Los salvadores del mundo (no usan pistola)

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Desde luego que eso de salvar el mundo a balazos, puñetazos y conquistando a cuanta mujer en bikini aparece en el horizonte, tiene su atractivo. La moderna mitología machacada con obstinación en cómics y en Hollywood simplemente no puede concebir una escena final sin puñetazos, explosiones en cámara lenta (de las que el héroe se aleja caminando), rescatar a la damisela en apuros, una frase sarcástica y ocasionalmente algún zombie.

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Aquí vemos por ejemplo a Superman, salvando literalmente al universo entero, de la única manera que sabe: a golpes.

Es entendible, uno necesita narrativas emocionantes para poder hacer una película o leer una historia de fulanos que se ponen los calzones por encima de los pantalones. Hay que mantener la atención del lector/espectador mientras duran los 120 minutos de fantasía. Pero salvar el mundo literalmente, para eso se necesita trabajo muy aburrido, muy largo y repetitivo… y las pistolas y los puños generalmente están de más, a menos que un argumento en el laboratorio de plano no pueda ser resuelto con piedra, papel ó tijeras.

Los verdaderos, literalmente salvadores de la humanidad han sido gente que en vez de pistolas ha usado tubos de ensayo. A estos héroes del laboratorio es a quienes deberíamos de levantar estatuas por doquier, saber sus nombres así como nos sabemos el de James Bond y Clark Kent, y prácticamente besar el suelo por donde caminan o han caminado, porque ellos sí, sin hipérbole, han salvado cientos de millones de vidas.

Es triste que de entre estas personas, que han dedicado su vida básicamente al estudio de la medicina y de la biología, tan sólo hay un nombre que es generalmente conocido, digamos, si se lo preguntamos a alguien al azar: el de Louis Pasteur (1822-1895). Pasteur, responsable entre otras muchas cosas de proponer los principios de la vacunación y de poner su nombre en todos nuestros envases de leche, es quizá el individuo al que más bienestar le debe más gente, en la historia de la humanidad. Los movimientos anti-vacunas modernos deberían de avergonzarse de su ignorancia de la vida de este hombre.

En menor grado —y quiero decir en muchísimo menor grado— son conocidos los nombres de Alexander Fleming (1881-1955), creador del primer antibiótico, y de Jonas Salk (1914-1995), que —y esto no se puede repetir suficientes veces— se inyectó a sí mismo con el virus de la polio para corroborar la efectividad de su vacuna. La verdad no sé cómo es posible que Fleming y Salk sean nombres tan marginalmente conocidos; uno podría pensar que en la era de la información, el nombre del responsable de que uno pueda caminar sin cojear debería ser por lo menos igual de famoso que el de algún actor que no hace más que untarse de aceite y gruñir, pero así es la cosa.

Alexander Fleming (no, no es el autor de James Bond)
Alexander Fleming (no, no es el autor de James Bond)

Pero si los nombres de los biólogos citados le son familiares tan sólo a unos pocos y más que nada porque nos los machacan para algún examen de secundaria, los nombres y las vidas de quienes han salvado de la hambruna a prácticamente media humanidad son de plano criminalmente desconocidos. Veamos entonces a la trinidad de Vogel-Borlaug-Yuan, creadores de los GMOs (organismos genéticamente modificados):

Orville Vogel (1907-1991)

Vogel fue un experto en trigo y profesor en la Universidad de Washington durante 42 años. En 1961, junto con su equipo ofreció al mundo la primera variedad comercialmente viable de trigo semi-enano: su principal virtud era la capacidad de producir semillas más pesadas sin que se cayeran de la planta. En menos de 10 años, esta variedad de trigo fue responsable de un increíble 25% de incremento en las cosechas en su estado. No sólo eso, sino que además inventó equipo miniaturizado para automatizar el trabajo de plantado y cosecha en parcelas-muestra, lo que aceleró tremendamente el proceso de desarrollo de nuevas variedades de plantas. Su investigación fue predecesora de lo que en poco tiempo se llamaría la Revolución Verde, el periodo de 1960 a 1980 que vio un incremento dramático en la producción agrícola. Lo que nos lleva a nuestro segundo héroe:

Norman Borlaug (1914-2009)

Borlaug es el mejor conocido de los tres: incluso recibió el Premio Nobel de la Paz en 1970 por sus contribuciones al bienestar de la humanidad. En deuda con Vogel, pocos años después desarrolló sus propias variedades de trigo de alto rendimiento, agregándoles las ventajas de ser resistentes a plagas comunes y a la sequía, además de experimentar también con el maíz y el arroz, los tres principales granos del mundo. Llamado “Padre de la Revolución Verde”, el uso de sus técnicas y sus variedades de grano en más de 50 países han sido tan importantes que algunos han estimado que “han salvado del hambre a mil millones de personas.” Finalmente tenemos a otro desconocido:

Yuan Longping (1930- )

El “Borlaug chino”, el profesor Yuan es el padre del arroz híbrido: un arroz de alto rendimiento que ha hecho por Oriente lo que hicieron el trigo y el maíz por Occidente. El arroz es una planta problemática ya que se auto-poliniza y durante mucho tiempo se pensó que no se podían desarrollar variedades híbridas. Pero Yuan lo logró: empezando su trabajo en 1964, para 1974 presentó comercialmente el Nan-you no. 2, logrando mezclar dos variedades para producir una nueva con mayor resistencia y una capacidad de producción 20% mayor a las variedades conocidas. Para 2003, la mitad de la producción de arroz en China y el 20% en el mundo viene de especies creadas a partir del descubrimiento de Yuan. Por lo menos, el Prof. Yuan es ampliamente conocido en China, su vida se enseña en las escuelas primarias.

(NOTA DE ÚLTIMO MINUTO: hay que leer aquí mismo en Naukas a J.M. Mulet en su artículo acerca de la aprobación del arroz dorado).

Estas tres personas son el equivalente en agronomía de Pasteur, Fleming y Salk en medicina: gente que con tubos de ensayo, microscopios y largas y aburridas horas, han salvado el mundo. Aunque para ser justos, incluyamos a alguien más que no era científico sino un héroe de acción hecho y derecho:

Vasili Alexandrovich Arkhipov (1926-1998)

El 27 de octubre de 1962 en plena Guerra Fría y exactamente en mitad de la Crisis de Misiles de Cuba, el mundo estuvo a punto de incendiarse, de no haber sido por Vasili. Un portaaviones norteamericano empezó a tirar bombas de profundidad (de salva) para forzar a salir al submarino donde él era alto oficial. El submarino portaba una cabeza nuclear y los otros dos oficiales querían lanzarla contra el enemigo. Vasili —que el año anterior había arriesgado la vida entrando al cuarto del reactor nuclear para salvar otro submarino— se rehusó firmemente a dar su consentimiento, pensando en la dimensión de las consecuencias. Y gracias a eso, evitó un intercambio nuclear inimaginable: había en ese momento alrededor de 8 mil cabezas nucleares de ambos lados, listas para lanzarse en una emergencia.

Así que ya lo sabes: los salvadores del mundo reales, no portan pistola. Y cuando la portan, no la usan: prefieren usar su cerebro.

Referencias:

Sinding, Christiane. “Claude Bernard and Louis Pasteur: Contrasting Images through Public Commemorations”, en Commemorating Great Minds: Scientists as Cultural Heroes. The University of Chicago Press Journals. Osiris, 1999, 14: 61-85.

Celebrating 100 Years, Nobel Laureates of AAI: Sir Alexander Fleming, F.R.C.S. The American Association of Immunologists. Junio, 2013.

About Jonas Salk. Salk Institute for Biological Studies.

Orville A. Vogel, Famous wheat researcher from WSU. Lewinston Tribune. Abril 13, 1991.

About Norman Borlaug. The World Food Price.

A World-Brand Name: Yuan Longping, The Father of Hybrid Rice. The World Food Price. Mayo 9, 2008.

Wilson, Edward. Thank you Vasili Arkhipov, the man who stopped nuclear war. The Guardian. Oct. 27, 2012.


7 Comentarios

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DarylDaryl

En España, Alexander Fleming, es (o al menos era en la anterior generación. La actual generación dudo que conozca a alguno) muy conocido en España, casi tanto o más que Pasteur

En la capital, Madrid (y en otras ciudades como Barcelona, Sevilla, Corodoba,…) tiene una calle importante por el norte de ciudad y junto a la plaza de toros de Las Ventas, le erigieron una estatua.

Tal vez esta sea una de la razones por la que era conocido. Los toreros, y el mundo del toreo en general, le estaba muy agradecido a Fleming por el descubrimiento de la penicilina ya que ayudo mucho a evitar el final catastrófico que provocaban las heridas ocurridas en las plazas de toros.

Antes cuando las corridas de toros eran más populares o al menos se televisaban más, raro era el año donde los comentaristas no hacian referencia a Fleming.

Tambien es rocordado Fleming porque gracias a su descubrimiento remitieron mucho las enfermedades de transmisión sexual. Es más según cuentan algunos historiadores (como J. Eslava Galán) en muchas casas de prostitución tenian un imagen de Fleming con florecitas y velas, como si fuera un santo, pues gracias a la penicilina las prostitutas evitaban enfermedades, como la sifilis, que las condenaban de por vida.

AlexAlex

No se, una mujer al menos. Mira que con Marie Curie, aunque mascado, estaba fácil.

Alfonso Araujo

Marie Curie está en mi TOP 5 de “personas de ciencia más admiradas”, pero ella se dedicó a la química y la física; el enfoque de este artículo es en los tres pioneros de la Revolución Verde.

¡Gracias por leer!

VictorVictor

Gracias por la valiosa información. En verdad que tenemos pendiente el reconocimiento que se merecen los “heroes verdaderos” que mencionan, comenzare esa tarea con mis hijos.

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