El asteroide secreto de Astroforge

Por Iván Rivera, el 8 enero, 2024. Categoría(s): Divulgación • Ingeniería • Tecnología
La sonda Psyche de NASA se aproxima al asteroide del mismo nombre, (16) Psique.
La sonda Psyche de NASA se aproxima al asteroide del mismo nombre, (16) Psique. (Imagen: NASA)

Un precedente peligroso: probablemente entre marzo y junio de este año, un Falcon 9 enviará al espacio interplanetario una misión de la empresa Astroforge, llamada Odín, con el objetivo de alcanzar un asteroide de tipo M. Este tipo de cuerpos muestran cierta abundancia en metales de alto valor. El plan es hacer experimentos de minería in situ. ¿El problema? El asteroide de destino es secreto.

Conceptualmente, es problemático que haya maquinaria activa por el espacio interplanetario sin que ninguna agencia pública tenga al menos un plan de vuelo actualizado. Y no hablemos ya de un briefing de la misión. ¿Qué se pretende hacer y cómo? La obtención de resultados científicos se ve perjudicada por la opacidad, hasta el punto de que pueda ser del todo imposible extraer conclusión alguna sobre lo descubierto si claves como el contexto o la metodología han sido descuidadas o conscientemente suprimidas. Solo hay que pensar en el desastre que supone para la arqueología una excavación no controlada.

La pequeña verdad sobre Astroforge

Dibujo esquemático de un cubesat de 3×2 unidades.
Dibujo esquemático de un cubesat de 3×2 unidades (EcAMSat). (Imagen: NASA)

Estas preocupaciones legítimas solo se mitigan cuando se examinan los datos conocidos sobre Astroforge. Y resulta que no tiene los medios para hacer daño real. Aunque probablemente a esta startup estadounidense le interese, y no poco, que se crea que sí. Por lo pronto, su plataforma tecnológica desplegada es Brokkr-1, un cubesat de seis unidades (6U). Los cubesats son pequeños satélites modulares basados en una unidad cúbica de 10 centímetros de arista y menos de 1,33 kilogramos por módulo. Lo habitual sería que Brokkr-1 tuviera una configuración de 3×2 unidades, aunque podría tener una de 6×1, o alguna basada en módulos de tamaño fraccionario.

Brokkr-1 iba de carga útil en un Falcon 9 junto a una auténtica constelación de más de 50 microsatélites. El primer problema fue que ¡Astroforge no tenía los medios para distinguir su satélite de los demás! El lanzamiento fue el 15 de abril de 2023, pero hasta el 5 de mayo no pudieron conseguir (mediante ayuda externa) recibir un mensaje de estado de su cacharro.

Interacciones no documentadas

Este no ha sido el único inconveniente: durante las pruebas de integración de Brokkr-1 se destapó una interacción no documentada entre el sistema de orientación activa del satélite y el demostrador tecnológico de refinado de material. Al parecer, este último utiliza campos magnéticos intensos que hacen imposible que funcione, a la vez, el control de actitud. Astroforge había optado por una compleja solución de orientación automática para maximizar la energía generada por los paneles solares y poder, así, proporcionar todo el jugo posible al experimento. Como la solución de este «pequeño» problema habría implicado volver al tablero de diseño y perder el slot de lanzamiento ya reservado, los directivos de Astroforge optaron por lanzar su aparato de todas maneras, contando con que lograrían realizar los experimentos programados antes de que el satélite se estabilizara en una orientación que hiciera imposible obtener suficiente energía solar.

Naturalmente, no contaban con no poder encontrarlo. El tiempo perdido puede ser crítico. El último reporte de estado de la empresa tiene fecha del 11 de diciembre, y en el estiman que disponen de tres meses adicionales para completar sus experimentos. Todavía no han logrado arrancar el dispositivo de refino simulado. ¿Lo conseguirán?

La dificultad de mantener el secreto en el espacio

Imagen generada por ordenador de la sonda experimental Odín (antigua Brokkr-2)
Imagen generada por ordenador de la sonda experimental Odín (antigua Brokkr-2). (Imagen: Astroforge)

Puede que Astroforge no desee revelar su destino, aunque sea extremadamente poco probable que «se lo quiten», pero los astrónomos no se caracterizan por su falta de perspicacia. Un conjunto razonable de hipótesis permite arrojar luz sobre este asunto. Para empezar, no es de suponer que la misión Odín pueda emprender una misión de años de duración, así que esto limita considerablemente las posibilidades en cuanto a objetivos a asteroides de tipo M con órbitas cercanas a la Tierra. La propia Astroforge ha afirmado que su destino está a menos de un año de viaje, y que tiene un diámetro estimado inferior a los 100 metros.

La probabilidad de que un asteroide contenga cantidades apreciables de metales se estima respecto de su albedo. Es decir: cuanto más brillante sea en términos absolutos, más probable será que contenga metal en su composición. La doctora Stephanie Jarmak, del Smithsonian Center for Astrophysics en la universidad de Harvard, ha compilado una lista de 14 objetos como destinos esperables de la misión Odín. Entre ellos, el más probable en función de su órbita y tamaño es 2010 CD55, un pequeño cuerpo del grupo de los Apolo. Bastará con establecer los elementos orbitales de la misión tras su lanzamiento para determinar su destino último. Astroforge ni confirma ni desmiente nada, pero está claro que una cosa son los informes para inversores y otra, las leyes de la mecánica celeste.

El estado actual de la ley del espacio

El corpus legal del espacio se encuentra todavía en un estado embrionario, y contiene escasas referencias a actividades realizadas por agentes no estatales. La ley pionera en este sentido es la luxemburguesa del 20 de julio de 2017 sobre la exploración y uso de los recursos espaciales, que en su artículo primero establece algo que, quizá un poco sorprendentemente, no se había codificado antes en ningún otro texto legal:

Los recursos del espacio son susceptibles de apropiación.

Mémorial A n.° 674/2017, art. 1

Si algo abunda, es el espacio. Pero también, si algo nos ha enseñado el progreso de la especie humana y su desarrollo económico, es que no hay recurso aparentemente ilimitado que no pueda ser acaparado por unos pocos. El ejemplo de la apropiación de la órbita baja terrestre por SpaceX para su servicio de internet global vía satélite StarLink no augura nada bueno para el futuro. Quizá Astroforge adolezca de exceso de bisoñez o de soberbia, pero eso no debería hacer que los descontáramos. Y, desde luego, no deberíamos esperar más en cuanto al desarrollo legal de las actividades espaciales.

Para leer más

Astroforge. (11/12/2023). An update on our progress towards mining in space. www.astroforge.io. https://www.astroforge.io/updates/2023-update

Ministère d’Économie du Grand-Duché de Luxembourg. (28/07/2017). Loi du 20 juillet 2017 sur l’exploration et l’utilisation des ressources de l’espace. http://data.legilux.public.lu/eli/etat/leg/loi/2017/07/20/a674/jo

O’Callaghan, J. (27/12/2023). The First Secret Asteroid Mission Won’t Be the Last. The New York Times. https://www.nytimes.com/2023/12/27/science/secret-asteroid-mission-astroforge.html



Por Iván Rivera, publicado el 8 enero, 2024
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