El cuaderno de Wallace

Alfred Russel WallaceCuando el día 8 de enero del año 1823 se ocultaba el sol en el horizonte formado por los tranquilos campos de Monmouthshire, había nacido en Usk una mente brillante: Alfred Russel Wallace.

Es en honor a este naturalista y geógrafo a quien tengo la intención de dedicar esta nueva sección de Naukas.

Pero conozcamos, antes que nada, un poco más al protagonista, para poder tomar el contexto de la sección.

El Cuaderno de Wallace
Wallace es bien conocido por sus aportaciones a la teoría de la evolución a través de la selección natural. Todos sabemos que Charles Darwin agradeció a Wallace sus aportes a la teoría, e incluso que fue éste último el que instó a Darwin para que publicase su teoría, con el consabido resultado. En 1858, la Sociedad Linneana de Londres publicó dos contribuciones de estos naturalistas y reconoció a ambos autores como los proponentes de una nueva hipótesis sobre la fuerza impulsora de la evolución biológica, pero Darwin y Wallace no propusieron ideas idénticas.

En realidad las contribuciones de Wallace a la ciencia son más significativas de lo que generalmente se reconoce, solo que el hecho de que Darwin descubriese antes el proceso evolutivo, y publicase antes sus descubrimientos, que eran mayores, eclipsó a la figura de Alfred Russel Wallace. Eso no hizo que dejaran de ser amigos, ni mucho menos, y si bien no hay pocos que reclaman que debe ser considerado como uno de los pioneros más importantes de la biología evolutiva, y es cierto que sus contribuciones originales han sido frecuentemente subestimadas, también es verdad que Darwin y Wallace mantuvieron una estrecha relación de amistad hasta el final, y a Wallace no le importó dar a Darwin el mérito merecido, incluso utilizando el término «darwinismo» para referirse a la teoría de la selección natural. No parece que el propio Wallace creyera haber sido tratado de forma injusta.

Por eso mismo no pretendo en ningún momento sacar a Wallace de la ineludible sombra de Darwin en lo que a la formulación de la teoría de la evolución por selección natural se refiere, y prefiero en este punto centrarme en aquello por lo que Wallace tuvo méritos propios, que no fue ni de lejos, poco.

Por ejemplo, fue Wallace el que subrayó la gran importancia que tenían en el proceso evolutivo las relaciones de competencia entre las distintas especies, y las de éstas con el ambiente. Introdujo el término de «adaptación» en el sentido biológico moderno, y redefinió el término «población» de Malthus. Además estableció una de las primeras definiciones para el tan dificultoso término «especie».

Las especies son meramente aquellas razas fuertemente marcadas o formas locales que cuando se encuentran en contacto no se entremezclan, y cuando habitan áreas distintas se cree generalmente que tuvieron un origen separado, y que son capaces de producir descendencia fértil.

Alfred Russel Wallace, 1864.

Alfred Russel fue el descubridor del que hoy conocemos en su honor como «efecto Wallace«, que publicó en su obra de 1889 «Darwinismo», y que no es más que el efecto de la selección natural sobre el aislamiento reproductivo. Cuando dos poblaciones de una misma especie divergen adaptándose a dos ambientes distintos, llega un punto en que cualquier descendencia híbrida entre ambas poblaciones resulta poco apta. Es de este modo como la selección natural favorece que se formen barreras a la hibridación, favoreciendo el proceso de especiación.

Otro punto importante en lo que a biología evolutiva se refiere fue su rechazo desde el principio a la hipótesis de la herencia de caracteres adquiridos, aquella hipótesis de Lamarck que incluso el propio Darwin aceptaba. Anticipándose a la genética, Alfred Russel ya insistía en que las modificaciones corporales no eran heredables.

Además, Wallace también planteó aquel ejemplo que todos hemos escuchado alguna vez, y que sigue empleándose aún a día de hoy como una de las pruebas experimentales más obvias del funcionamiento de la selección natural: ese que habla de los cambios en las poblaciones de polilla de los abedules.

Melanismo industrial en Biston betularia (fuente)
Melanismo industrial en Biston betularia (fuente)

La historia es la siguiente. En la Inglaterra de la Revolución Industrial, la atmósfera paulatinamente se fue llenando de hollín, procedente de la combustión del carbón. Ese hollín se fue precipitando sobre los abedules, de corteza típicamente blanca, que se fueron oscureciendo. Debido a este cambio ambiental, la forma melánica de Biston betularia adquirió una importante ventaja con respecto a la forma clara: los depredadores no la veían.

Esto le llevó a una idea revolucionaria, en la que llegó a ser todo un activista: que las actividades humanas no solo generan un impacto sobre el ambiente, sino que ésto puede afectar al modo en que se desarrollan los ecosistemas. Advirtió de los peligros de la deforestación y de la erosión del suelo, anotando que dadas las complejas relaciones entre las distintas especies y el ecosistema, estas actividades concluirían en impactos adversos sobre el clima y sobre nuestro propio bienestar. Además es uno de los primeros investigadores en reconocer el riesgo que suponen las especies invasoras sobre los ecosistemas y sus impactos sobre la sociedad.

Mapa del mundo con las regiones biogeográficas de Wallace
Mapa del mundo con las regiones biogeográficas de Wallace

Pero quizá el mayor mérito que le podemos atribuir a Alfred Russel Wallace es el de establecer las bases de la biogeografía. No sin motivo se le considera el padre de esta rama de la ciencia. Fue él quien estableció las seis grandes regiones biogeográficas y sus límites, cuyo mapa podéis ver aquí. El más llamativo es el límite entre las regiones Oriental y Australiana; linea que pasa por el estrecho de Macasar y atraviesa el Mar de Célebes, separando la zona de las islas de Bali, Borneo y Filipinas de la zona de la Isla de Lombok, la Célebes y las Talaud, y que recibe el nombre de Linea de Wallace. Al noroeste de la línea la fauna es la característica del Sudeste Asiático, mientras que los animales que se encuentran al sudeste son típicamente australianos. A nivel geográfico, la linea coincide con la llamada fosa de Wallace.

En este punto podría el lector recordarme que Wallace no era un genio en todo lo que hacía. Es cierto que tenía creencias que se alejaban bastante de la realidad, es verdad que se opuso a ciertos avances médicos… pero yo mantengo como opinión que a los grandes hay que recordarles por sus grandezas, y no por sus errores. Admiramos a Newton por sus grandes aportaciones a la física y a las matemáticas, no por juguetear con la alquimia y estudiar los «códigos secretos» de la Biblia, ¿no?

El Cuaderno de Wallace

No sé cuál es la opinión del lector en este punto, pero a mi me parece un currículo lo suficientemente bueno como para dedicarle esta sección. En «El Cuaderno de Wallace» hablaremos de biogeografía y de evolución; de las interacciones entre los seres vivos y el ambiente; del efecto de las invasiones biológicas; del efecto de las actividades humanas sobre la biodiversidad, el medio ambiente y el clima.

Espero que «El Cuaderno de Wallace» sea de vuestro interés.



Por Vary (Á. Bayón)
Publicado el ⌚ 27 enero, 2017
Categoría(s): ✓ Biología • Ecología • El cuaderno de Wallace • Medio Ambiente