El animal multiusos inició la globalización

La intervención de los equinos en el devenir de las distintas civilizaciones es tan vasta que la materia podría dar para una enciclopedia. Pretender condensar en unas pocas líneas toda esa información es tarea imposible, pero, aun así, no me resisto a presentarles un breve bosquejo de lo que estos animales han representado para que la sociedad haya llegado a ser lo que es hoy.

Ningún animal ha hecho una contribución mayor a la historia y avance de la humanidad que el caballo. Desde su domesticación hace 3.000-4.000 años en el sur de los que hoy es Rusia, este animal ha estado presente de manera perenne en el devenir de nuestra trayectoria como civilización.

Testimonios fósiles prueban su presencia en el continente americano, de hecho, todo indica que el animal apareció allí hace unos 4 millones de años y se extendió luego por Eurasia; sin embargo, más tarde – hace unos 8.000 años- desaparecería de América. No se conoce a ciencia cierta los motivos que llevaron al caballo a la extinción en el continente americano.

Fósiles que muestran –de abajo arriba- la evolución de los équidos. Ésta tuvo lugar en el continente americano.
Fósiles que muestran –de abajo arriba- la evolución de los équidos. Ésta tuvo lugar en el continente americano.

De hecho, una vez fue reintroducido por los españoles, muchos se asilvestraron y proliferaron en el nuevo continente sin impedimento alguno. ¿Qué sucedió para que desaparecieran primero y unos milenios después se multiplicasen en el mismo territorio?. Por qué se esfumó después de evolucionar durante milenios desde el équido original con cuatro dedos hasta el actual con sólo uno?. El propio Darwin se planteó esta cuestión y no fue capaz de resolverla. El misterio continúa, aunque hoy podemos aportar algunas teorías:

Algunos apuntan a la simultaneidad entre la llegada de los primeros humanos al continente -y a la capacidad que éstos tenían para acabar con grandes mamíferos- y la desaparición de los equinos. Sin embargo; no hay evidencias que sustenten esta hipótesis. Otros expertos opinan que un cambio climático provocó modificaciones en la flora que condujeron a la inadaptación y muerte de los caballos del continente. En cualquier caso, ninguna explicación resulta del todo convincente y hoy por hoy el enigma no está resuelto y la polémica entre especialistas sigue muy viva.

Una vez domesticado, el primer uso que se dio a este animal fue el de alimento, un corcel de más de 300 Kg daba de comer para varias semanas a toda la tribu. Además, su piel era muy útil para el abrigo o la manufactura de tiendas de campaña.

Caballo de Vogelherd, tallado en marfil hace 35.000 años, prueba que la elegancia y brío de los caballos siempre han fascinado al ser humano, ya mucho antes de su domesticación
Caballo de Vogelherd, tallado en marfil hace 35.000 años, prueba que la elegancia y brío de los caballos siempre han fascinado al ser humano, ya mucho antes de su domesticación

Pero no sería ésta la aportación más significativa de este animal. Poco después de su domesticación, alguien ideó, también en las estepas rusas, las riendas: dos tiras de cuero unidas por un trozo de metal inserto en la boca del animal.

Detalle de riendas. Obsérvese el “bocado” asomando entre los belfos del animal
Detalle de riendas. Obsérvese el “bocado” asomando entre los belfos del animal

Algo tan simple permitía maniobrar con las monturas de tal suerte que el animal frenaba, giraba, aceleraba, al albur del jinete. Este hallazgo se tradujo en dos cambios fundamentales en el uso de los corceles: por una parte, se inició la intervención militar de las caballerías y por otro se fraguó su utilidad para el transporte. Ambas habilidades cambiarían la historia de la humanidad para siempre: actividades que hasta hacía poco suponían enormes esfuerzos y una colosal inversión en fuerza bruta como arrancar árboles o mover piedras, se podían hacer con un par de caballos más rápida y cómodamente. Conquistar, huir, viajar, transportar, se volvieron mucho más veloces, seguros y eficaces con el concurso de los corceles o las mulas de carga. La globalización dio sus primeros pasos gracias los caballos. Las distancias se acortaron, los trayectos se hicieron más fáciles y accesibles. El caballo unió mundos que habían permanecidos separados durante milenios.

Poco a poco se iban añadiendo nuevos inventos que aumentaban el servicio y capacidad de las acémilas: la invención de la silla de montar llegaría poco después –al principio una simple tela-, el carro allanó el camino para transportar pesadas cargas, pero la evolución que realmente supuso un salto hacia adelante sin precedentes fue la invención del estribo.

Este artilugio apareció en China en el año 300 AD y llegó a Europa unos trescientos años después. Este sencillo instrumento da estabilidad al jinete, le permite recorrer mayores distancias con menor esfuerzo y conjuga en una única unidad al hombre y al caballo. Tan revolucionario fue este invento que, según el historiador Lynn Townsend, el estribo permitió la aparición de una nobleza potente que, poseedora de la arrolladora fuerza de la caballería, estableció la sociedad feudal. Aún hoy los historiadores discuten este punto, pero de lo que no cabe duda es que el caballo revolucionó la historia cuando el hombre pudo montarse en él y dirigirlo a voluntad.

Primera representación gráfica de un jinete con estribos 150 AD
Primera representación gráfica de un jinete con estribos 150 AD

Ahora bien, quizá el uso más frecuente de los caballos –además de arar- ha sido la guerra. Su protagonismo en todos los conflictos bélicos hasta bien entrado el S. XX fue muy destacado (incluso en la guerra civil española –en la batalla de Teruel- o en la última carga de caballería, en el frente ruso en el que jinetes italianos, se lanzaron sobre el ejército rojo cerca de Stalingrado). Sin embargo, su papel ha sido con frecuencia olvidado por los historiadores. Despleguemos pues un breve muestrario del rol desempeñado por la caballería tomando como eje su intervención en las guerras napoleónicas:

En las batallas de la Grand Armeé las monturas fueron determinantes. Concretamente en la campaña de Rusia, entre 160 a 180 mil equinos fueron utilizados para transporte y combate. Semejante cantidad de animales requiere unas 900 toneladas diarias de heno que no eran –como señala el historiador Richard Holmes- fáciles de encontrar en territorio enemigo. Este factor, unido al frío intenso, obligó a los caballos a comer hierba del terreno, incluso los techos de paja sirvieron de forraje. En estas condiciones los animales comenzaron a morir como chinches. Todo esto unido a la presencia de hielo y a la incapacidad del ejército francés de herrar a las acémilas para andar sobre él hicieron el resto. La mortalidad fue espantosa, y los animales que no murieron por las condiciones en que se hallaban fueron sacrificados por unos soldados también famélicos.

: Retirada de Napoleón de Moscú, de Adolph Northen. El ejército galo hubo de retriarse a pie debido a la práctica total eliminación de sus monturas debido al frío y la falta de forraje
: Retirada de Napoleón de Moscú, de Adolph Northen. El ejército galo hubo de retriarse a pie debido a la práctica total eliminación de sus monturas debido al frío y la falta de forraje

La caballería francesa dejó de facto de existir. También fue determinante en la derrota gala la adaptabilidad al terreno de los corceles rusos: mucho más pequeños –los jinetes podían llegar a tocar el suelo con sus botas montados en ellos-, tenían menores necesidades de forraje y aclimatados a las estepas heladas, no necesitaban ser herrados, según narra el historiador Dominic Lieven.

Pero además de la guerra, otra aportación de los equinos, tal vez menos conocida se dio a principios de SXX, fue la de usarse como instrumento médico, me explico: con el fin de tratar enfermedades que ocasionaban alta mortalidad como la difteria o el tétanos, se inoculaba a los caballos con los agentes causantes de estas enfermedades –o mejor dicho con sus toxinas.

Inoculación de toxina diftérica a equinos para que éstos sinteticen anticuerpos. Fuente: National Museum of American History
Inoculación de toxina diftérica a equinos para que éstos sinteticen anticuerpos. Fuente: National Museum of American History

El sistema inmune de estos animales genera anticuerpos frente a ellas y lo que se hacía a continuación era sangrar al caballo, es decir, extraerle una cantidad limitada de sangre de la que se obtenía el suero que, rebosante de antitoxinas, era capaz de revertir la enfermedad cuando se inyectaba a una persona enferma.

Hay muchos más ejemplos en los que los caballos son protagonistas. Enumeramos algunos brevemente: las carreras de hipódromos son una importante industria que genera importantes ingresos allá donde tienen lugar, otras modalidades como el trote, el juego de polo, el arte ecuestre, del que nuestro país es el primer representante o las numerosas cacerías que aún cuentan con el caballo como principal protagonista. No debemos olvidar su uso para el ocio, labores de vigilancia como la policía montada o el manejo del ganado bravo. Por otra parte, muchos servicios que en nuestro mundo occidental han caído en desuso son aún frecuentes en otras latitudes.

Mula en labores de arado
Mula en labores de arado

No es infrecuente ver arar con caballos o pollinos en el tercer mundo y aún son el método de transporte más adecuado para terrenos accidentados. De hecho, aún hoy, prácticamente todos los ejércitos conservan acémilas en su caballería. Los equinos del ejército norteamericano se emplearon a fondo en combates acaecidos en las montañas de Afganistán en el año 2001 (la última vez que el ejército de EE.UU había utilizado las monturas en combate había sido frente a los japoneses en las Filipinas en el año 1942).

Este artículo nos lo envía Juan Pascual (podéis seguirlo en twitter @JuanPascual4 o linkedn). Me licencié en veterinaria hace unos cuantos años en Zaragoza y he desarrollado mi vida profesional en el mundo de la sanidad animal, de ahí mi interés en divulgar lo que los animales aportan a nuestro mundo actual. Soy un apasionado de la ciencia. Creo que es fundamental transmitir el conocimiento científico de una manera sencilla para que los jóvenes se enganchen pronto y para que la sociedad conozca más y mejor lo mucho que la ciencia aporta a nuestro bienestar. Viajar es otra de mis pasiones junto con la literatura, que no deja de ser otro modo de viajar.

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Referencias científicas y más información:

Lieven, D. (2011). Russia against Napoleon. The battle for Europe 1807 to 1814. Penguin books.

Holmes, R. (2015). The Napoleonic Wars. Carlton Books.

White, Lynn (1966). Medieval technology and social change. Oxford University press

Derby, Dan (2001). How the stirrup changed the world. http://www.strangehorizons.com/2001/20010924/stirrup.shtml

Lienhard, John H. Engines of our ingenuity. 1988-1997. Stirrups. http://www.uh.edu/engines/epi476.htm

Jay F. Kirkpatrick and Patricia M. Fazio. The Surprising History of America’s Wild Horses. Live Science Animals. July 24, 2008

Williams, Wendy. The horse. The epic history of our noble companion. Scientific American. 2015

Clutton-Brock, J. Horse power. Harvard University Press. 1992

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