Ciencia sin fronteras: Laboratorios Remotos

Por Alfonso Araujo, el 8 octubre, 2019. Categoría(s): #sinCiencia no hay futuro • Actualidad • Tecnología
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En un artículo anterior referí que el 16 de mayo de 2019 abrimos en la ciudad de Hangzhou el INNOVATION TEC HUB, una plataforma entre México y China para desarrollar proyectos científicos de manera conjunta. El maridaje entre ambas naciones tiene mucho potencial: con todo lo que China invierte en investigación y desarrollo, aún tiene un déficit importante de talentos en ciencias aplicadas; y México tiene problemas crónicos de fondeo para la ciencia. La idea entonces es traer a China investigadores mexicanos —y más adelante de toda Latinoamérica y España— para ponerlos en contacto con fondos privados y públicos, socios de investigación o socios comerciales, con el objetivo de que sus ideas puedan pasar del laboratorio al mundo real de una forma mucho más acelerada. El mercado chino de tecnología está ávido de innovación y en general nos hemos enfocado en tres áreas clave para el futuro: las Ciencias de la Vida (salud, seguridad alimentaria y ciencia del medio ambiente), Tecnología Educativa, e Ingeniería Avanzada (nanotecnología, robótica, manufactura inteligente).

Pues bien: en julio 22 de 2019, los primeros investigadores mexicanos llegaron a China con el primer proyecto desarrollado en México para ser implementado en una universidad de este país. Este es un hecho histórico que sentará precedentes de cooperación binacional, no sólo en el tema de la cooperación entre investigadores, sino en el manejo práctico de propiedad intelectual y de creación de empresas tecnológicas entre estos dos países.

 

El proyecto: Laboratorios Remotos

El proyecto de “Remote Labs” fue creado en el TEC de Monterrey bajo la dirección del Dr. Manuel Eduardo Macías García. Este sistema combina laboratorios de física conectados a un sistema computacional de análisis, y que pueden ser accesados por internet desde cualquier locación remota. Esto permite que un solo laboratorio ofrezca servicios de experimentación y análisis a miles de alumnos, en cualquier momento y lugar.

Por ejemplo, este es un laboratorio de máquinas eléctricas:

En esta interfase, el usuario puede controlar la máquina para realizar experimentos, y observar los resultados a través de una serie de monitores:

Este tipo de sistema es en extremo interesante para las universidades chinas, con su déficit crónico de recursos para las enormes cantidades de alumnado. China ha estado experimentando con educación a distancia desde los 50, con programas de alfabetización y de temas técnicos básicos en radio y televisión. En pleno siglo 21, un sistema como éste les ha parecido que les viene como anillo al dedo por la importancia que siguen dando a la instrucción técnica. La institución que está realizando este desarrollo es la Hangzhou Dianzi University (HDU), que se especializa en ingeniería eléctrica y electrónica.

El laboratorio remoto de máquinas eléctricas fue instalado y puesto a funcionar en agosto y ya está en su fase de pruebas finales con cuatro estaciones, para ser incorporado al currículum en el semestre de otoño. Además, un segundo laboratorio está siendo implementado en estos momentos: el Laboratorio Ciber-Físico:

Este difiere del anterior en que no es de acceso remoto, sino que es una combinación entre simulación digital con controladores industriales reales. Con este tipo de sistema, un alumno puede experimentar y trabajar en grandes máquinas automatizadas, por medio de su computadora y un controlador de los que se usan en las fábricas. Por ejemplo, aquí están algunos alumnos de HDU haciendo pruebas en un sistema robotizado de almacenamiento:

El laboratorio ciber-físico, con 6 estaciones de trabajo, también será integrado pronto al currículum de enseñanza formal de HDU. Para el año entrante, se espera crear tres laboratorios remotos más, para la enseñanza de clases de circuitos electrónicos, robótica y automatización.

Los pioneros

Los cuatro mexicanos que vinieron a China a crear este precedente son el Dr. Manuel Macías, científico principal, y tres de sus alumnos: Alan Saucedo Basurto, René Alejandro Nucamendi Rivera y José Ángel de Jesús Contreras Rentería.

Recordemos sus nombres.

No hay nada más importante en lo que podamos invertir que en el desarrollo del conocimiento como sociedad, y por sociedad me refiero a una sociedad global, que afronta hoy retos inimaginables hace un siglo. La ciencia y la enseñanza son fundamentales y más que nunca, la cooperación transnacional es relevante. Vivimos en tiempos en que los nacionalismos levantan su fea cabeza y hay una tendencia al aislamiento; pero en todas las épocas y las naciones, quienes se dedican a la ciencia y al mejoramiento de la humanidad en general saben que las distinciones y las fronteras son obstáculos artificiales. Tomemos este pequeño pero importante ejemplo para mejorarnos a todos. Nuestro pálido punto azul que es el mundo, nos lo reclama.



 

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