[cite size=»small»] El tiempo ha llegado, dijo la Morsa, de hablar de muchas cosas: de barcos, lacres y zapatos, y de reyes y repollos. De la razón por la que hierve el mar, y de si los cerdos tienen alas. [author]Lewis Carroll, Alicia a Través del Espejo (1872)[/author] [/cite] Llegamos al final de esta…
LEER MÁS[cite size=»small»] La ciencia de la psicohistoria no trataba del hombre, sino de las masas. Era la ciencia de las muchedumbres, contadas por miles de millones. Podía predecir las reacciones a estímulos con la precisión que otra ciencia podía calcular el rebote de una bola de billar. La reacción particular de un individuo no…
LEER MÁS[cite size=»small»] Hay un juego de adivinación que se juega con un mapa. Uno de los participantes pide al otro que encuentre una palabra dada: el nombre de una ciudad, un río, un Estado o un imperio; en suma, cualquier palabra que figure en la abigarrada y complicada superficie del mapa. Por lo regular, un…
LEER MÁS[cite size=»small»] ¡La música me levanta como el mar, y me conduce a mi distante estrella! Escalo las pendientes de las olas que me ocultan la noche. [author]Baudelaire, Las Flores del Mal (1857)[/author] [/cite] En las dos entregas anteriores vimos cómo el medir cosas es la actividad más básica que sigue después de observar…
LEER MÁSEn mi última entrada (¿Y si cambiamos la forma de medir el tiempo? Primera parte, el calendario) proponía cambiar de una forma bastante radical el año. Ahora toca, lo prometido es deuda, cambiar el reloj. A fondo, que no se diga. Como bien sabéis, un día tiene 24 horas de 60 minutos, cada minuto 60…
LEER MÁSHace mucho tiempo, cuando era adolescente, devoraba todo lo que caía en mis manos que viniera firmado por el genial Isaac Asimov. Uno de esos textos tenía que ver con crear un calendario perpetuo, no como los que usamos ahora, que cambian año tras año. Podría buscarlo, pero prefiero no hacerlo, para que me influya…
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