia a antibióticos de la bacteria era de solo el 3.3% de los casos, mientras que ahora vemos tasas de hasta el 20% en casos que ya se habían tratado antes.

Urge generar medicamentos nuevos con mayor eficacia, el problema es que siempre se nos acaban quedando obsoletos porque las bacterias se acostumbran a ellos, pero ¿Cómo te acostumbras a algo que te está matando?

El principal motivo es la selección natural. Las bacterias infecciosas están sometidas a un estrés constante, deben colonizar una zona y ser capaces de reproducirse rápido porque habitan en un entorno muy hostil, nosotros. Tenemos un sistema inmunitario destinado a defendernos y muchas otras artimañas para deshacernos de ellas (zonas muy ácidas como el estómago, zonas con muchas capas como la piel…). Si encima a esto le sumamos el aporte de antibióticos de forma externa, la cosa se les complica.

Pero están de suerte a veces, tanto estrés suele conseguir que todo funcione peor, de forma que se van generando alteraciones en su ADN y con ellas, mutaciones. A veces estas mutaciones no son útiles y la población sigue muriendo, pero con que una célula consiga tener una mutación que la haga resistente a antibióticos, ya tenemos un problema.

Toda la población morirá excepto esa célula, que además de ser resistente al antibiótico está capacitada para dividirse y transmitir su ADN en cada división, por lo que al cabo de unas horas tendremos una población de células resistentes al antibiótico colonizándolo todo a su paso.

Esta suele ser la base de las resistencias, pero no significa que no podamos hacer nada al respecto: Sacar antibióticos nuevos es una forma de ganar tiempo, ya que a las bacterias les cuesta adaptarse a ellos para poder sobrevivir, pero tenemos una opción aún mejor, las autolisinas.

Esta familia de proteínas podría ser la clave a todo este problema, se componen de dos tipos de proteínas: las endolisinas que son capaces de romper la pared celular para hacer entrar algo dentro de la célula, y las exolisinas que se dedican a romper la célula bacteriana.

Por lo menos tanto investigar bacterias nos ha servido para algo, porque resulta que muchas autolisinas son específicas de organismos concretos, de forma que podemos atacar a un solo tipo de bacteria en vez de ir a por todas, cosa que eliminaría efectos secundarios como los problemas digestivos que causa el consumo de antibióticos o el problema asociado de las infecciones por hongos en zonas húmedas.

El problema asociado que presentan es que no todas las autolisinas pueden entrar o romper todas las células, ya que en función de su pared celular tenemos bacterias gram positivas y gram negativas, de forma que inicialmente solo arreglarían el problema a medias, porque solo serían capaces de solucionar el problema en un único tipo de células, las gram positivas. Por suerte para nosotros, cuando se descubre cómo funciona una proteína y se entiende cómo es, se pueden hacer estudios de ingeniería de proteínas, que básicamente es hacer un corta y pega con distintas proteínas para crear una nueva que sea capaz de funcionar mejor o que sea capaz de hacer algo que la proteína original no podía hacer (atacar a las células gram negativas en este caso).

Pero, esta no es su única ventaja, las autolisinas además son muy estables a altas temperaturas (aguantan hasta 60°C), son fáciles de producir y obtener en grandes cantidades, pero lo mejor de todo es que no se puede generar resistencia a ellas, porque es algo que las propias bacterias utilizan. Además, el hecho de que sean específicas puede ser muy útil, ya que tendrían un efecto muy limpio.

También parece que pueden tener un papel muy interesante en seguridad alimentaria, ya que añadir este tipo de proteínas a los alimentos puede aumentar su vida útil (la comida se pone mala porque invasiones bacterianas) y a su vez a nosotros no nos haría ningún daño porque cualquier proteína que pase por el estómago se destruye allí.

Aún falta para que se puedan hacer ensayos en humanos, pero por el momento puede ser una alternativa muy interesante a considerar.

 

Este artículo nos lo envía Ana Gómez, estudiante de Biología, y apasionada de la divulgación. Puedes visitar su blog In science we have to trust o seguirla en twitter (@tRNAsintetasa).

 

Referencias y más información:

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/resistencia-a-los-antimicrobianos

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Vidová, B., Šramková, Z., Tišáková, L., Oravkinová, M., & Godány, A. (2014). Bioinformatics analysis of bacteriophage and prophage endolysin domains. Biologia69(5). doi: 10.2478/s11756-014-0358-8



Por Colaborador Invitado
Publicado el ⌚ 22 abril, 2019
Categoría(s): ✓ Biología • Divulgación