La masacre de perros y gatos de Londres

Por Colaborador Invitado, el 15 octubre, 2019. Categoría(s): Biología • Divulgación • Historia
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Hace unas pocas semanas se cumplió el octogésimo aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Un conflicto atroz que llevó a la muerte a millones de personas y que tiene el dudoso honor de ser el que más víctimas ha provocado en la historia de la humanidad.

Pero en un conflicto armado de estas características no sólo mueren personas, también muchos animales se ven involucrados. En esta contienda los ejércitos aún contaban con un importante censo de caballos y acémilas para el transporte de armas y soldados. Muchos murieron despanzurrados en los campos de batalla. Los perros de Pavlov, adiestrados para buscar un bocado debajo de los tanques alemanes, y que morían despedazados al activarse los explosivos que llevaban adosados, son otro ejemplo de animales que dejaron la vida en los diferentes escenarios bélicos.

Los animales han sido víctima frecuente en todos los conflictos bélicos

Quisiera compartir en estas líneas, sin embargo, lo que aconteció a miles de perros y gatos que vivían en la retaguardia, en sus cómodas casas londinenses y cómo vieron sus vidas truncadas a consecuencia del cataclismo que se desencadenó en la frontera polaca en 1939.

Los tambores de guerra sonaban cada vez más fuerte en Europa. En el Reino Unido se vivía una auténtica histeria. Sabían que con la guerra llegarían los bombardeos de las grandes ciudades. Temían el armamento alemán, desconocían qué armas, qué nuevas y más devastadoras bombas podían lloverles cuando comenzara el conflicto. Por eso, ya antes de que se desencadenase la guerra, concretamente el 26 de agosto de 1939, el gobierno británico aconsejó a la población que mandase a sus mascotas al campo (si tenían parientes allí) o bien que “quizá fuese mejor que fueran eliminados”. El anuncio fue publicado en todos los periódicos e incluso aireado por la BBC.

La respuesta ciudadana no se hizo esperar, millares de perros y gatos –e incluso aves- fueron sacrificados o abandonados. 750.000 tan sólo en la primera semana de la guerra.

Veterinario atendiendo a un perro en el Londres de la 2ª Guerra Mundial. La mayoría no tuvo esa suerte y fue masacrada.

Las colas en las perreras se hicieron interminables, algunas alcanzaron más de un kilómetro de longitud. Ciudadanos que querían ahorrar a los animales los sufrimientos que sin duda llegarían con los bombardeos y, a la vez, evitar darles de comer. La comida, ese bien tan escaso en tiempos bélicos, no debía compartirse con las mascotas.

Los crematorios no daban abasto ya que sólo podían funcionar de día (de noche podrían haber facilitado la localización de objetivos a la Lufwaffe, la poderosa y temida aviación alemana), Tan alta llegó a ser la demanda de sacrificios que el cloroformo se agotó. Se cavó una fosa para enterrar a los miles de animales sacrificados. La matanza se prolongó hasta noviembre, cuando, por fin, se moderó algo, aunque no llegó a detenerse completamente.

Más tarde, en 1940, cuando el conflicto alcanzó su mayor dimensión, las autoridades declararon a los animales domésticos como enemigos pues limitaban los ya muy escasos alimentos. Dar una galleta a un perro, pan a las palomas o una cucharada de leche a un gato se convirtió en un delito. No había comida para todos, la entrada de animales estaba vetada en los refugios antiaéreos. Malos tiempos para ser perro en aquel Londres de los 40. De hecho, el gobierno imprimió panfletos informando de algunos métodos “humanitarios” para deshacerse de un animal como las pistolas de bala retenida, unos dispositivos que, aplicados contra la frente del animal, hacen sobresalir de manera muy veloz un punzón que atraviesa el cerebro causando la muerte de manera inmediata.

Folleto que explica cómo usar una pistola de bala retenida para acabar de forma “humanitaria” con los animales domésticos

El número de víctimas animales fue seis veces mayor que el de civiles muertos durante la totalidad del conflicto.

Es posible que el recuerdo de la Primera Guerra Mundial determinase el destino de los animales en la Segunda. Muchos recordaban aún los gatos y perros hambrientos que deambulaban por Londres, abandonados, huérfanos durante la primera gran contienda del siglo.

Al fin y al cabo, muchos pensaban que era mejor darles a los animales una muerte rápida que arriesgarse a las privaciones de la guerra. Tal y como comentó el dueño de un gato: “prefiero sacrificarlo a pensar que está en otras manos o expuesto a los riesgos de la contienda”

A pesar de la presión mediática y política, muchos veterinarios se negaron a sacrificar a los animales sin un motivo claro, más allá de la histeria bélica. Los veterinarios militares, concretamente los profesionales del Royal Army Veterinary Corps intentaron parar esa histeria colectiva. Tuvieron cierto éxito con los perros porque éstos podían ser útiles para muchas funciones en el esfuerzo bélico. Algunos nobles también abrieron centros de acogida para las mascotas. Estos esfuerzos salvaron la vida de casi 200.000 animales. Sin embargo; en dos años, el 26% de los perros y gatos de la capital británica habían muerto.

Hoy, ochenta años después, resulta imprescindible recordar a estas víctimas que, en su mayor parte, murieron sin motivo alguno, tan sólo fruto de un temor que se demostró infundado en la mayoría de los casos. ¿Viviríamos algo similar hoy en día en caso de repetirse esas circunstancias?

 

Este artículo nos lo envía Juan Pascual (podéis seguirlo en twitter @JuanPascual4 o linkedn). Me licencié en veterinaria hace unos cuantos años en Zaragoza y he desarrollado mi vida profesional en el mundo de la sanidad animal, de ahí mi interés en divulgar lo que los animales aportan a nuestro mundo actual. Soy un apasionado de la ciencia. Creo que es fundamental transmitir el conocimiento científico de una manera sencilla para que los jóvenes se enganchen pronto y para que la sociedad conozca más y mejor lo mucho que la ciencia aporta a nuestro bienestar. Viajar es otra de mis pasiones junto con la literatura, que no deja de ser otro modo de viajar.

Puedes leer todos sus artículos en Naukas en este enlace.

Bibliografía consultada:

Kean, Hilda. The Great Cat and Dog Massacre: The Real Story of World War Two’s Unknown Tragedy. University of Chicago Press; Edición: 1st edition. 2017

http://hastingsonlinetimes.co.uk/hastings-life/history/pets-sacrificed-in-world-war-two-tragedy

https://lareviewofbooks.org/article/the-pets-war-on-hilda-keans-the-great-cat-and-dog-massacre/

https://www.dailymail.co.uk/home/books/article-4474628/England-expects-kill-dog.html

https://www.bbc.com/news/magazine-24478532

https://en.wikipedia.org/wiki/The_Great_Cat_and_Dog_Massacre

https://www.warhistoryonline.com/instant-articles/sacrifice-of-house-pets-in-wwii.html

https://www.express.co.uk/comment/expresscomment/440244/What-happened-to-Britain-s-pets-during-the-second-World-War



Por Colaborador Invitado, publicado el 15 octubre, 2019
Categoría(s): Biología • Divulgación • Historia

 

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