Daniel Marín: “La divulgación sigue estando mal vista, es el elefante en la habitación de la ciencia”

Por Colaborador Invitado, el 22 febrero, 2021. Categoría(s): Astronomía • Naukas

NOTA: Esta entrevista, realizada por el periodista José A. Plaza, forma parte de una serie de conversaciones-entrevistas con divulgadores y divulgadoras de la ciencia. Antes de ésta se han publicado las entrevistas a Natalia Ruiz-Zelmanovitcha Francis Villatoro y a Clara Grima. La serie surgió tras la publicación este reportaje sobre el décimo aniversario de Naukas y continuará en los próximos meses con nuevas entregas. En cada entrevista se habla sobre la labor de la persona entrevistada como científico/a y/o comunicador/a, sobre su campo científico de trabajo, sobre la relación con Naukas y sobre la divulgación científica en general.

Daniel Marín, en una de sus charlas en Naukas Bilbao

Daniel Marín es astrofísico, profesor de Física y Química en educación secundaria y bachillerato. En sus ratos libres divulga ciencia, concretamente astronomía y astronáutica, con especial interés en la exploración del espacio. Por si fuera poco, lleva dos años coordinando el Área de Vocaciones científicas (STEAM) en la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Tiene un blog de éxito desde hace 17 años, Eureka; es una referencia en Twitter; está explorando el mundo de los podcast con Radio Skylab y da charlas divulgativas a menudo. Una de las cosas que más le gustan es ver, y contar, cómo son las misiones espaciales y cómo se produce el lanzamiento de cohetes. Entre sus aficiones también están el estudio de idiomas extranjeros, leer (especialmente ensayos y ciencia ficción) y viajar (en principio, dentro de la atmósfera terrestre). Daniel lleva una vida pegada a la ciencia y tiene siempre un ojo mirando hacia las estrellas.

¿Cómo descubriste la ciencia?

La respuesta no es muy original: buena parte de la culpa la tuvo Carl Sagan y su Cosmos. No recuerdo si leí primero el libro o vi primero la serie de televisión, pero sí que ambos me impactaron tremendamente. Antes de cumplir 10 años ya sabía, al menos de la manera en que se pretende saber todo a esa edad, que quería dedicarme a estudiar el espacio. Mi interés por la ciencia también puede venir de familia, ya que mi padre es matemático. Mi madre es historiadora y ambos me enseñaron desde pequeño a tener curiosidad por la vida y amor por la lectura. El resto imagino que lo fue desarrollando yo, y hasta ahora…

“Choqué con el modelo de enseñanza en la Universidad, me pareció que estaba más enfocado para aprobar que para aprender”

¿Tuviste claro desde el principio hacer Astrofísica?

Tampoco encontré muchas más alternativas que me engancharan. Desde chaval me interesé por cosas de física y astronomía, así que la dirección estaba bastante clara. Yo soy de Gran Canaria y la posibilidad de estudiar Astrofísica en la Universidad de la Laguna, en Tenerife, era un lujo porque es una referencia nacional e internacional. El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) es otra referencia mundial. Cuando llegó el momento de elegir carrera y lugar donde hacerla lo tuve muy claro.

 

La carrera de astrofísica exige hacer primero Física, para luego y especializarse en la parte de astronomía. ¿Cómo fueron los primeros años de carrera? ¿Te engancharon?

La verdad es que no. Entre en la carrera en 1992 y fue un golpe comenzar Física, una especie de choque controlado, porque no respondió a mis expectativas. La Física sí me interesaba, desde hacía años, de hecho creo que es la especialidad más interesante e importante de la ciencia. Pero la Universidad y yo chocamos, porque me pareció que se estudia más para aprobar que para aprender. El método universitario, al menos el de aquellos años, me pareció poco didáctico, muy arduo, muy de la vieja escuela… No me fue fácil adaptarme.

En 2011, en instalaciones de la NASA, con un cohete al fondo. Una de sus pasiones es seguir las maniobras de despegue de misiones aeronáuticas.

 ¿Pensaste en dejarlo?

No, aunque sí conocí a mucha gente que se quedó por el camino, algunos por esta razón. Mientras estudiaba matemáticas, óptica, mecánica, termodinámica, etc., sólo tenía la meta de llegar a la astrofísica. Me agarraba a cosas como la física nuclear, que siempre me ha interesado. Pero mereció la pena aguantar, porque la astrofísica sí respondió a mis expectativas. Además, echando la vista atrás, me siento muy afortunado de haber tenido profesores como Teodoro Roca, en Física Solar, o José Antonio Belmonte en Astronomía de Posición. Un lujo.

 

¿Tenías ya claro que querías dedicarte a la docencia? ¿Exploraste la investigación?

Bastante. Miraba a mi alrededor y pensar una posible trayectoria investigadora me desanimaba. Veía mucha precariedad, algo que aún veo. Pensé que no era un camino estable, aunque probé un tiempo corto investigando en algoritmos genéticos aplicados a la astrofísica. La docencia siempre me había atraído, en la carrera ya di algunas clases particulares, y al acabar me surgió la oportunidad de dar clases de Física y Química en un colegio (instituto) de secundaria. Me gustó mucho la experiencia y decidí definitivamente que por ahí quería seguir. Saqué oposiciones y entré en el sistema público de educación. Nunca me he arrepentido de no intentarlo más con la investigación: probé, tampoco con muchas ganas, y no quise alargar algo en lo que no veía mi futuro.

 

¿Te quedaste en las islas?

Sí. Como te decía, Canarias es una referencia en astrofísica y, además, la familia y las relaciones también pesaron. Mi mujer y yo coincidimos en no movernos.

“La astronomía y la astronáutica son muy fáciles de ‘vender’ porque atraen mucho, pero a veces sus mensajes llegan distorsionados al gran público”

¿Cuáles son tus ámbitos preferidos en astronomía, astronáutica y astrofísica?

Me interesa especialmente el estudio de exoplanetas y la exploración del sistema solar. Creo que somos privilegiados por vivir en una época en la que resulta posible analizar la composición atmosférica de un planeta situado a años luz de distancia. En mi infancia algo así era casi ciencia ficción. Por otro lado, vivimos una auténtica edad de oro de la exploración espacial mediante sondas automáticas. Todos vemos imágenes nuevas de cuerpos del sistema solar tomadas por una flota internacional de robots. Es maravilloso.

 

¿Cómo ‘venderías’ la astronomía a la gente que la conoce poco?

La verdad es que se vende casi sola. Quitando quizá la Medicina es una de las ciencias con las que es más fácil llegar a la gente. Nos interesa, aunque sea de manera poco profunda, desde pequeños: ¿quién no se siente atraído por el espacio? Trata de explicar el lugar del ser humano en el universo, de dar una perspectiva de lo que somos… La astronomía, la astronáutica, incluso la astrofísica, tienen la gran ventaja de parecer atractivas de entrada. Este ámbito es uno de los más ricos en divulgación científica y no es por casualidad. Todo el mundo ha oído hablar, o al menos le suena, de los agujeros negros, las supernovas, la velocidad de la luz…

 

¿Puede ser, de alguna forma, un freno para su divulgación el hecho de que sea algo tan popular?

Puede ser otra forma de verlo. Es cierto que la astronomía y la astronáutica llegan muchas veces distorsionadas al gran público. A veces no se explican bien y los mensajes que llegan no son los más correctos. Es verdad que, si lo piensas, tenemos una idea poco adecuada de qué es y cómo funciona el universo.

 

¿Puedes explicar un poco más esa idea?

Por ejemplo, lo agujeros negros. Pensamos en ellos como una especie de aspiradora cósmica y no es así. Pero es que se trata de fenómenos muy complejos, entiendo que con que suenen y se tenga una idea sobre ellos ya puede ser interesante. Un vicio común entre científicos y personas que divulgan ciencia es quejarse de que la gente no sabe o no entiende, pero es que no es nada sencillo. Creo que en astronomía el conocimiento público es mejorable, pero la base no es mala. Lo que debemos hacer es intentar que los mensajes lleguen mejor, sobre todo a la gente que está interesada.

¿Cómo contar algo que gusta pero que es muy complicado? Parece sencillo y no lo es…

Es lo que tiene la astronáutica. Ver un cohete despegar es algo que le apetece ver a muchísima gente. Entender cómo funciona y para qué sirve ya son palabras mayores. La divulgación del espacio peca, como muchas otras cosas, de titulares grandilocuentes. Como no tenemos experiencias o ejemplos cercanos y similares, no es sencillo, pero suele faltar contexto y precisión. Cuando hablamos del planeta más grande, la estrella más lejana o el cometa más veloz, ¿qué significa? Sin contexto, sin conexión, sin explicaciones, pueden resultar confuso. Otra cosa es que no sea sencillo explicarlo.

 

Uno de los objetivos de la divulgación es ése, contar las cosas de manera correcta llegando al público. ¿De dónde viene tu labor divulgadora?

No soy divulgador científico profesional, no me gano la vida con ello. ¿Por qué divulgo? Siempre he sido consumidor de divulgación científica. Me llama mucho la atención cómo transmitir a la gente, cómo contarles cosas, adaptar mensajes, llegar a las personas… He leído muchos libros de muchas disciplinas. En la Universidad hice mis pinitos en la divulgación de temas sobre astronáutica. Cuando comenzaba a crecer Internet tuve una web en la que escribía, aún no había apenas blogs Además, daba algunas charlas en asociaciones astronómicas. Una vez llegaron los blogs, aproveché el tirón y abrí en 2004 el mío, Eureka, que aún mantengo y que desde 2014 está alojado en Naukas.

 

¿Cómo entraste en contacto con el universo Naukas?

Cuando aún se denominaba Amazings, Javier Peláez se puso en contacto conmigo, creo que era el año 2010. Me contó la iniciativa y me pareció muy interesante, sobre todo porque me fascina todo lo que tiene un espíritu colaborativo, y en Amazings/Naukas la idea era construir una comunidad entre muchas personas. Empecé colaborando con varios artículos sobre astronáutica y cuando fui al primer evento fue como una revelación, un shock.

Durante una charla en Naukas Bilbao.

¿Por qué crees que ha triunfado Naukas?

Fue un acierto plantear una plataforma de blogs junto a la realización de eventos-espectáculo. Era una propuesta original, refrescante, novedosa y, sobre todo, con mucha calidad profesional y humana. Un chute de divulgación en vena que, además, abrió la puerta a muchas otras iniciativas más o menos parecidas, tanto públicas como privadas. Naukas fue un modelo a seguir y aún es una referencia porque, aunque los blogs han bajado, se mantienen y complementan bien el plato fuerte, los eventos en directo. Naukas Bilbao es como estar en otra dimensión.

 

Hace ya tiempo que los blogs perdieron fuelle. Hay quien considera acabado el modelo, pero el caso es que ahí siguen muchos. Sigues publicando entradas varias veces a la semana. ¿Por qué?

Me lo pide el cuerpo y creo que es un formato aún muy válido que no ha encontrado sustitutos. Escribo en el blog cuando puedo y cuando quiero, pero es que quiero hacerlo mucho. Si tuviera que hacer mucho esfuerzo lo dejaría, pero tengo una regla desde hace bastante tiempo: si no me sale hacerlo, no lo hago. Con el auge de las redes sociales creo que se han ganado muchas cosas, pero también se han perdido otras: los blogs mantienen una esencia que es difícil encontrar en las redes sociales que hay ahora, y aún se observa cierta influencia y algo de feedback, que también es importante, porque si escribes y no te lee nadie…

 

Eureka es una auténtica referencia para la divulgación en astronáutica. Aguanta el tirón…

Es lo que te decía. No hay mucha divulgación sobre este ámbito en español, quizá he encontrado un buen espacio para que esto siga funcionando. Hay gente a la que le gusta leer sobre lanzamiento de cohetes y sobre exploración espacial. Yo sé que no escribo para todas las personas, no hago divulgación general sino algo un poco especializado, pero hay público. Estoy en redes sociales y las utilizo, pero no me permiten explayarme como en el blog, que creo que sigue siendo el canal idóneo para lanzar mis mensajes. Veo mucho Youtube, ahora está Twitch, pero creo que el formato escrito sigue teniendo su papel y, además, creo que no ha salido ninguna alternativa que sea igual o superior a los blogs, que aporte lo que éstos dan: permanecen, perduran, algo muy difícil en redes sociales. Yo sigo animando a la gente a escribir y divulgar en blogs.

 

Volviendo a la divulgación, en los últimos años se han subido varios escalones: más relación y presencia en medios de comunicación, múltiples iniciativas, progresos en su reconocimiento como actividad profesional… ¿Cómo ves el momento actual?

Sin duda vivimos una edad de otro de la divulgación de la ciencia en medios de comunicación. Pero, a la vez, esto está pasando mientras se difuminan fronteras entre la comunicación, el periodismo, la divulgación, lo profesional, lo lúdico… Hay una simbiosis entre periodismo y divulgación y, en esa relación, hay mucha calidad y también mucho ruido y mucha charlatanería. Igual que es un momento muy bueno, me parece una época clave para el futuro de la divulgación.

 

¿Demasiados expertos que quizá no lo son?

A mí a veces me llaman “experto” y me entran sudores fríos, pero no creo que sea esa la raíz del problema. Hay mucha gente que divulga muy bien sin ser experta en una materia en concreto. Y, precisamente, con la pandemia hemos visto que los “expertos” son humanos y fallan, como todos. Creo que el principal problema en divulgación es, por un lado, la precarización del periodismo actual, y la dinámica cortoplacista y polarizada que imponen las redes sociales.

 

¿Qué opinas de la posible burbuja que puede haber en divulgación? ¿Sería bueno romperla para llegar a más gente?

Existe, pero no es algo tan anormal. Tiendes a escuchar a tu gente, a personas con intereses afines… Esto de las burbujas se puede ver también mucho en las redes sociales. ¿Llegar a más gente? Hay muchos tipos de divulgación y todas pueden tener su parte buena. Yo no trato de llegar a todas las personas, hago una divulgación un poco especializada en el blog. También hago un podcast y ahí sí hacemos una divulgación un poco más general. Con esta propuesta hemos conseguido llegar a más gente, personas que no conocían apenas la astronomía y que se están acercando más. De todas formas, en divulgación hay un techo de cristal aparte del ya conocido de género: no podemos pretender llegar al 100% de la gente, ni aspirar a que todo el mundo esté interesado por la ciencia y la siga de cerca.

En el auditorio del Palacio Euskalduna, en Naukas Bilbao 2019, ofreciendo la charla Guía para turistas lunares.

Todo esto en nuestro universo particular: España nunca ha destacado por ser un país de ciencia. ¿Cómo afecta esto a su divulgación?

En países que tienen mayor tradición de divulgación científica, la ciencia y la tecnología son una parte muy importante de la economía, incluso de la cultura y la sociedad. Los referentes son muy importantes y conviene tenerlos, ofrecerlos y cuidarlos: si la sociedad tiene referentes científicos es más fácil que se aproxime a la ciencia. Está claro que en España falta peso científico, y quizá la divulgación científica no pueda cambiar el modelo productivo de un país, pero sí ayudar a que la ciencia gane interés social y, de ahí, abrir la puerta para que exista un mayor peso político y económico.

 

¿Qué referentes puede haber en España? Suele citarse a Félix Rodríguez de la Fuente y a Eduard Punset, pero ahora hay una generación de personas, muchas mujeres, que podrían llegar a serlo.

Félix Rodríguez de la Fuente es quizá lo más parecido a un Carl Sagan que ha tenido España, salvando las diferencias. Punset es otro modelo, que hizo una gran labor, pero que no es lo mismo. Ahora hay mucha gente muy buena que pueden convertirse en referentes, también para la gente joven. Necesitamos referentes en general, necesitamos referentes femeninos y necesitamos que lo sean para la gente joven.

 

La gente joven es la diana más buscada. ¿Cómo acercarles más y mejor la ciencia?

Los niños y las niñas son la clave, pero también la adolescencia. Es un clásico, pero muchos niños y niñas de pequeños quieren ser astronautas, profesoras, médicas, científicas… Muchas veces tienen referencias que se pierden en la juventud y eso le pasa a la ciencia también. Buena parte de la lucha debe estar en la generación y mantenimiento de referentes cuando los niños y las niñas crecen.

 

La última pregunta: ¿se ha conseguido ya que la divulgación esté bien vista?

Hemos mejorado, pero no del todo. Es el elefante en la habitación: muchas veces divulgar ciencia sigue estando mal visto. No es nada raro escuchar a gente decir que el tiempo que se emplea en divulgación no se utiliza para investigar, dar clases o escribir artículos científicos, y se dice pensando que estos último es útil mientras que divulgar no lo es. Incluso se sigue pensando que si divulgas ciencia es porque no se te da muy bien investigar o ser profesor. Esto va cambiando muy despacio y aún sigue siendo un hándicap, un estigma, un auténtico lastre.

 

 

 



Por Colaborador Invitado, publicado el 22 febrero, 2021
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