Murciélagos, tequila y flores nocturnas

Por Colaborador Invitado, el 22 agosto, 2019. Categoría(s): Biología • Divulgación • Ecología
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Los animales están presentes en todos los aspectos de nuestras vidas, incluso en los más insospechados. Imagínese por un instante que tiene la fortuna de hallarse en una playa del Caribe disfrutando de una refrescante margarita. Pues bien, el rico combinado a base de zumo de limón y tequila no estaría a nuestro alcance sin el concurso de un mamífero poco popular, pero con una gran relevancia ecológica tal y como veremos.

El tequila es un destilado alcohólico que se obtiene tras la fermentación del jugo extraído del ágave azul (Agave tequilana), una planta autóctona de Centroamérica. A diferencia del otro famoso aguardiente de la región, el mezcal, que puede obtenerse de varias especies de ágave o magüey, el tequila sólo puede producirse a partir de la variedad de ágave azul. Pues bien, resulta que el agente polinizador de esta planta no es al viento ni insecto alguno sino que los responsables son varias especies de murciélagos del género Leptonycteris.

Planta del magüey. De la fermentación de sus jugos se obtendrá el tequila

Son quirópteros pequeños, de unos 15-50 gramos de peso. Como su fuente nutricia principal se halla en el néctar y polen del ágave, su nariz es alargada, sus orejas pequeñas y triangulares quizá porque para esta especie la ecolocalización es menos importante que el sentido del olfato. Una de sus adaptaciones más llamativa es su larga lengua que llega a medir lo mismo que el cuerpo completo del animal –unos 8 cms- y que está especializada en la recolección de néctar de las flores de esta planta.

Murciélago del ágave recogiendo néctar. Obsérvese la alargada lengua

Planta y mamífero han desarrollado una relación simbiótica a lo largo de millones de años de modo que la supervivencia de cualquiera de ambos resulta muy difícil, por no decir imposible, sin el otro. Por una parte, la planta del ágave llega a alcanzar los tres metros de altura, sus flores sólo se abren de noche y huelen a fruta podrida. Ahí entra en juego los mamíferos voladores nocturnos que, al libar el néctar de las flores embadurnan tanto su lengua como su cuerpo completamente en el polen. Al pasar a otras flores lo transportarán con ellos cerrando así el ciclo polinizador y reproductivo de estos vegetales.

Murciélago completamente “rebozado” en polen

Sin embargo; la producción de tequila no requiere que la planta se reproduzca sexualmente, sino que en muchas ocasiones el magüey se cosecha antes de que florezca. Estas prácticas llevaron a los murciélagos al borde de la extinción, puesto que sin flores los mamíferos alados no hallaban alimento. Pero estas prácticas de cultivo también resultaron contraproducentes para la propia industria tequilera ya que la reproducción asexual disminuye la variabilidad genética lo que provoca que las plantas sean mucho más sensibles a epidemias de hongos, tal y como ocurrió en los años 90. Así que, con el fin de evitar las consecuencias negativas que supondría la ruptura de un ciclo ecológico activo desde hace millones de años, los productores de ágave han decidido permitir que algunas plantas en sus campos se reproduzcan sexualmente, esta práctica garantiza una suficiente variedad genética a los cultivos, así como la pervivencia de las especies de murciélagos involucradas.

Distribución geográfica del género Leptonycteris que coincide con el área de producción del tequila.

Pero no terminan aquí las contribuciones animales a las bebidas alcohólicas mexicanas. El mezcal, también fruto de la fermentación de distintos ágaves (no sólo el azul) se comercializa con un gusano en las botellas. El gusano en realidad no es tal, sino que es una larva de una mariposa que parasita las plantas de las que se produce esta bebida. Si se trata del  Aegiale hesperiaris nos referimos al gusano blanco del magüey, si al Hypopta agavis entonces hablamos del gusano rojo. En cualquier caso, ambos indeseables para las plantas ya que las dañan; sin embargo, son apreciados como plato en la cocina de aquel país.

la izda. botella de mezcal con gusano. A la dcha, larva parásita en un magüey

Añadir una larva a la botella no es más que una táctica de marketing para vender mejor el producto.

En cualquier caso, recuerden, para casi todo, incluso para tomarnos un tequila, dependemos de los animales. Brindemos por ellos: Salud!

 

Este artículo nos lo envía Juan Pascual (podéis seguirlo en twitter @JuanPascual4 o linkedn). Me licencié en veterinaria hace unos cuantos años en Zaragoza y he desarrollado mi vida profesional en el mundo de la sanidad animal, de ahí mi interés en divulgar lo que los animales aportan a nuestro mundo actual. Soy un apasionado de la ciencia. Creo que es fundamental transmitir el conocimiento científico de una manera sencilla para que los jóvenes se enganchen pronto y para que la sociedad conozca más y mejor lo mucho que la ciencia aporta a nuestro bienestar. Viajar es otra de mis pasiones junto con la literatura, que no deja de ser otro modo de viajar.

Puedes leer todos sus artículos en Naukas en este enlace.

 

Referencias y más información:

http://www.batcon.org/resources/media-education/bats-magazine/bat_article/299

https://www.npr.org/sections/thesalt/2017/10/29/560292442/bats-and-tequila-a-once-boo-tiful-relationship-cursed-by-growing-demands?t=1565432123137

https://www.wired.com/2014/06/tequila-booze-and-bats/

https://sostenibilidad.semana.com/impacto/articulo/tequila-y-el-murcielago-que-ayuda-a-su-produccion/37012

https://www.dw.com/es/sobre-murci%C3%A9lagos-agaves-y-tequilas/a-37351895

https://animaldiversity.org/accounts/Leptonycteris_yerbabuenae/

http://www.mezcalesdeoaxaca.com/acercadelgusano.html#.XVG0x-Mzapo

 



Por Colaborador Invitado, publicado el 22 agosto, 2019
Categoría(s): Biología • Divulgación • Ecología

 

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